Soteldo sale al rescate de la U

Foto: Photosport.

El delantero venezolano anotó el unico gol con que los azules superaron a O'Higgins en el Nacional. De esta forma, el equipo de Kudelka acumula dos victorias consecutivas y llega con la moral en alto al superclásico del próximo sábado. Eso sí, el juego sigue en deuda.



U. de Chile:

J. Herrera; R. Echeverría, C. Vilches, R. Vaz, M. Rodríguez; F. Seymour , G. Espinoza (90′, R. Caroca), G. Lorenzetti (61′, D. Pizarro); F. Arancibia (74′, N. Guerra), A. Henriquez , Y. Soteldo.

DT: F. Kudelka

O’Higgins: 

M. Pinto; T. Alarcón, J. Fuentes, B. San Juan;  A. Márquez, M. Vera , G. Navarrete (85′, P. Calandria), R. Osorio; M. Salas (76′, N. Mazzola), A. Gutiérrez (63′, M. Sepúlveda), N. Oroz .

DT: M. Larriera

Goles: 1-0. 82′, Soteldo, de derecha, bate a Miguel Pinto.

Estadio: Nacional. Asistieron 28.859 espectadores
Árbitro: Eduardo Gamboa. Amonestó a Soteldo en la U y a Alarcón, Osorio en O’Higins


La U juega con fuego. Sin terminos medios. O invita a la ilusión, como hace una semana, o deja muchas dudas como ahora ante O’Higgins. Pero lo más importante para Kudelka y los jugadores, vuelve a sumar de a tres. Y consigue dos victorias consecutivas en el torneo después de más de cuatro meses. Todo en la víspera de un superclásico decisivo para las aspiraciones azules en pos de seguir luchando por el título.

Esta vez, el poder de fuego que mostró la U hace siete días ante Unión Española, encabezado por Ángelo Henríquez, no asomó por Ñuñoa. Apenas alcanzó para alguna balas de fogueo, que al menos le permitieron doblegar a un rival que llegó al Nacional a buscar el punto. Pero si hace una semana el equipo universitario invitaba a la ilusión de un repunte, lo hecho ante O’Higgins vuelve sentar signos de interrogación sobre su fiabilidad

A la U le costó muchísimo doblegar a los rancagüinos. El gol llegó recién en el tramo final, cuando todos los caminos parecían cerrados. Pero más preocupante para Kudelka resultó la escasa generación de juego. Los problemas del equipo en la última zona de la cancha, que se vienen arrastrando desde hace varios años y que se agudizaron con la partida de Ángelo Araos, son tan evidentes, que Rafael Vaz parece ser el único capaz de filtrar un pase entre líneas. Esa es quizás la fotografía más fidedigna de lo que es hoy el cuadro universitario en la fase ofensiva.

Sin nadie capaz de romper  en el uno contra uno en la mediacancha, la U se convierte en un equipo previsible, donde todo parece culminar en un pase para que Soteldo intente ganar la línea de fondo. El venezolano gana de vez en cuando, pero de tanto que lo buscan, acaba ahogado y perdiendo balones en zonas peligrosas, con el equipo volcado en ataque. Lorenzetti está a esta altura con poca gasolina en el estanque y para colmo perdio uno o dos cambios en la caja de velocidad, por lo que su  tránsito en el partido apenas se traduce en pases laterales. Muy poco para alguien llamado a conducir el colectivo.

O’Higgins, que venía plagado de problemas de funcionamiento y con varias derrotas en el cuerpo, entendió que si quería sobrevivir en el Nacional, tenía que acumular hombres cerca de su área para no dejar espacios de maniobra a Soteldo y Henríquez, que esta vez casi no participó del juego. El estado febril que lo afectó en la semana pudo tener algo que ver con su bajo rendimiento. Para colmo, no tuvo una sola chance frente a Miguel Pinto. Los rancagüinos entendían que para salir con vida tenían que mantener la concentración defensiva. De atacar, casi no se preocuparon, más allá de un par de intervenciones de Johnny Herrera, una en cada tiempo. Ambas, eso sí, muy sobresalientes.

Kudelka movió el tablero en el segundo tiempo con un par de cambios, pero no cambiaron el funcionamiento. El equipo chocaba una y otra vez con el fondo celeste. Pinto apenas intervenía. El agobio a esa altura, tanto físico como sicológico, era evidente en los azules. Hasta que Pizarro encontró un espacio para meter un pase a las espaldas de Márquez, que resolvió de manera brillante Soteldo ante la salida de Pinto. Remate al segundo palo para provocar el estallido de las más de 28 mil almas azules, que volvían a respirar después de más de 80 minutos de sufrimiento puro.

El 7 de abril había sido el último triunfo de la U en el Nacional. Como aquella vez ante Curicó, esta vez el cuadro azul sufrió muchísimo. Como ha sido toda la temporada. Con enormes altibajos. Habrá que ver qué versión de los universitarios asoma el próximo sábado en el Monumental. Si es como lo que asomó en Ñuñoa, las chances de romper la maldición de 17 años corre serio peligro.

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