Cristóbal Briceño, cantante de Ases Falsos: “La opinión pública es floja, no le interesa conversar, quiere verdades cómodas”

El artista, uno de los compositores más alabados y deslenguados de la escena nacional, habla sobre el próximo show estelar de su banda, de los eventos con paridad de género y de por qué, pese a todo, necesita dar entrevistas.


Bajo el escenario, Cristóbal Briceño solía incendiar las redes sociales con sus deslenguados dichos sobre diversos temas que se han tomado la agenda. Sobre el escenario, sin embargo, esa mala fama desaparecía para dar paso a lo que muchos consideran las mejores composiciones de la música chilena reciente. Este último año prefirió mantenerse al margen de las polémicas. “Mis pensamientos son mucho más punzantes que la mayoría de las ideas fofas que nos propone la nueva era, por eso me quedé callado, porque es tan débil la pelea que hay que dar, que todos salimos perdiendo en este nivel de discusión”.

Pero su silencio no ha sido musical: en lo que va del año ya ha lanzado tres discos; Cumbias guitarreadas junto al músico Gonzalo Núñez; luego Para hondo, su melancólico y cuarto material solista; y hace un par de meses Mala fama, el cuarto junto a Ases Falsos lanzado en el Teatro Regional del Bíobío y que Santiago podrá escuchar en vivo el 9 de diciembre en el Teatro Coliseo, en un show titulado Transformemos la canción, que será registrado como DVD. Las entradas saldrán a la venta el 28 de octubre en Puntoticket ($6.000 a $10.000).

Mala Fama fue autogestionado, ¿cómo fue el proceso de producción de manera independiente?

Hay una diferencia que tiene que ver con la asignación de responsabilidades. Ahora no podemos culpar a nadie por cualquier insatisfacción, no puedes apuntar a nadie que no seas tú mismo, y eso nos ha hecho crecer como personas.

¿Por qué decidieron hacer el lanzamiento del disco en el Teatro Regional del Biobío?

Fue bastante espontánea la decisión. Teníamos una fecha reservada en este teatro y lo vimos como una opción. Fue bastante natural y no hubo una sobre intención sociológica o de dar un mensaje.

Creo que lo más saludable es dar esos mensajes sin tanta intención, pero cuesta mucho porque la gente con todo cree que hay un cálculo. Estamos sobrecargados de ideologías, de andar predicando con todas las acciones. Es mejor que hablen por sí solas.

¿Y siempre estuvo pensado lanzar el disco después en Santiago?

No, una vez que lo hicimos en Concepción se cerró ahí el tema del lanzamiento, para darle un toque especial a esa fecha. El show de diciembre no es un lanzamiento, es nuestro show anual y obviamente siempre hay un acento en el último trabajo.

¿Cómo se conecta con esta etapa que viene después del disco: la promoción, los conciertos?

Tiene mucho de muerte para mí terminar un disco, es como un funeral. Cuando sale un disco y empieza a nacer en el público, yo ya estoy en gestación de otro, de un nuevo crío. Los discos, al ser un trabajo creativo, reflejan muy bien los momentos, mucho mejor que una foto o que un disco en vivo.

A propósito del nombre del disco, ¿cree que tiene mala fama?

Por supuesto, sé que tengo mala fama en ciertos círculos. Pero la canción fue un jugueteo, no es algo que piense tanto.

¿Por eso ha estado más callado el último tiempo?

Es que es muy aburrido cuando uno nota que no hay diálogo. Uno conversa y la otra parte lo único que hace es escandalizarse y los periodistas no me han ayudado nada con sus titulares oportunistas y yo les di material. Pero tampoco ayuda mucho que la opinión pública sea tan floja, no le interesa conversar, quiere recibir verdades cómodas.

¿Cree que las redes sociales contribuyen con esta falta de diálogo?

No me gusta hablar de las redes sociales como si fueran entes extraterrestres. Somos los mismos de siempre con un método de comunicación diferente. No podemos culpar a las redes sociales y eximirnos de nuestra propia culpa.

Pero en las redes sociales la gente opina con más libertad.

Sí, quizás la gente es más cruel, pero el castigo también es imaginario. No te pasa nada en redes sociales, una discusión cara a cara es muy diferente a que te linchen por internet. Además, nosotros como entretenedores, como bufones, tenemos que empezar a endurecer la piel, si no nos vamos a volver igual de fomes que la gente que no quisimos ser en un principio. Ahora selecciono más lo que voy a decir y trato de no dar margen para que después se haga mal uso de mis palabras.

Hace unos meses dijo que era más fácil encariñarse con un martillo que con La Tercera.

A propósito, hoy fui a desayunar y me regalaron una Tercera y la vine leyendo y oye, es lo mismo que pegarse con un martillo en la cabeza, quedai más huevón.

¿Entonces por qué está dando esta entrevista?

Porque me sirve po. Es mi herramienta, por eso usé la analogía del martillo. Yo los estoy utilizando así como ustedes me utilizan a mí como material para el pasquín. Y lo reconozco, tampoco es algo que yo haría por gusto propio, pero me lo pidió mucho mi representante y él se la juega por mi así que yo me la juego por el equipo también.

Pero hay artistas que viven sin grandes medios, como el Macha.

Sí, pero con un gran repertorio heredado, que lo hace muy bien, pero nosotros somos unos flacos que nos paramos a tocar 25 canciones que hicimos nosotros. No digo que valga más, pero no tenemos un hit radial y aún así nos va bien.

¿Qué le parece que La Cumbre se haya propuesto armar un cartel paritario?

Me da lo mismo. Creo que la cantidad y la calidad van por lados muy diferentes. Hay muchos músicos hombres, pero también hay muchos que hacen basura. Quizás yo mismo esté aportando. Somos mucho más impulsivos creativamente y por eso creo que puede haber más música de hombres, pero también mucha más basura proveniente de hombres que de mujeres. ¿Alguien podría decir que Violeta Parra no es la mente más brillante de la música chilena? Pero quiero que mi hija pueda crear, si es que quiere crear en algún momento, no teniendo que sindicalizarse como mujer, porque si no el producto te delata.

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