Por Carlos González Lucay“Con Zverev aclaramos todo”: Las sabrosas historias de Patricio Apey, el manager chileno de las estrellas del tenis
El reputado agente nacional desclasifica sus mejores anécdotas con algunas de las grandes figuras que ha representado. También aborda las razones que lo llevaron a terminar con Stéfanos Tsitsipás y el fin de su litigio con el número tres del mundo.

Volver a Chile siempre es algo muy especial para Patricio Apey, el manager chileno de las estrellas del tenis. “Este es el primer viaje que hago de los últimos tres que nos es para un funeral, así que es un viaje contento”, afirma el hijo del legendario Patricio Apey, una de las glorias chilenas de este deporte en los 50 y 60, que lo dejó todo para buscar un mejor rumbo en Estados Unidos. Nacido en Viña del Mar hace 60 años y radicado en Miami desde que tiene uso de razón, ha construido una historia que es digna de un libro o de una película.
Intentó seguir los pasos de su padre, pero terminó vinculado de una manera distinta a la disciplina. “Tuve la suerte de poder entrar, yo creo que por la puerta de atrás, o por lo menos la del lado, a Roland Garros Juniors en 1983. Y vi el nivel de Edberg, Karel Novacek, Thierry Tulasne, Thierry Champion, jugadores que eran súper buenos, y ahí me di cuenta de que como tenista no tenía carrera. Y con mi padre teníamos un semiarreglo de que, en esa gira europea, si me iba bien, podía seguir tratando de jugar tenis. Y si no me iba bien, a la universidad”, recuerda.
“Pero yo me di cuenta del esfuerzo y todo lo que se tenía que hacer. Dije: ‘No voy a tener una carrera histórica’. Así que me puse a estudiar Sports Management, y de repente salió una práctica en una agencia. Empecé a los 23 años, tenía que firmar jugadores, promesas y desde entonces lo he estado haciendo. He tenido mucha suerte, terminé con unos jugadores que son, primero que nada, fabulosas como personas, y también muy buenos tenistas y golfistas. Yo creo que en toda mi carrera no he trabajado un solo día”, sostiene.
Este 2026, cumple 25 años a cargo al mando de su empresa. “En el 2001, yo me independicé, abrí las puertas en mi agencia Ace Group International, el 1 de agosto, y seis semanas después, el 11 de septiembre, en Nueva York, cambió el mundo”, rememora.
Su trabajo combina otras cosas. “Yo no me meto a la cancha, trabajo fuera de ella. Conozco lo que pasa dentro, pero desde ese momento tenía una pasión por este rubro, y he tenido la suerte de llegar a esta altura en la vida, que ha pasado así de rápido, y sigo apasionado”, confiesa.
Apey quedó sorprendido con el nuevo Parque Estadio Nacional, que fue el escenario de la Copa Davis Junior y de la Billie Jean King Cup: “Quedé totalmente impresionado con lo que han hecho acá. Yo me acuerdo del Estadio Nacional cuado era una cancha de fútbol y una de tenis. Yo venía cuando mi familia se quedaba con la familia Prajoux, con Belus junior, Yamile, Belus padre”.
En Ñuñoa vivió una experiencia inolvidable: “Cuando tenía unos 9 años, vinimos para acá y había una Copa Davis contra Sudáfrica y yo quería ser pelotero, pero no me dejaron porque estaban los chicos del club. Pero de repente me escucharon hablando inglés y español y pasé a ser intérprete de algunos de los jugadores sudafricanos con la prensa. Eso me marcó mucho”.
Cuenta que quedó tan impresionado que hizo un recorrido por todo el parque. “Alberto y Facundo me recibieron y es increíble el nivel de lo moderno y avanzado de las instalaciones. Cualquier país del mundo tendría celos de lo que ha hecho Chile. El recinto del Parque Estadio Nacional es de nivel mundial”, dice.
Quiebres con Tsitsipás y Zverev
Uno de sus grandes representados fue el griego Stéfanos Tsitsipás, con quien trabajó hasta fines de 2024. “Yo elegí dejar de trabajar con Stéfanos. Me gusta trabajar con jugadores que quieren ganar, que quieren ser campeones de Grand Slam. La foto con el trofeo es la más importante”, establece.
Con el helénico no ocurría esto: “Lamentablemente, él estaba pasando por unos cambios y quería trabajar más en su imagen. Yo no estaba de acuerdo; yo pienso que la mejor imagen de un jugador de tenis es cuando está con un trofeo, y en todos los trofeos que alzó Stéfanos, tuvimos una imagen y un trabajo. Estuvimos 10 años juntos, unos tremendos recuerdos, y el negocio fue muy, muy, muy bueno”.
Otra figura con la que tuvo un largo vínculo fue Alexander Zverev. A diferencia de lo que ocurrió con Tsitsipás, la relación terminó en los tribunales. “Ahora está todo bien. Fue difícil porque él vino y me contó que le habían dado vuelta la cabeza. No voy a decir que se disculpó, pero quería aclararlo. Hay que pensar que viene de un tenista individual, que para ser campeón tiene que ser egoísta y que nunca se equivoca... Y un jugador que en ese momento estaba número dos del mundo vino a Miami en 2025, hablamos y aclaramos todo, y quedamos de súper buena onda. ¡Súper buena onda! Y ahora me gusta cuando gana. Por supuesto, fue un momento difícil, pero esas cosas pasan”, reconoce.

Los Korda
Su primer gran jugador fue el checo Petr Korda, exnúmero dos del mundo y ganador del Abierto de Australia de 1998, donde derrotó a Marcelo Ríos en la final. “Petr es una de las personas más interesantes que he conocido. Todos los tenistas tienen cábalas y el que dice que no es un mentiroso. Cuando fui a Australia, trabajaba en una agencia y estuve 10 días y me fui, él seguía ganando y le pregunté si quería que volviera y me dijo que no”, desclasifica.
“Yo estaba en mi casa en Londres y me subí al último piso a ver ese partido con el Chino, como a las 4 de la mañana. Fue un momento de alegría para mi negocio, por lo que Petr había luchado toda su vida”, continúa.
“Petr fue uno de los últimos jugadores de lo que era Checoslovaquia, que tenía un pie en el comunismo y un pie diferente. Y hasta hoy en día, yo lo llamo y él me dice, ‘no, por teléfono esto no lo quiero hablar’. Es la mentalidad de cómo ha sido”, precisa, sobre la experiencia de vida del “Pájaro Loco”.
La relación con Korda se mantiene hasta hoy al punto de que maneja la carrera de sus tres hijos, en golf y tenis: “Jessica fue seis del mundo y Nelly es número dos y fue uno del mundo y Sebastian fue top 15 en tenis y está volviendo de una lesión. Tiene talento para ser nombrado junto a Sinner y Alcaraz”.
En ese sentido, destaca el orden que han tenido a la hora de planificar la carrera de los hermanos Korda. “Tienen una educación fabulosa y al mismo tiempo son deportistas de un nivel mundial extraordinario. Y la verdad que estoy muy agradecido por mi relación con él. Todo lo que estamos viviendo hoy en día, todo, todo, todo, todo, él y yo lo venimos hablando hace 15, 16 años”, explica.
La especial relación con Massú
Con Nicolás Massú hay un vínculo especial que se acentuó en 2013, cuando se retiró del tenis, acompañado de Rafael Nadal y Novak Djokovic: “Le dije, ‘déjame hacer esto por ti, porque te lo mereces’”.
Ese lazo continuó al punto de que hoy el doble campeón olímpica trabaja con el polaco Hubert Hurkacz. “Me llamó para decirme que venía a Nueva York y almorzamos juntos tres horas y media. Yo estaba emocionado porque tenía a tres jugadores en el top ten: Hubi, Tsitsipas y Elena Rybakina en las chicas, pero dos de los tres estaban sin entrenador”, resume.
“Con Nico hablamos de los tres, porque Nico tiene una garra que no se puede enseñar, pero él la muestra en todo lo que hace. Podía ayudar a los tres y además él tuvo mucha experiencia con Pato Rodríguez, uno de los mejores entrenadores de la historia en todo”, prosigue.
“Hubi es tranquilo, inocente y buenísima persona. Vi que le hacía falta la energía de Nico, necesitábamos que una persona le enseñará a ser más cabrón en la cancha. También llamamos a Lendl, con el que también tengo historia, y Nico no tuvo problema, porque Nico no es el segundo; Nico es el entrenador principal y Lendl es un asesor”, remarca.

Otro fuera de serie que ha sido parte de la trayectoria de Apey, es Andy Murray. “Andy tenía un fuego adentro y se veía en la cancha de tenis, pero también en la ping-pong, jugando a las cartas, en todo... No quería perder en nada. Y lo que me encanta más de Andy, es que nunca en su carrera ha hecho nada por el dinero. No le importa. Tiene suficiente y nunca le va a faltar”, afirma.
Con una cartera que incluyó a Korda, Alex Corretja, Gabriela Sabatini, Guillermo Coria, Gastón Gaudio y Fernando González, entre otros grandes, Apey sostiene que ha trabajado con más de 65 deportistas.
El Bombardero y el Chino
Con el Bombardero de La Reina también lo une un lazo muy especial. “Mi padre vio su talento e invitó a la familia entera a su academia. Trabajamos juntos durante mucho tiempo y después lo dejamos, pero a él le tengo mucho cariño. De hecho, lo vi en el Estadio Nacional y nos abrazamos”, comenta.
En tanto, con Marcelo Ríos, la relación es bastante particular: “Jugaba golf con su padre cuando yo venía a Chile y Marcelo trabajaba con un gran amigo, Jeff Schwartz, y en mi ética no está robarme a los deportistas. Además, Jeff hizo un gran trabajo. Después, cuando Marcelo se retiró y quería jugar en seniors, me llamó y lo ayudé en esa etapa. Tengo una buena relación con él, me encanta su sentido del humor y nos mandamos mensajes de vez en cuando”.
Y justamente uno de sus pupilos quiso tener al Chino de entrenador, pero no le fue bien en su deseo. “Stéfanos estaba hablando de Marcelo y yo le dije ‘bueno, veamos si quiere ayudarte’. Tuvimos una conversación muy liviana y Marcelo siendo Marcelo, me dice: ‘¡Esas hueás! No sé qué ganó, que aquí, que allá... Pero lo que a mí me apuntan son los Masters 1000 y los Grand Slams’”.
Patricio Apey proyecta su futuro con la misma energía del comienzo. “Acabo de cumplir 60 tacos, pero en mi mente estoy como si tuviera 25, y mis jugadores se sorprenden cuando les canto un rap o hablamos cosas de lo que sea. Hay que mantenerse al día”, afirma.
“Yo trato de encontrarle lo positivo, aunque sea lo peor que puede pasar. Al final uno se da cuenta de que lo más importante es la familia, la salud, y si eso está bien, el resto que pase lo que pase”, sentencia.
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