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Joven trasplantada de hígado en estado crítico

<P>Marcela González fue sometida a cesárea, en compleja intervención para salvar a su hija, y médicos esperan su evolución.</P>

Fue una intervención compleja, de casi nueve horas, y donde el estado crítico de Marcela González Figueroa (16), la adolescente embarazada que era prioridad nacional de trasplante de hígado, obligó al equipo médico del Hospital Clínico de la Universidad Católica a realizarle una cesárea de emergencia.

A primera hora del domingo, la familia de la joven se despertaba con la alegría de que el órgano que necesitaba Marcela había aparecido. A las 8.00, el hígado ya estaba en el recinto clínico y, una hora más tarde, 20 profesionales, integrados por hematólogos, cirujanos, anestesistas y gíneco-obstetras, iniciaban la operación. El escenario no era favorable. La joven, afectada por una hepatitis fulminante, llegaba en coma profundo, con complicaciones neurológicas por hipertensión y con alteraciones graves de coagulación. A las 11.20 horas, los médicos se enfrentaban a la etapa más crítica de la intervención: los latidos del feto de seis meses de gestación bajaron, lo que obligó al equipo encabezado por el jefe del programa de trasplantes de la Red Salud UC, doctor Jorge Martínez, a parar el trasplante y sacar al bebé.

"Lo ideal habría sido no haberla sacado, pero dado que la mamá estaba en tan malas condiciones, empezó a bajar la presión y la bebé empezó a recibir menos aire, lo que habría significado un riesgo neurológico", contó el doctor Nicolás Jarufe, jefe del departamento de cirugía digestiva de la Red UC. La cesárea fue rápida y Dominique nació midiendo 33 centímetros y pesando 730 gramos. Su situación es delicada y por ello fue trasladada en una incubadora a la Unidad de Cuidados Intensivos neonatológicos de la clínica, conectada a ventilación mecánica y donde permanecerá hasta cumplir toda su etapa de gestación, que le permita alcanzar la maduración de sus órganos. Sólo tras la cesárea, los médicos retomaron el trasplante de hígado de Marcela, intervención que se prolongó hasta pasadas las 17 horas. Los médicos ayer fueron cautos y señalaron que si bien durante las primeras horas la joven respondió favorablemente a su nuevo órgano, se deberá esperar su evolución durante las próximas 72 horas. "El trasplante fue difícil, fundamentalmente, por sangramiento. Hay que esperar unos dos o tres días para ver si con este hígado nuevo logra despertar", agregó el doctor Martínez.

Aferrada a una estampita de la Virgen que lleva en todo momento, Tabita Figueroa, madre de la joven, agradeció a la familia del donante del hígado para su hija. Si bien pudo ver a su nieta, su familia ahora espera que Marcela logre salir del riesgo vital en que se encuentra. "Mi hija ya tiene una opción de vida y estamos tranquilos en parte", dijo la madre de la adolescente.

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