Los baches que más molestan a los automovilistas
<P><span style="text-transform:uppercase">[eventos]</span> Como parte infaltable del paisaje de las calles de Santiago, los hoyos son una de las principales molestias que tienen los conductores. No sólo por el daño mecánico del auto, sino también por las consecuencias de seguridad. </P>

Algunos son baches pequeños, pero con el paso de los automóviles se agrandan y profundizan hasta medir 50 centímetros de diámetro. Otros son más discretos, pero aún potenciales causales de que un conductor pierda el control del vehículo, ocasionando daños mecánicos al auto y poniendo en riesgo vidas humanas. Los hoyos en las calles, que en temporada de lluvias se multiplican, son un constante dolor de cabeza para automovilistas. Y pese a ello, el responsable de solucionar esta situación no es claro.
"Las bandejas se nos quiebran, los neumáticos se revientan y estamos propensos a los accidentes por hacerle el quite a un evento y finalmente nosotros somos los que asumimos completamente el deterioro de los autos", reclama Luis Reyes, presidente de la Confederación Nacional de Taxis de Chile (Confenatach).
Una de las comunas que hace reclamar más a los taxistas es Renca donde, según relatan, hay dos baches que califican de "muy peligrosos" en la caletera Presidente Eduardo Frei Montalva.
Según Alberto Escobar, gerente de Asuntos Públicos de Automóvil Club de Chile, "cualquier imperfección en el pavimento influye sobre la seguridad vial misma y otra sobre los aspectos mecánicos del auto (…) lo que pueda pasar va a depender de la profundidad del hoyo, del tamaño y sobre todo de la velocidad a la que vaya el auto".
Otros sitios que causan molestia, según la Confenatach, son Bascuñán Guerrero con la Autopista del Sol; Diego Silva con Pedro Fontova, en Conchalí y la caletera Panamericana, pasado General Velásquez, en Estación Central.
"La situación de las calles es claramente deficitaria, hay que fortalecer una política pública que busque la reposición de pavimento, porque el mayor porcentaje de los recursos está determinado para pavimentos nuevos, pero no para reparar los existentes", dice el alcalde de Maipú y presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, Christian Vittori.
Los hoyos en Santiago se producen principalmente por una mala pavimentación de la calzada. El tránsito permanente de micros y autos genera pequeñas grietas que se van agrandando con el uso regular de las vías. Las lluvias, además, humedecen la calle, facilitando que el hormigón ceda, agrandando los eventos. Así, los principales inconvenientes para un auto son la posibilidad de romper o pinchar un neumático o que colapse el amortiguador. "También se produce daño en la alineación y el balanceo, incluso el golpe muy fuerte podría generar un cambio en la geometría del auto, es decir, que una rueda quede más atrás que la otra, imperceptiblemente, pero que para los autos es complicado", dijo Escobar.
En cuanto a las responsabilidades, no hay exactitud sobre a quién le corresponde hacerse cargo de determinado evento, ya que la mantención de las vías depende de distintas instancias.
Según Vittori, en la ciudad están las vías intercomunales que dependen exclusivamente del Ministerio de Obras Públicas. También hay un segundo grupo de calles llamadas "vías estructurantes" de la ciudad, como la Alameda, Santa Rosa, Pajaritos, Recoleta y Av. Las Condes, cuya mantención depende del Ministerio de Vivien da y el Serviu.
La vialidad local, como pasajes en las villas, en tanto, dependen de los municipios que, según Vittori, no tienen recursos para estas reparaciones. "Lo que se hace son programas de pavimento participativo, con el Serviu, que son de reposición", añade el edil.
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