Algarabía, luces e Instagram: las emociones de una noche soñada

Ariel Holan, recibiendo el chorro del cooler. Foto: AGENCIAUNO.

El tricampeonato despertó diversos sentimientos en un plantel que quedó en los libros de historia del club precordillerano.




Roberto Tobar se llevó el silbato a la boca para decretar el final del partido ante Unión La Calera y, de inmediato, los jugadores de Universidad Católica supieron que entraron en la historia grande del club. Ningún equipo cruzado -y vaya que hubo grandes planteles a lo largo de sus casi 84 años- había conseguido lo que la escuadra comandada por Ariel Holan consiguió la noche de este miércoles. Futbolistas arrodillados, agradeciendo; otros mirando al cielo para identificar a algún familiar o amigo que partió en el aciago 2020. Todos con una emoción incontenible por el inédito tricampeonato alcanzado.

Rápidamente entraron al césped los jugadores que no ingresaron en el partido, como Diego Buonanotte, quien saltó al terreno con una enorme bandera cruzada para felicitar a sus compañeros. El cuerpo técnico y médico también se hizo presente para celebrar y soltar todas esas emociones acumuladas durante la temporada. Incluso, jugadores rivales de pasado reciente en la institución, como Fernando Cordero, se quedaron a felicitar a los campeones.

Juan Tagle y José María Buljubasich lideraron los festejos de la dirigencia mientras se montaba la tarima. Ahí, el propio timonel cruzado acompañó a Pablo Milad en la premiación. El presidente de la ANFP también se vio muy contento y le dio un fuerte abrazo a Raimundo Rebolledo, quien defendió a Curicó Unido, cuando el ex intendente comandaba al club tortero. Uno a uno fueron subiendo los campeones, quienes retiraron su medalla de una especie de perchero, debido a que el protocolo sanitario impide la habitual colocación de la presea a los ganadores.

Asta-buruaga, Fuenzalida y Puch se sacan una selfie en el camarín cruzado. Imagen: TNT Sports.

Sin duda que el jugar sin público le dio un contexto distinto a esta celebración. Atrás quedaron esas invasiones desbordadas, que generalmente terminaban con todo desordenado y con los jugadores despojados de sus ropas. Esta vez, no. El escenario vacío le dio un contexto más íntimo a la algarabía del tricampeonato. Igualmente, no quedaron atrás rituales típicos de esta clase de festejos. Ariel Holan lo sufrió en carne propia, cuando recibió la descarga del cooler con bebidas isotónicas, que lo dejó completamente empapado.

“¡Dale, tricampeón! ¡Dale, tricampeón!”, se escuchó con fuerza en el césped de San Carlos de Apoquindo. Jugadores, dirigentes y utileros posaban abrazados y saltando frente a los reporteros gráficos. Luego, el grupo posó con un lienzo que decía “En cada paso, estamos junto a ustedes... sus familias” y, finalmente, un juego de luces y el clásico e imperecedero We are the champions para levantar la tercera copa consecutiva.

Uno de los más locuaces fue Fernando Zampedri. El delantero argentino y goleador cruzado realizó hasta una transmisión en vivo por Instagram desde la cancha. Ahí aprovechó de agradecer a los hinchas por la fidelidad y, por supuesto, a su familia. Ya, a esa altura, todos festejaban con su gente. Las esposas e hijos aguardaban afuera del camarín, mientras saltaban y bailaban. Al interior del vestuario, el jolgorio continuó, coronando así, una jornada gloriosa e histórica para la fanaticada de la UC.

Fernando Zampedri, transmitiendo desde la cancha en su cuenta de Instagram.

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