La primera crisis de los nuevos dueños de la U: “Esperan y esperan; no se darán cuenta y estaremos en la B”

Esteban Valencia, durante el partido entre Universidad de Chile y Fernández Vial. Foto: AgenciaUno.

Los inversionistas de Azul Azul asumen el golpe de quedar eliminados frente a un equipo de menor categoría en la Copa Chile. La búsqueda de técnico continúa, pero sin urgencia. Los históricos están indignados.


La nueva mesa directiva de Azul Azul sufre el primer golpe. En menos de dos meses, desde que asumieron con total potestad el club, el grupo de inversionistas que le compró las acciones a Carlos Heller enfrenta su primer revés. Y uno que duele.

Es que la cúpula estudiantil no tenían previsto quedar eliminados frente a Fernández Vial. El equipo de la Octava Región, hoy en la Primera B, categoría a la que ascendió por secretaría, desató una crisis que no estaba contemplada. Si bien el discurso siempre fue que la Copa Chile sería utilizada para probar a los juveniles, lo cierto es que la caída dolió. El equipo sigue sin demostrar un alza en su rendimiento y la búsqueda de técnico se vuelve a tomar la agenda del club.

Hasta en la previa del duelo frente a Fernández Vial, la permanencia de Esteban Valencia hasta diciembre estaba en el aire. Nadie lo desmentía, pero tampoco lo confirmaba. Huevo, como funcionario de la institución, debía cumplir con tomar el equipo que dejó Rafael Dudamel, despedido por malos resultados. El interinato pasado del exfutbolista, en abril de 2018, luego del despido de Hoyos, había dejado buenas sensaciones.

Y con ese antecedente en mano, los nuevos inversionistas pidieron calma. No querían apurarse y contratar un técnico que podría significar un error por la premura de sentar a alguien en la banca. Más cuando veían por delante la para por la Copa América. Buscaban ver la respuesta del plantel frente a la salida del llanero, considerando que en Copa Chile no enfrentarían duelos de mayor complejidad. Algo que, sin embargo, dejó aún más en evidencia el mal momento laico.

Durante las semanas pasadas, Aubert se siguió reuniendo vía telemática con diferentes técnicos. Entrevistó a varios, como Gustavo Costas, por ejemplo. Con Francisco Meneghini, hoy en La Calera, no alcanzó a reunirse. Pablo Marini, en tanto, según dicen desde Azul Azul, usó el club para poder subir su precio en Liga de Quito, club que lo presentó hace unas semanas. Con el argentino Eduardo Domínguez, otro de los nombres que da vuelta, tampoco ha sido agendada una cita. Y a eso hay que sumarle los cientos de currículums que llegaron ofreciéndose al CDA. ¿Los más destacados? El histórico Daniel Pasarella, sin club, Héctor Cúper, hoy a cargo de la Selección de la República Democrática del Congo, y Pedro Caixinha, portugués que está al mando de Al Shabab en Arabia Saudita, pero que registra pasos por el Rangers, de Escocia, y Cruz Azul de México.

Pese a los nombres, la concesionaria no tenían premura. El argumento que más se repetía era la idea de abrochar casi al mismo tiempo el arribo de un gerente deportivo. No se quiere cometer errores del pasado, en los que el estratega llegaba antes a la institución y posteriormente no contaba con la aprobación del ejecutivo. Se generaba un clima tenso, que muchas veces se veía reflejado en la cancha.

Hoy, la gerencia deportiva sigue buscando al reemplazante de Goldberg y Vargas. Bajo esa línea, es que Cristián Aubert, el presidente de Azul Azul, se ha reunido con diferentes candidatos al puesto ejecutivo. En la concesionaria asumen que la decisión de cerrar un gerente deportivo resulta clave para definir el arribo de un nuevo DT. También para visar el arribo de refuerzos. Todo va de la mano, dicen desde el club. Y, por eso mismo, no quieren apurarse.

Luis Roggiero, actual gerente deportivo de Independiente del Valle de Ecuador, es quien corre con ventaja. En su CV destaca por haber diseñado el equipo que llegó a la final de la Copa Libertados 2016 y obtuvo la Copa Sudamericana 2019. El economista, que arribó al club en 2011, genera interés, pese a que se asume que en los azules se trabaja con otra presión. La idea es encontrar al hombre que sea capaz de diseñar un proyecto a largo plazo en la institución. Se busca profesionalizar la posición, dicen en el club.

Frente al nombre de Roggiero se suma a la carpeta de técnico el nombre de Pablo Repetto. El uruguayo, quien dejó recientemente Liga de Quito, con 57% de rendimiento en las casi cuatro temporadas que estuvo a cargo, es un nombre que seduce. La concesionaria pretende entrevistarlo durante los próximos días, vía telemática.

Lo único claro es el salario del nuevo cuerpo técnico entrante sí está definido. Quien asuma la banca de la U deberá acomodarse al presupuesto que tienen considerando en el club, pensando en los números rojos de los últimos años: US$ 500 mil por una temporada, mismo pago que percibía Rafael Dudamel durante su estadía en Universidad de Chile. Sin embargo, según dicen desde el club, esa cifra puede acomodarse acorde a las exigencias y el currículum del DT.

Históricos, indignados

Los históricos de la U están inquietos. Asumen que los malos resultados del club responden a la calma que hoy reina entre los nuevos dueños del club.

“Uno está apenado por lo que se está viviendo. Es muy preocupante. La gente que llegó no se da cuenta de la realidad, de lo que está pasando”, dice Héctor Hoffens.

“Hay mucha gente responsable, partiendo por la gente que se fue. Lamentablemente, se vuelven a cometer los errores de tanto tiempo. No sé si los nuevos dueños se están dando cuenta de lo que está pasando. Esperan y esperan, no se darán cuenta y estaremos en la B”, cierra el histórico azul.

En tanto, Sergio Navarro, parte de la generación dorada laica, es aún más duro en su análisis: “La U es un desastre. Ya no tiene nada que hacer. Se perdió la mística, dan ganas de llorar al verla. Me preocupa bastante, porque yo soy de la U. Los jugadores que tiene la U no tienen que hacer. Ojalá mejoren”, cierra.

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