Por Christian GonzálezEl día en que Jaime Pizarro se le plantó al presidente del Barcelona ecuatoriano y terminó en el aeropuerto
Isidro Romero, el controvertido extimonel del equipo de Guayaquil, revela el encontrón que tuvo con el actual ministro del Deporte, entonces uno de los mejores del fútbol sudamericano.
En su carrera como futbolista, Jaime Pizarro se caracterizó por su liderazgo. Basta recordar que el actual ministro del Deporte tuvo un privilegio único hasta ahora: fue el primer capitán de un equipo chileno que levantó la Copa Libertadores, la que obtuvo en 1991 con Colo Colo. Hasta hoy es reconocido como líder de ese emblemático equipo albo.
Sin embargo, hubo una ocasión en que esa condición le jugó una mala pasada. Esa vez, en 1994, mientras militaba en el Barcelona de Ecuador, una de las escuadras que defendió en el extranjero (las otras fueron Argentinos Juniors, en Argentina, y Tigres, en México), intentó protagonizar un intercambio de opiniones con Isidro Romero. El intento le costó demasiado caro, aunque quien más lo lamenta, 32 años después es el entonces todopoderoso timonel del equipo de Guayaquil.
El día en que Jaime Pizarro se le plantó al presidente del Barcelona ecuatoriano y terminó en el aeropuerto
Romero recuerda con rabia el paso del Káiser por el club. "Jaime Pizarro me costó 600 mil dólares de aquella época, el mejor 8 de América. No resultaba, era vago en la cancha. Estaba molesto yo con él", declara en el programa Leyendas, de Radio Centro 101.3 FM, de Ecuador.
“Nunca bajaba a los camerinos cuando perdía, porque sabía que los iba a reventar. Yo tenía el derecho a putearlos decentemente porque los tenía al día y les daba todo lo que querían”, recuerda el exdirigente, en relación a la acumulación de molestia que cargaba.
El detonante del encontrón entre ambos se produjo cuando Romero, delante de todo el plantel, designó al capitán Carlos Morales como el único interlocutor que mantendría.
En ese momento, Pizarro, que había portado la cinta en el emblemático camarín albo, pidió la palabra “No te voy a autorizar”, le respondió Romero. ”Dijo que entonces no estábamos en una democracia y yo respondí: ‘guardias de seguridad, llévenselo al aeropuerto a este hijo de puta’. He perdido US$ 600 mil”, recuerda el extimonel.
Después, eso sí, lamenta las consecuencias que el alarde tuvo para las arcas del club. "Es el acto más grande de disciplina que impuse en BSC y el resto de los jugadores estaban cagados”, rememora Romero, como si se tratara de la gran hazaña de su mandato.
El exdirigente, quien impulsó la construcción del estadio del club, que lleva su nombre, no descartó volver a la presidencia. “Puede ser que la barrera (su edad) supere los 80, pero mental, física y espiritualmente, me como a cualquier chico que tenga 30 o 40 años”, sentenció.
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