El engaño que sanó a Vidal

El Rey aceleró su recuperación con unas cintas sobre las piernas que, a través de la comprensión sanguínea, hacían creer al cerebro que trabajaba a máxima intensidad. El tratamiento fue realizado en Alemania tres semanas después de operarse la rodilla derecha. Pedro Oñate, médico de la Selección, lo supervisó durante 30 días.


Múnich. 15 de abril. Arturo Vidal abandona la práctica del Bayern con un evidente dolor en la rodilla derecha. Se lanza al suelo, y pide atención médica. Los diagnósticos son lapidarios: el Rey debe someterse a una cirugía por una lesión a la rodilla derecha que lo obliga a restarse de la semifinal de Champions ante el Real Madrid. Se pierde el resto de la temporada y sentencia su adiós del cuadro bávaro.

Pedro Oñate, médico de la Roja, viaja de inmediato a evaluar al volante: “Fui a ver a Arturo antes de operarse. Se decidió operarlo para darle un mejor futuro como deportista. Ahí regresé a Chile porque sabía que el tiempo de recuperación para iniciar el tratamiento que tenía pensando requería de tres semanas de postoperatorio. No se podía empezar de inmediato”, dice en conversación con La Tercera.

El Rey pidió expresamente no perder el tiempo. Daba por hecho que no continuaría en Alemania, en su mente estaba fichar en otro grande. Quería seguir manteniéndose a tope físicamente. Es por esto, que la Roja le aplicó un novedoso tratamiento que le ayudó a no perder su mejor versión, pese a los escasos movimientos que podía realizar por la reciente intervención. Consistía en engaña a su cerebro para volver más fuerte que nunca.

El BFR, en inglés Blood Flow Restriction (moderación del flujo sanguíneo), en su origen tiene como propósito la aceleración de los procesos de recuperación de las lesiones, ayudando a la reincorporación de los deportistas a la competencia. El método científico es simple. Radica en que se comprime el flujo de sangre mediante ejercicios fáciles y simples , que se convierten en insostenibles para el jugador. Su mente está alterada. Todo gracias a una cinta mágica, como le llaman los entendidos, que se ubica en las extremidades que se busca trabajar.

“En su forma más sencilla, el método funcionó aún cuando Vidal estaba lesionado sin poder realizar esfuerzos intensos por su operación. La aplicación del método permite engañar al cerebro creyendo que el estímulo que se está realizando es de alta intensidad. De esa forma el cerebro reacciona liberando hormonas de crecimiento sin la necesidad de un trabajo muy intenso. La exigencia, en números reales, está sólo a un 20 por ciento de la capacidad del futbolista, pero éste siente que está a tope”, explica Claudio Abarca, quien provee del método a la Selección.

Oñate revela detalles del tratamiento. Se realizó 21 días después de la operación del volante, y se ejecutó durante casi un mes: “La recuperación de Arturo coincidió con el periodo de vacaciones. Coincidió justo con el proceso en que lo querían vender, por lo que tampoco lo querían apurar. Arturo siempre manifestó que se quería recuperar de la mejor manera posible”, revela.

Lo cierto es que engañar al cerebro del futbolista tuvo respuesta. A las pocas semanas se le vio entrenando a gran intensidad. “Este método ayuda a que se aceleren los procesos, ayuda a que el músculo se recupere de mejor forma, con más rapidez. En el caso de Arturo se le pone una banda a nivel inferior, que son las piernas. También a nivel superior, que son para mantener los brazos, el pectoral”. El proceso va acompañado de una alimentación adecuada: “Todo este proceso de fortalecimiento muscular va de la mano con suplementos alimenticios”, agrega Oñate.

Hoy, Vidal dejó atrás las dolencias. Pese a que aún le falta para alcanzar su condición óptima, poco a poco comienza a ganarse un puesto en Barcelona: “La rodilla de Vidal está al 100%. Ya no tiene ningún problema. Es cosa de ver que los exámenes que le realizaron en Barcelona, que son realmente completísimas, y no le detectaron problemas. Vidal está de vuelta”, cierra el galeno.

Gracias a ese engaño el Rey está a punto de pisar por primera vez el Camp Nou en partido oficial.

 

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