La inspección del gol

Agenciauno

Juan Carlos Letelier (59) y Óscar Fabbiani (67), exartilleros coperos de Audax y Palestino, respectivamente, rememoran sus vetustas finales disputadas con los clubes de colonia. Reflexionan sobre la evolución de la Copa Chile y radiografían a los aspirantes al título en vísperas de la definición del torneo, que arranca mañana.


La última vez que Audax Italiano, el equipo que oficiará mañana de local en el duelo de ida de la final de la Copa Chile, levantó al cielo de La Florida un trofeo oficial, ninguno de los futbolistas del actual plantel itálico habían ni siquiera nacido. Tampoco Juan Carlos Letelier, el formidable delantero que comandaba el ataque del equipo la antepenúltima vez que el conjunto tano rozó con las yemas de los dedos la consecución de un título. Sucedió, precisamente, en una final de Copa Chile. En 1981. “Fue ingrata aquella final porque fue con Colo Colo en un partido que estuvo a punto de suspenderse por lluvia pero que finalmente se jugó igual. Perdimos 5-1 y la verdad que con toda la campaña que habíamos hecho no merecíamos perder de la forma en que perdimos”, rememora hoy, en diálogo con La Tercera, el ex seleccionado chileno, autor del único tanto de Audax en aquella definición, la primera de las dos que ha disputado hasta la fecha el cuadro floridano en dicho certamen.

Un desafío que históricamente le ha sido menos esquivo a Palestino, bicampeón del torneo en la década de los 70 con un plantel de leyenda, integrado, entre otros fantásticos jugadores, por uno de los delanteros que pueden alardear de haber mantenido uno de los idilios más intensos y duraderos de toda la historia con la Copa Chile, Óscar Fabbiani. “Yo venía de San Felipe cuando Don Caupolicán Peña empezó a formar ese equipo bueno que teníamos, pero fue con mucho trabajo que se lograron los objetivos. Teníamos jugadores que sobresalían, que marcaban diferencias. Teníamos al maestro, a Don Elías, a Sergio Messen, que en paz descanse, a Rodolfo Dubó…”, comienza a enumerar el inmortal Popeye, máximo goleador de la Copa en 1974 con la camiseta de San Felipe (21 goles) y tres años más tarde, en 1977 (con 11 conquistas), con la tricolor de Palestino.

Dos distinciones individuales para un artillero que, por si fuera poco, fue capaz de ver portería en las dos finales disputadas -y ganadas- por la escuadra árabe en aquellos maravillosos años 70. En el autoritario triunfo de la edición de 1975 ante Lota Schwager (4-0) y en la inolvidable definición librada en 1977 ante Unión Española (4-3): “Hasta el día de hoy uno repasa esa final y no sabe cómo hicimos eso, cómo remontamos un resultado adverso tantas veces. Y lo acabamos ganando en la prórroga con un gol de cabeza de Don Elías. Fue increíble, increíble. Después vino prácticamente toda la colonia a festejar. Es un recuerdo que no se me va a borrar nunca”, sentencia.

Pero tras aquel bicampeonato copero y el título nacional conquistado un año después, en 1978, llegó la penumbra. Una sequía que dura ya cuatro decenios en La Cisterna. “Es increíble todos los años que han pasado. En esa época que encadenamos varios títulos, la colonia se quería volver loca. Lloraba, con todo lo que habían sufrido ellos, y lloraban de emoción. Tú los veías festejar y aquello era una doble alegría, porque se lo merecían de verdad”, recuerda Fabbiani, quien hoy dirige una escuela de fútbol de Palestino que lleva su nombre en la comuna de Lampa, y para quien los clásicos de colonia de antaño poco o nada tienen que ver con los de ahora. “Y para mí, además, tenían otro color porque tenía a mis hermanos jugando en contra. Imagínate. El Ricardo, el Ariel y el Daniel jugando en Audax, y yo en Palestino”, reseña, entre risas.

Pero si hay dos cosas en las que hoy coinciden Letelier (máximo goleador también, por cierto, de la Copa Chile -con 11 tantos- en 1986, jugando por Cobreloa) y Óscar Fabbiani, es que antaño el segundo certamen en importancia del balompié chileno se disputaba con más pasión, y que Palestino llega a la definición con un punto de favoritismo. “Antes el que ganaba la Copa Chile solamente era campeón de la Copa Chile y nada más, pero a pesar de tener un premio mayor como es una Copa Libertadores, la verdad es que los equipos grandes hoy miran en menos la Copa. Más que los equipos, sus técnicos”, reflexiona Letelier. “Yo a veces voy a los partidos y veo que juegan por compromiso. Antes se le daba mucha más importancia”, concuerda Fabbiani, que no duda a la hora de otorgar mayor importancia, en el caso de Palestino, a mantener la categoría que a quedarse con la Copa. “De nada sirve clasificar a la Libertadores y volver a Segunda”, proclama.

Y Letelier, que tras perder con Audax aquella final del 81, vio escaparse también ante sus ojos las definiciones de la Libertadores (1982) y de la Copa América (1987), analiza a los arietes de ambos equipos: “Palestino llega mejor porque ha tenido un repunte desde que llegó Ivo Basay y porque tiene delanteros de más experiencia. Audax tiene a Santos, el más incisivo, y a Jeraldino, que ha tenido un bajón en los últimos partidos, pero Palestino tiene al Pájaro (Gutiérrez), a Campos y medios como Jiménez llegando desde atrás”. “La final es pareja, porque creo que ninguno de los dos es un equipo regular, pero Palestino llega hoy con un poco de ventaja”. Palabra de Fabbiani. Palabra de goleador de Copa.

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