El narcomilitarismo del Cartel de los Soles, el grupo acusado de manejar el tráfico en Venezuela

El fiscal estadounidense Geoffrey Berman anuncia cargos contra Nicolás Maduro y otros altos cargos del régimen, el 26 de marzo de 2020. Foto: Departamento de Justicia de EE.UU.

Desde altos mandos de las FF.AA. venezolanas hasta cargos medios y bajos, un grupo de militares sería el que, desde hace años, se dedica al negocio de la droga. Lejos de los carteles tradicionales, pero cumpliendo una misión similar, también habría servido para mantener el sistema de lealtades militares hacia Maduro.


Un cartel, la estructura política del chavismo y las distintas ramas que componen las Fuerzas Armadas venezolanas. ¿En qué convergen? Según distintas investigaciones periodísticas y judiciales, lo hacen en el Cartel de los Soles, uno de los grupos de interés más importantes en el país caribeño, cuando el vínculo entre narcotráfico y el poder político se reúnen.

Llamado así debido a la insignia que llevan colgada en sus trajes los generales venezolanos, se trata de una organización criminal no lineal que opera desde los 90, y que está compuesta por piezas corruptas de las Fuerzas Armadas del país, tanto de alto como de bajo rango.

Categorizarlo como un cartel común, al estilo del de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación, es un error. No cuenta con un líder único y funciona más como células encargadas de distintos procesos. Entre los hechos documentados más destacados que se les asocian resaltan aviones llenos de drogas retenidos por aduanas extranjeras, en 2011, o autoridades como el exjefe de inteligencia Hugo Armando Carvajal, acusado por el Departamento del Tesoro estadounidense de dar “asistencia material a las actividades de tráfico de narcóticos de los insurgentes de las FARC de Colombia”, en 2008.

El ministro de Defensa de Venezuela, el general Padrino López, muestra un mapa del estado de Apure mientras da una conferencia de prensa sobre las operaciones contra las bandas de narcotraficantes, en el palacio presidencial de Miraflores en Caracas, el 11 de febrero de 2022. Foto: Archivo

Pero la acusación insigne ocurrió en marzo de 2020, cuando el Departamento de Justicia de EE.UU. imputó al Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a varios miembros de la cúpula chavista, por “cargos de narcoterrorismo”. Según ellos, el mandatario y el resto de los acusados “abusaron del pueblo venezolano y corrompieron las instituciones legítimas de Venezuela -incluidas partes del Ejército, el aparato de inteligencia, el Legislativo y la rama judicial- para favorecer la importación de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos”.

Al menos hasta 2022, el grupo era considerado por la inteligencia colombiana como una “amenaza activa”, al igual que los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, o la megabanda venezolana El Tren de Aragua. Así lo detalla uno de los muchos documentos a los que tuvo acceso el diario Miami Herald y el sitio Armando Info sobre informes de inteligencia colombiana, en lo que se conoció como los NarcoFiles.

La Tercera contactó a Mike LaSusa, subdirector de contenidos de InSight Crime, quien junto a otros expertos del medio especializado señalaron que “más que un cartel de drogas tradicional, el Cartel de los Soles es una red de militares de alto rango que regula y protege la salida de cargamentos de droga en zonas estratégicas del país”.

El exjefe de espionaje militar venezolano, el mayor general retirado Hugo Carvajal, buscado por cargos de narcotráfico por EE.UU., sale de prisión en Estremera, en las afueras de Madrid, el 15 de septiembre de 2019. Foto: Archivo

El mismo medio dividió en cuatro las labores principales a las que se dedica el Cartel de los Soles. Una primera trata la recaudación de “impuestos” al tráfico, donde estas redes realizan pagos periódicos a las unidades militares locales para que les permitan operar con impunidad. Por ejemplo, que no intervengan con operaciones policiales las pistas de aterrizaje clandestinas o los laboratorios de cocaína.

Una segunda categoría guarda relación con la creación de corredores de paso para la droga. Son las células corruptas de las Fuerzas Armadas venezolanas las que, pago a dichas unidades de por medio, garantizan el paso seguro de los cargamentos de droga a través de ciertos territorios. El servicio incluye el pago en controles de carreteras, permitir vuelos clandestinos de drogas, convirtiéndolos en autorizados en el espacio aéreo venezolano, o garantizar el que no se realicen patrullas marítimas en ciertos lugares, detalló InSight Crime.

La tercera actividad del Cartel de los Soles es, directamente, el transporte de drogas, ya que en ciertas rutas son las propias unidades del Ejército las que transportan drogas utilizando vehículos militares en corredores internos.

Eso deja como la última labor del grupo el control de la infraestructura de tráfico. Aquí, el grupo se hace cargo de la infraestructura utilizada para el envío de drogas, especialmente de puertos y aeropuertos. Funcionarios coordinan y pagan a otros trabajadores en puestos claves para garantizar el paso de la droga por los controles de seguridad, logrando subir así las cargas sin ser detectadas.

Si bien el chavismo está más distanciado del trabajo sucio, denuncia el sitio especializado, las investigaciones del medio, sumadas a los informes de inteligencia, permiten a LaSusa afirmar que “militares de alto rango siguen siendo partícipes en el negocio de movimiento de cargamentos de droga en Venezuela”.

Soldados colombianos revisan una camioneta en un puesto de control en el municipio de Tame, departamento de Arauca, cerca de la frontera con Venezuela, el 12 de febrero de 2022. Foto: Archivo

Esta corrupción en las filas de las Fuerzas Armadas se puede rastrear hasta fines del siglo pasado, cuando Hugo Chávez aún gobernaba el país. De hecho, tras su salida del poder y su muerte se creyó que incluso podía llegar a desaparecer, pero solo se transformó. Ahora, aseguran ambos medios, el narcotráfico se ha convertido en la principal fuente de financiamiento del actual mandatario, Nicolás Maduro.

“El fantasma del ‘Cartel de los Soles’ enmascara el hecho de que la alianza Estado-narcotráfico en Venezuela ya no es tanto una organización dirigida por el régimen chavista, sino más bien un sistema regulado por este”, señaló InSight Crime.

Lo cierto es que en un momento se trató del motor económico del gobierno venezolano, justo en la época en que las sanciones se hacían más pesadas, detalló el Miami Herald. “Los ingresos de la droga han ayudado al régimen a resistir el golpe económico causado por las sanciones estadounidenses y la caída de la renta petrolera provocada por el colapso de la industria de petróleo bajo manos del régimen de Caracas”, argumentó.

Soldados colombianos patrullan en bote en el río Arauca, en la frontera entre Colombia y Venezuela, vista desde Arauquita, el 28 de marzo de 2021. Foto: Reuters

Para Mike LaSusa, más que servir como “una fuente de financiamiento del Estado”, el Cartel de los Soles y “el narcotráfico en Venezuela han funcionado para mantener el sistema de lealtades de las Fuerzas Armadas hacia el Presidente Maduro”, explicó a este periódico.

“Según cálculos de Transparencia Venezuela y Ecoanalítica, los ingresos por narcotráfico ascendieron a 5.100 millones de dólares en 2022, el 8,5% del PIB del país. Esta cifra proviene del aproximado entre 250 y 350 toneladas métricas que estarían saliendo anualmente por territorio venezolano”, añadió el experto, que consultó con los investigadores de InSight Crime.

A esto se suma, plantearon varios medios, la política de combate contra el narcotráfico adoptada por el Presidente de Colombia, Gustavo Petro. Su plan de no atacar los cultivos e ir por los cabecillas del negocio también ha provocado un aumento en la producción de la droga colombiana, luego despachada por el Clan de los Soles.

“Esta cifra podría llegar a ser mayor teniendo en cuenta el aumento exponencial de producción de droga en Colombia, principal fuente de abastecimiento de los grupos que usan el corredor venezolano”, cerró LaSusa.

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