Por Lucas MujicaRecomendación de Bilardo, arenga de Maradona y la guerra: la historia detrás del duelo de Argentina e Inglaterra en 1986
Cuatro años después de la Guerra de las Malvinas, el cruce estuvo rodeado por un fuerte contexto político. Mientras el técnico intentó aislar al plantel de esa carga y enfocarlo únicamente en el fútbol, el Diez apeló al orgullo del grupo.
El 22 de junio de 1986, Argentina venció 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México. El partido quedó marcado por la Mano de Dios y el Gol del Siglo, pero la historia había comenzado antes. Mientras los periódicos de ambos países instalaban el recuerdo de la Guerra de las Malvinas, el técnico Carlos Bilardo buscó que el plantel no jugara condicionado por el contexto. Diego Maradona, por otro lado, utilizó esa carga para motivar a sus compañeros.
La relación entre Argentina e Inglaterra ya tenía antecedentes mundialistas. En 1966, el capitán transandino Antonio Rattín fue expulsado en Wembley, en el duelo correspondiente a la segunda ronda. El entrenador inglés Alf Ramsey calificó a los futbolistas argentinos como “animales”. Esa rivalidad volvió a aparecer en 1986, apenas cuatro años después del conflicto bélico que enfrentó a ambos países.
Durante la semana previa, las preguntas de la prensa sobre la guerra fueron constantes. En Inglaterra, el gobierno recomendó a los futbolistas evitar declaraciones. En Argentina hubo propuestas para realizar homenajes a los caídos. Bilardo decidió mantener al plantel al margen de ese escenario.
“Mezclar el futbol con aquella guerra sería una falta de respeto a nuestros muertos que están enterrados en las islas. Va a ser un simple partido de futbol. Ya jugó Boca con el Aston Villa, después Independiente le ganó al Liverpool. El fútbol es una cosa, el problema de las Malvinas otra, cada cosa va por separado”, señaló el Narigón a El Gráfico en la antesala del encuentro.
Por eso, la preparación estuvo centrada en aspectos tácticos. El DT modificó el sistema para utilizar una línea de tres defensores, reforzó el mediocampo con Héctor Enrique y Julio Olarticoechea y buscó darle mayor libertad a Maradona.
Jorge Valdano ha recordado que el entrenador insistía en ese discurso. “En mi memoria siguen nitidos los pasajes más salientes. En los días previos, Carlos Salvador Bilardo veía una amenaza en la lectura política del partido. El exceso de emoción expulsó del campo a muchos jugadores en la historia del fútbol rioplatense, así que Bilardo se pasaba las horas recitando una sola oración: ‘es solo fútbol, es solo fútbol, es solo fútbol’. La repetición era su forma favorita de convencer. En esta ocasión, cuando más insistía el reducir el partido a solo fútbol, más evidente resultaba el tamaño de lo que intentaba esconder”, escribió el exfutbolista en una columna en el diario El País cuando se cumplieron 40 años del encuentro, hace dos semanas.
El capitán transandino asumía otra posición. “Era más que ganarle a un equipo de fútbol. Sabíamos todo lo que había pasado antes”, explicó el Pelusa años más tarde.
“Diego nos decía ‘estos mataron a nuestros vecinos, a un familiar, estos hijos de..’”, reveló el fallecido defensor José Luis Brown.
“Jamas hubo una declaración, pero interiormente, sí... gente de mi pueblo no volvió de las Malvinas. A muchachos con los que jugaba al fútbol los mataron. Yo lo que quería era ver de que manera me podía vengar. Ganando el partido dejé la vida. Todos pensamos eso. Queríamos vengarnos. Jamás hablamos de llevar el tema de las Malvinas a la cancha, pero nos transformamos”, complementaba.
Las camisetas y el Diego
Argentina debió jugar con camiseta azul porque Inglaterra utilizaría la blanca. La casaca transandina era de algodón y había generado quejas de los futbolistas en el partido frente a Uruguay, en octavos de final, por el peso que adquiría con la transpiración. Bilardo decidió reemplazarla.
Integrantes de su cuerpo técnico compraron camisetas en una tienda de Ciudad de México y las trabajadoras del Club América, donde concentraba la Albiceleste, cosieron el escudo de la AFA y le colocaron números plateados. Esa fue la camiseta que utilizó Argentina en los cuartos de final.
Dentro de la cancha, Argentina ganó gracias a dos de las acciones más recordadas de la historia de los Mundiales. Maradona abrió el marcador con un gol convertido con la mano izquierda que el árbitro Ali Bin Nasser convalidó. “Lo hice con la cabeza de Maradona, pero con la mano de Dios”, declaró el Diez tras el encuentro. De ahí nace la denominación.
Cuatro minutos después inició una corrida desde su propio campo, eludió a cinco futbolistas ingleses y al arquero Peter Shilton para marcar el 2-0. El mejor de la historia de la Copa del Mundo. Maradona declaró después del encuentro que recordó una recomendación que el dio su hermano para el desenlace de la jugada.
“Parece mentira... se me vino a la mente lo que me dijo el Turquito (Hugo Maradona) después del amistoso que jugamos en Wembley en la era Menotti (amistoso en 1980, triunfo 3-1 para Inglaterra), cuando defino a (Ray) Clemence. Se la toco y pasa rozando el palo... El Turquito me dijo, ‘Pelu, definiste mal, tuviste que engancharlo y pegarle con la cara externa del pie izquierdo’. Hoy se me dio como dijo Hugo”, revelaba el Diez.
“Lo increíble fue que la cancha era un desastre, pero Diego también pudo con eso y se fue sacando ingleses de encima con la pelota pegada al pie. En la final, como se puede apreciar en el vídeo, yo solo fui capaz de ir pegándole a dos o tres metros de mí. Diego era un genio y no tenía ese tipo de problemas”, dijo Jorge Burruchaga.
El triunfo clasificó a Argentina a las semifinales, donde eliminó a Bélgica (2-0, con otro doblete de Maradona) antes de derrotar a Alemania Federal (3-2) en la final para conquistar su segundo título mundial.
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