Por Carlos González LucayGuillermo Milano, entrenador de las Lobas: “Rechacé ofertas de Europa para venir a Chile porque me gustó cómo me trataron”
Con cuatro Juegos Olímpicos y 18 mundiales en su carrera como jugador y técnico, el destacado entrenador argentino asumió la banca de la selección chilena femenina de balonmano. Será su primera experiencia trabajando con un equipo de mujeres.

Con 53 años recién cumplidos, Guillermo Milano es una leyenda del balonmano argentino. Como jugador y DT suma la impresionante cifra de 18 mundiales y cuatro Juegos Olímpicos, siendo París su última experiencia, dejando a los transandinos en un meritorio duodécimo lugar. Además, entró en la historia de su país al crear la rama de balonmano en el histórico Boca Juniors. Ahora tiene un nuevo desafío a cargo de las Lobas, el primero conduciendo un equipo femenino.
“Los contactos comenzaron en 2024, cuando Elizardo Vera me llamó, yo entremedio dirigí en Europa, y retomamos el contacto en 2025. Cuando llegué, me encontré con gratas sorpresas y me gustó sentirme querido acá”, reconoce.
“Rechacé ofertas de Europa para venir acá, porque me gustó cómo me trataron y porque además estaba cerca de Argentina, que no es un dato menor, poder ir y volver y no descuidar la familia, mis hijos, etc. Entonces me cerró también esa variable. Y he rechazado propuestas, pero nunca se sabe”, afirma sobre su vínculo, que inicialmente se prolonga por un año.

“En un principio es por un año, porque yo no quiero comprometer a la federación. También es un poco una prueba entre ellos y yo. Que me guste a mí, que les guste a ellos. Entonces yo no tengo problema porque al final los acuerdos terminan siendo entre las partes. Y si tú estás bien, yo estoy bien, nos quedamos. Si tú estás bien y yo estoy mal, ¿para qué voy a quedar? Y viceversa”, remarca.
“Ahora estemos ahora un año que tenemos Odesur y la clasificación al Mundial y después evaluamos si le sirve a la federación que yo siga o no”, señala sobre los objetivos más inmediatos bajo su nuevo cargo.
De todos modos, aterriza la realidad de Chile en este momento: “Tomé un equipo que quedó afuera del Mundial en la clasificación pasada. Quiere decir que ahora estamos un poquito abajo de lo que serían Uruguay y Paraguay, que son los rivales para poder llegar a los Panamericanos de Lima, y lo que sería el próximo Mundial”.
Hoy acceder a instancias superiores se hace difícil, dado los reducidos cupos. “Es muy complejo porque todavía estamos a tres escalones de Brasil y a dos y medio de Argentina. Entonces no podemos pensar en querer subir escalones de a tres, hay que subirlos de a uno. Entonces el primer paso va a ser intentar ganarle primero Uruguay y después a Paraguay. Y no es fácil, porque lo están haciendo muy bien”, sostiene.
Milano enfrentará su primera experiencia dirigiendo a equipos femeninos, algo que admite que es un desafío y que lo obliga a adaptarse. “Todavía no te podría decir cuál es exactamente la diferencia. La estoy descubriendo. Lo que sí sé es que me siento muy bien dirigiendo mujeres acá, porque son respetuosas, porque son afectuosas y porque hay un feedback de afecto que realmente me motiva”, destaca.
“La diferencia puede ser que uno tiene que ser un poco más cuidadoso a la hora de hablar. De alguna manera, hay que ser más prudentes, pero lo estoy llevando muy bien. Y me ayuda mucho a ser más pensante a la hora de decir las cosas”, complementa.
Pionero en Boca
Uno de los grandes orgullos de Milano es sin duda haber creado la rama de hándbol en Boca Juniors. “Para mí Boca es uno de los clubes más importantes del mundo y pude poner el balonmano ahí. Sigo trabajando con ellos en este proyecto”, afirma.
También cuenta que espera contactarse con algunos entrenadores argentinos que han tenido éxito en Chile. “Voy a hablar con Cachito Vigil, tengo una relación con él desde Argentina, y espero además hacerlo con los entrenadores del vóleibol”, adelanta.
Asimismo, destaca lo que ha encontrado en el país: “Estoy viviendo en un hermoso lugar en Ñuñoa. La verdad que Santiago es una ciudad maravillosa. Además, no imaginaba recibir tanto cariño y respeto de todo el mundo aquí”.
La conexión con Chile nace también de su relación con algunos jugadores. “Están Marco Oneto, los Salinas, los Feuchtmann, tampoco me quiero olvidar de Felipe Barrientos y de Pato Martínez, gente muy importante para el balonmano chileno”, recuerda.
Además, desclasifica una anécdota con Oneto: “A principios de los 90, Chile tuvo un entrenador argentino muy amigo mío que llevaba a Marco a jugar a Argentina, cuando era cadete y tenía 15 años. Ya era un gran jugador”.
Por otro lado, Milano destaca las condiciones en las que ha estado desarrollando sus trabajos en Chile: “No tengo nada que envidiarle a ningún país. Entreno en el CEO y tengo todo lo que necesita un deportista para estar bien: buen gimnasio de pesas, una sala de video de primer nivel, material a disposición, un pabellón con taraflex, estacionamiento para que la gente estacione cuando viene. Seguridad, buenas duchas, una buena cafetería. ¿Qué más puedo pedir?”.
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