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La poderosa nostalgia de fin de año

<P>Todos experimentamos un alza en los recuerdos durante las fiestas de fin de año, ya sea porque los evocamos en familia o porque la soledad los gatilla. Lejos de ser negativo, esto permite dar un sentido de continuidad a nuestras vidas y opera como "antídoto" contra el aislamiento.</P>

N o existe otra época del año donde tengamos tanto contacto con nuestros seres queridos. La cena de Navidad o de Año Nuevo, por ejemplo. Difícilmente encontramos otra instancia como ésta durante el año para hacer un alto y reunirnos. Y así ha sido desde que tenemos memoria. Primero con nuestros padres, ahora con ellos y nuestros hijos, o, conforme avanza la edad, ya sin nuestros padres y con los nietos. Por ello, no es de extrañar que la emoción predominante en esta fecha no sea otra que la nostalgia.

Estudios de la U. Le Moyne College, Nueva York, donde un grupo de especialistas lleva más de una década investigando este sentimiento, señalan que esto ocurre de manera preferente en las fiestas de fin de año, porque los recuerdos más potentes son los que evoca la familia. Le siguen los lugares, la música y los amores del pasado. Y si bien es cierto que hasta comienzos del siglo XX se consideraba que la nostalgia era una manifestación de la depresión, hoy la sicología ha revelado que cumple un rol fundamental en nuestra estabilidad emocional y que, incluso, la mayor propensión a esta emoción predice cómo nos relacionamos con otros.

La nostalgia ayuda

Por eso, los investigadores concluyen que la nostalgia de fin de año no es negativa, sino como una película que nos permite revivir episodios felices del pasado y "reconectarnos" con otras épocas. La evolución nos habría dotado de esta capacidad para proporcionar un sentido de continuidad a nuestras cambiantes vidas.

Una de las especialistas que más ha investigado el fenómeno es la sicóloga de la U. Le Moyne, Krystine Batcho, cuyos estudios sobre la sicología de la nostalgia buscan poder usar esta herramienta en la vida diaria para combatir males como la depresión y el estrés. Según explica, durante las fiestas de fin de año la mayoría de las personas tiende a experimentar un alza en la nostalgia, debido que estas clases de festividades reconectan a las personas no sólo con sus familias, sino con parte importante de su pasado. "Las familias se reúnen, revisan fotos juntos, manifiestan buenos deseos. Incluso cuando están lejos, se envían tarjetas o se saludan usando las redes sociales", dice Batcho, en una entrevista en la revista de Asociación de Psicología Americana (APA).

Batcho cree que la clave radica no en la fiesta, sino en el hecho de reunirse y poder compartir con aquellos que tienen una historia común con nosotros. Diversos estudios han probado que a nivel cerebral, la interacción social provoca que el cerebro libere dopamina, la hormona del placer, lo que explicaría por qué buscamos repetir estas interacciones una y otra vez, al punto que si no podemos estar presentes, llamamos o enviamos una tarjeta. Este efecto, asegura la experta, es amplificado cuando la cercanía de una persona es mayor, sea esta un amigo, pareja o familia.

Esta permanente necesidad de reconexión es la que explica por qué el hombre tiende a fijar hitos temporales y celebrarlos, como ocurre con cumpleaños o aniversarios, En el caso de la Navidad o el Año Nuevo, el solo hecho de que la fiesta sea idéntica cada año permite establecer una especie de "línea continua" entre nuestra niñez y la adultez, que conecta la historia personal con los cambios que experimentamos a lo largo de los años en nuestro entorno y en nosotros mismos.

Antídoto contra la soledad

A esto hay que sumar el hecho de que la nostalgia es clave para nuestra autoestima en momentos de soledad. Una investigación de la U. de Southampton, por ejemplo, entrevistó a cientos de estudiantes de diversas edades que vivían lejos de sus padres. Descubrieron una relación proporcional entre soledad y nostalgia: a mayor soledad, mayor nostalgia experimentaban los niños en el estudio. Tras entrevistarlos, la investigación demostró que el sentimiento otorgaba una sensación de apoyo y compañía en momentos en que los niños más lo necesitaban. El estudio explica que las escenas positivas que evocamos a través de la nostalgia gatillan un efecto de optimismo que impacta positivamente en el ánimo.

En otras palabras, la nostalgia sería una especie de "mecanismo de autoprotección" que evita el dolor en momentos de soledad. Se trata de una especie de "sicoterapia" natural a la que todo ser humano tiene acceso.

Otro estudio realizado este año en esta misma universidad comprobó que la nostalgia es una suerte de "cuenta corriente" a la cual se accede, de preferencia, en momentos de desánimo. No por nada la investigación Re Run generation, dada a conocer el año pasado en Gran Bretaña, mostró que el 82% de las personas asocia con alegría los recuerdos evocados por la nostalgia en sus vidas.

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