Por Vicente GonzálezCon presencia de Millán y Gutiérrez: Independiente derrota a Racing en un clásico marcado por graves incidentes
El partido más importante de Avellaneda fue para el Rojo, que se llevó la victoria gracias a un tardío gol del paraguayo Ávalos. Durante el desarrollo del trámite se produjeron desmanes de los hinchas locales, que hicieron recordar la tragedia ante Universidad de Chile en la Copa Sudamericana de 2025.

Se acabó la fecha FIFA y el fútbol de clubes volvió en lo más alto, sobre todo en la Liga Argentina. En el partido más importante del fin de semana en el fútbol transandino, Independiente recibió a Racing en el Libertadores de América para albergar una nueva edición del Clásico Avellaneda.
En un duelo de desarrollo áspero y picante, que tuvo a Lautaro Millán como titular y a Maximiliano Gutiérrez ingresando sobre la parte final, el local logró desequilibrar la balanza en el epílogo: gracias a un tanto Gabriel Ávalos a los 81′, el Rojo sentenció el 1-0 definitivo. Con este triunfo, Independiente no solo rompió una sequía de victorias que arrastraba desde 2021, sino que además logró extender su histórica hegemonía en el historial sobre la Academia.
Como hecho preocupante, en tanto, se produjeron desmanes por parte de la afición local que trajeron a la memoria la tragedia de Avellaneda ante Universidad de Chile, en aquella recordada llave por los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025.
Fallos claves, incidentes y un gol sobre el final
Fue un partido caliente, como se acostumbra en los clásicos al otro lado de la cordillera. Desde el punto de vista del juego, el primer tiempo tuvo pocas acciones, por lo que la falta de fútbol acabó siendo suplida con fricción e intensidad, sobre todo en los balones divididos.
En esa refriega, que permaneció durante los 35 minutos iniciales, no se alcanzó a consignar ningún remate al arco, porque tanto Independiente como Racing apostaron a un estilo conservador. Ninguno se atrevía a arriesgar mucho, porque la mayoría de las veces se plantea un partido que tiene como idea principal resguardarse y “no salir a perder”.
En ese sentido, el empate le sentaba bien a ambos equipos; sin embargo, cuando el trámite auguraba un mezquino 0-0, pudo llegar el quiebre que rompiera con la normalidad del cotejo. A los 39′, se sancionó una mano penal a favor de Racing. Adrián “Maravilla” Martínez se paró frente al balón y la picó, pero la ejecución fue totalmente displicente que acabó yéndose por arriba. Situación inmejorable que desaprovechaba la gran figura de la Academia.
Por el tipo de lanzamiento en la pena máxima, los jugadores del Rojo interpretaron una falta de respeto por parte de Martínez. Allí se desató la batahola, pues lo increparon y se fueron a los empujones. El caos también repercutió en las tribunas, pues en el sector del banco de suplentes de Racing comenzaron a discutir con los hinchas locales e, incluso, hubo graves destrozos. El partido estuvo detenido por casi 10 minutos a raíz de los incidentes.
Pese al golpe que supuso el fallo en el penal, Racing salió con otra disposición para el segundo tiempo. Desde lo físico, el equipo dirigido por Gustavo Costas superó a su rival y le colmó la cancha. De un momento a otro, la banda derecha comenzó a ser carril recurrente para Santiago Solari, que superaba con facilidad al lateral Facundo Zabala.
En una de esas incursiones, de hecho, Maravilla volvió a tener una opción clarísima para convertir a los 54’. Tras pase de Solari, el ariete quedó posicionado en la boca del arco, no obstante, no la empalmó bien con la zurda y erró un gol que solo era cuestión de empujarla. Otra chance monumental que fue desperdiciada.
Ante la falta de precisión del elenco albiceleste, el Rojo resistió las embestidas y apeló a la máxima del fútbol: goles errados son goles en contra. Tras haber sorteado los peores pasajes del encuentro, el local aprovechó la única oportunidad clara que generó y asestó un golpe letal sobre el final. A los 81′, cuando el cansancio empezaba a pasar factura, Santiago Montiel encaró con decisión por la banda izquierda y sacó un centro rasante cargado de veneno; en el corazón del área, el paraguayo Gabriel Ávalos se barrió con todo para desviar la trayectoria del balón y desatar la euforia en Avellaneda.
Fue el 1-0 definitivo, un premio excesivo para lo mostrado en el trámite, pero un castigo justo para un Racing que pecó de displicente en el penal y de ineficaz frente al arco. Con este zarpazo, Independiente no solo se quedó con un clásico que no tenía dueño desde 2022, sino que también trepó al octavo puesto del Grupo A con 17 puntos. Por ahora, el equipo de Gustavo Quinteros está en zona de playoffs.
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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