Futbolista de día, preso de noche: la doble vida de Rodrigo Holgado

Rodrigo Holgado, durante su redebut en el torneo nacional. Foto: captura

Kilos de más, tratamiento sicológico, la naturalidad que tratan de darle sus compañeros y la indignación de los hijos del motorista al que atropelló y mató. El goleador de Audax ha vuelto a entrenar y jugar, pero sigue teniendo que cumplir de noche con su arresto domiciliario mientras espera sentencia.




Mientras Rodrigo Holgado calienta esperando ingresar a disputar los últimos minutos de un abúlico duelo entre Audax Italiano y Curicó Unido, que aún sigue sin goles, Christopher Silva, el hijo de Jorge (60), el motorista que el delantero atropelló hace unos meses y por el que es imputado por manejar en estado de ebriedad con resultado de muerte, intenta pensar en cualquier otra cosa para que la ira no lo embargue.

Son las 20.35 y en el Bicentenario de la Florida, Francisco Meneghini ya dio la orden para el cuarto cambio; es Holgado el que ingresará. El pasado sábado 26 de septiembre, a casi cinco meses del trágico accidente que remeció su vida, pero sobre todo la de decenas de familiares de la víctima, el artillero argentino volverá a disputar un partido de fútbol. En el hogar de Silva, en cambio, decidieron no mirar ni saber nada del balompié nacional.

“Soy consciente de mis errores y del daño que he causado. Y aunque no existen palabras ni actos suficientes para reparar el daño causado, quiero y necesito pedir perdón”, escribió en su cuenta de Instagram el argentino, la noche antes de su retorno a las canchas. Fueron las palabras para sellar la primera semana en que el jugador volvió a entrenar normalmente con sus compañeros, y en la que de inmediato estuvo bajo la disposición del cuerpo técnico tano. Este domingo debería repetir secuencia, viajando a La Calera junto a sus compañeros.

En La Florida, desde antes del partido se le notaba ansioso y silente. Miraba de soslayo al puñado de asistentes que llegó al partido, consciente que muchos tenían los ojos puestos en lo que él haría. Por eso, siempre se mantuvo cerca de sus compañeros, especialmente Nicolás Crovetto y Pablo Lavandeira, que lo mimaron con palabras de apoyo y bromas.

Lavandeira ha sido uno de los apoyos de los principales refuerzos dentro del plantel. “Estuve muy cerca de él durante toda esta etapa, por suerte pude estar ahí para acompañarlo en estos momentos difíciles que le tocó vivir”, aseguró el defensa en la previa al partido.

Crovetto, en entrevista con As Chile, también reconoció el apoyo del camarín a Holgado: “Rodrigo cometió un error grave, pero creo que es una situación que le pudo haber pasado a cualquiera. Fue un accidente, no un acto premeditado. Lo conozco muy bien y está muy dolido y arrepentido por lo que pasó, y además que lo encontró en un momento de su carrera en que vivía muy bien. Hemos tratado de estar cerca de él”

Cuando ingresó a los 73′, en reemplazo de Iván Ledezma, su rostro y el de sus colegas no pudo esconder la alegría por entrar. Aunque no sirvió de mucho: apuntó una vez al arco de Paulo Garcés, pero no fue de mayor aporte.

Pasó 48 días en prisión preventiva, tras ser considerado un peligro para la sociedad. Luego, la Corte de Apelaciones de San Miguel decidió revocar la medida para que esperara el juicio cumpliendo una reclusión domiciliaria nocturna. Así han pasado los turbulentos días para el goleador, que desde que llegó a casa decidió someterse a entrenamientos personalizados, pero también a una terapia sicológica.

En el claustro que vivió en su hogar, compró barras y materiales de entrenamiento, para realizar crossfit y yoga. También se sometió a las órdenes de los preparadores físicos del club, que lo entrenaron por Zoom. Pero no había corrido tras la pelota en meses. Por eso en cancha se le vio pesado y con algunos kilos de más. Está recién retomando su nivel futbolístico y físico, siendo aún de bajo aporte en la creación de nuevas variables en la ofensiva audina.

“Dentro de todo lo complejo que ha vivido, está muy contento de volver a entrenar, trabajar y jugar, que es su profesión”, asegura Lorenzo Antillo, el presidente de Audax. “Como club, lo hemos alentado para que se siente bien, para que continúe con sus terapias sicológicas y asegurarnos que tenga las condiciones para cumplir con los entrenamientos sin afectar las medidas cautelares que tiene impuestas”, añade.

Negociando el claustro

Tras el pitazo final, Holgado debió tomar sus cosas y retirarse rápidamente, pues debe cumplir con la reclusión nocturna desde las 22.00 hasta las 6.00 de la mañana. Puede salir de Santiago, volver sí o sí al hogar. Por eso es que aún no es una opción cierta para los itálicos en todos los partidos.

Pero eso podría cambiar. Su abogado, Nelson Salas Stevens, está gestionando un permiso para poder pernoctar fuera de su casa para el próximo para el próximo final de semana, cuando los tanos tendrán que visitar a Iquique (sábado, 11.00). Incluso podría intentar quitarle el arraigo nacional: “No puede salir del país, porque tiene arraigo nacional. En ese caso, habría que solicitar una audiencia para remover el arraigo. El juez podría estar de acuerdo o no. En caso de que sí, se podría decretar una fianza de arraigo, lo que permite asegurar de cierto modo que Rodrigo retorne al país”.

La solicitud de audiencia que los abogados de Holgado realizaron a la Corte de Apelaciones de San Miguel.

Todo esto, mientras la familia de la víctima, se toma la cara, incrédula de lo que ocurre. “Lo frustrante es que vuelve a hacer lo que le apasiona, mientras todo el proceso ni siquiera se ha cerrado. Es repetir el caso una y otra vez con los jugadores de fútbol que cometen estas situaciones. Piden disculpas públicas o pagan indemnización... Es casi como que se les cayera un vaso, lo recogen, lo botan a la basura y listo. A ese nivel de cotidianidad de la situación”, dice Chistopher, que exige justicia por la muerte de su padre, aunque cada vez mas descreído de ella.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.