Martín Lasarte: “La caja de resonancia de Bielsa es excesiva”

Pasó con éxito por las bancas de la UC y la U y su nombre sonó con fuerza para llegar a Colo Colo tras el despido de Mario Salas.




“Colo Colo jugó un lunes con Curicó. Había hablado con Mario Salas unos días antes. Había salido algo sobre mí y le dije que nadie me había escrito. El martes por la madrugada recibo un correo electrónico de Harold pidiéndome el número de teléfono. Me pregunta qué estaba haciendo. Yo estaba en una situación personal complicada. Le digo que no puedo dejar Montevideo, agradeciéndole. Él me agradeció y se puso a las órdenes por si me podía dar una mano”. Martín Lasarte (59 años), en su paso por El Deportivo, en La Tercera TV, revela cómo hace unas semanas tuvo la opción de recalar en Colo Colo.

Entonces, ¿a usted le interesó la posibilidad, pero no podía?

Lo más gráfico es decirlo así. Cómo no te puede interesar que un equipo como Colo Colo te dé la posibilidad de trabajar. Lamentablemente, no me dio el tiempo para pensar en eso. Lo económico ni lo sobrevolamos.

¿Qué le pareció la polémica de Fuenzalida diciendo que Colo Colo es el club más grande y la U el de mejor hinchada?

Fuenzalida no es hipócrita, no es idiota. No lo veo mal, es una bocanada de aire fresco. Hay que entenderlo. El tema es que tenga amor por el club que defiende.

Al que le molestó fue a un exdirigido suyo, Nicolás Castillo.

Lo que pasa es que Nico es un gran hincha. Fue hincha primero que jugador. Él es mucho más apasionado y quizás no le guste. Lo entiendo. Es cuestión de respeto. Que cada uno pueda expresarse de manera libre y sin herir a nadie.

¿Por qué en la UC no se le dieron los títulos y sí en la U?

Uno busca explicaciones y cuesta encontrar. Fueron muchas cosas juntas. Ese equipo de Católica estaba para ser campeón. Jugamos muy bien ofensivamente, pero muy mal defensivamente.

En la U llega y es campeón.

Ningún club es igual a otro. A Católica le veo cierta similitud con Nacional o la Real Sociedad por el trabajo formativo. La U quizás tenga vínculos con Nacional o Peñarol en lo macro, por la cantidad de gente que va al estadio.

2015 tiene contradicción: gana dos títulos con la U, pero se va.

Lo que ocurrió el último día fue lo problemático. Cuando renovamos decidí poner una cláusula para diciembre por unos problemas en mi espalda. Unos meses antes, me reuní con Carlos (Heller) y le dije que no estaba para seguir. Necesitaba dedicarme a mi cuerpo solamente y lo hice en los seis meses posteriores. Lamentablemente aquel día famoso se dio algo y hubo un poco de aceleración. Quedó todo en el olvido y no pasó nada más.

¿Por qué le dolió la repercusión del éxito de Bielsa en el Leeds?

Solamente hablé del revuelo, nunca de Bielsa, al cual admiro. No se trata de Bielsa entrenador, ni siquiera del Bielsa persona, sino del revuelo externo. Que después de estar dos años, dos temporadas, no una, Bielsa consiga ser campeón y ascender está buenísimo, pero toda la parafernalia exterior me pareció desmedida. “Igual son celos”, dijo uno. Y puede ser. Hay una realidad, el fútbol argentino tiene una caja de resonancia muy grande que, lógicamente, nos salpica. A ustedes, los chilenos, y a nosotros, los uruguayos. A toda América. Ese fue el tema. Me pareció injusto para otros colegas que hacen un gran trabajo en Chile, en Uruguay, en España y no sabemos ni quiénes son. Los medios se excedieron. Le dieron muchísimo más tratamiento a lo conseguido por un equipo de segunda división de Inglaterra que a lo conseguido por un equipo de otro lugar. Me parece que se excedió. No tiene que ver con la persona ni el entrenador. La caja de resonancia de Bielsa es lo que que me pareció totalmente excesiva para un logro como conseguir que un equipo de segunda división vaya a Primera. Simplemente eso.

¿Qué le aconsejaría hacer a Claudio Bravo, ex dirigido suyo, que ahora suena en el Betis?

Seguramente está en una etapa de su vida en que la apetencia económica no es la más importante. No me quiero meter en el banco de nadie. Le vendría muy bien ir a un club donde pudiera jugar. No sé si es el Betis o es otro.

Otro pupilo connotado suyo, Griezmann, ¿por qué que no ha podido capitalizar en el Barcelona lo que mostró en el Atlético?

Yo creo que llegó, no sé si al peor, pero a uno de los peores Barcelona de los últimos momentos. Ese es un aspecto. El segundo es que hay una sociedad que no terminó nunca de combinarse, con Messi. Pongo un ejemplo que para Chile se entiende mejor: los mejores partidos que jugó Alexis fueron cuando Messi no jugaba. En el Atlético de Madrid, Antoine era el jugador. En el Barcelona, es uno más, juega al lado del fenómeno. Ese no es un tema fácil. El tercer punto es que yo veo un jugador triste. Nunca deja de trabajar, nunca deja de correr. Pero no le veo el brillo que le conozco. Ahora está como quieto, mustio, está apagado.

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