Segunda vuelta en Uruguay: La encrucijada del Frente Amplio

URUGUAY-ELECTION-MARTINEZ

Partidarios del Frente Amplio celebran tras : AFP

La coalición de gobierno podría perder el poder tras 15 años de gestión ya que el favorito para hoy es el opositor Luis Lacalle Pou. Así, el partido de Pepe Mujica y Tabaré Vázquez enfrenta su momento más complejo.




"¡Festejen uruguayos! ¡Festejen, que la victoria es de ustedes!". Así celebró Tabaré Vázquez su triunfo el 31 de octubre de 2004, cuando siendo un oncólogo que no pertenecía a la elite política, logró convertirse en el primer Presidente de izquierda en la historia de Uruguay. El 1 de marzo del año siguiente, el Frente Amplio (FA) asumió por primera vez el Ejecutivo, 33 años después de su fundación, rompiendo así la hegemonía bipartidista de blancos y colorados. Hoy los uruguayos volverán a las urnas, pero a diferencia de las últimas tres elecciones, esta vez el oficialismo, representado por Daniel Martínez, tiene posibilidades reales de ser destronado.

Aunque Martínez obtuvo un 39,2% en la primera vuelta del 27 de octubre, frente al 23,6% de Luis Lacalle Pou, el candidato del opositor Partido Nacional ha logrado reunir el apoyo suficiente para sacar una ventaja de al menos cinco puntos en las últimas semanas. Tras conocer los resultados de la primera cita electoral, Martínez señaló que había iniciado un "camino de diálogo" con otros partidos e hizo un llamado a "apostar por la estabilidad y no los ajustes" durante la campaña de segunda vuelta.

Sin embargo, Ernesto Talvi, el candidato del Partido Colorado que quedó en tercer lugar con el 12,3% de los votos, no tardó en entregar su apoyo a Lacalle. La misma noche de la primera vuelta, Lacalle habló de un gobierno "multicolor", que no solo incluyera al Partido Nacional, sino también a otros como Cabildo Abierto, que obtuvo un 10,9%, el Partido de la Gente (1,1%) y el Partido Independiente (1%), a quienes agradeció su apoyo en el balotaje. No es casualidad que el eslogan de su campaña haya sido "Lo que nos une".

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El expresidente de Uruguay José Mujica; la candidata a la Vicepresidencia por el FA, Graciela Villar; el candidato presidencial del FA, Daniel Martínez, y el que posiblemente sería el nuevo ministro del Interior si gana Martínez, Gustavo Leal. FOTO: EFE[/caption]

A su vez, Martínez, ingeniero de 62 años, basó su campaña en la necesidad de un cuarto gobierno consecutivo del Frente Amplio (centroizquierda) para "no perder lo bueno" y "hacerlo mejor". Martínez es considerado como el rostro de la renovación de su partido, aunque tiene años de experiencia en la política uruguaya. En ese sentido, fue electo como alcalde de Montevideo en 2015, cargo al que renunció este año, antes de confirmar su candidatura presidencial. Sin embargo, no goza del liderazgo que poseen otras figuras de su partido, como el propio Tabaré Vázquez o José "Pepe" Mujica, que gobernó entre 2010 y 2015.

De salir electo, Martínez no solo tendría que llevar a cabo complejas negociaciones al interior de su propio partido, que incluye distintas facciones de izquierda, sino que también deberá hacerlo con el Congreso, donde el FA no contará con mayoría por primera vez en 15 años. Sin embargo, los expertos coinciden en que este escenario es poco probable. Según una encuesta de Cifra publicada el martes, el candidato opositor, Luis Lacalle Pou, supera por cinco puntos porcentuales en intención de voto a su rival oficialista. De acuerdo con el sondeo, el abanderado centroderechista captaría al menos el 47% de las preferencias en la segunda vuelta, mientras que Martínez reuniría un 42%.

"Lacalle Pou es el claro favorito según las encuestas. Aunque no imposible, en estos tiempos de 'cisnes negros', un triunfo del Frente Amplio sería una gran sorpresa", señala a La Tercera el historiador e investigador de la Academia de Letras de Uruguay, Gerardo Caetano.

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El candidato opositor Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional. FOTO: AP[/caption]

Sin embargo, los expertos advierten que los pronósticos no son mérito del candidato del Partido Nacional. "Este resultado no es producto de la campaña electoral, sino del agotamiento del gobierno. Las denuncias por mala administración y pérdidas de dinero a manos del Estado, el enlentecimiento de la economía, el déficit fiscal, la subida de tarifas y algunos impuestos, el problema de la inseguridad sin resolver, y temas de corrupción que si bien son menores, terminaron con la renuncia inédita del vicepresidente Raúl Sendic. Todo esto se expresó en la caída en la aprobación de la gestión y la del Presidente", plantea Antonio Cardarello, politólogo de la Universidad de la República.

Luces y sombras

A pesar de que el oficialismo no está bien posicionado, en Uruguay se reconoce que en los últimos 15 años el Frente Amplio logró avances importantes en distintas áreas. Cardarello destaca del primer gobierno (Tabaré Vázquez) la reforma tributaria, la reforma de la salud, el Plan Ceibal y la creación del ministerio de Desarrollo Social. Del segundo (Pepe Mujica), la nueva agenda de derechos, la legalización del consumo de marihuana, la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario, y del último período (Tabaré Vázquez), el plan de cuidados y la inclusión financiera.

Sus mayores logros, a nivel general, fueron reducir la pobreza de un 40% en 2004 a un 8,1% en 2018; la disminución de la mortalidad infantil a la mitad y el aumento del sueldo mínimo a US$ 398, el segundo más alto de América Latina en la actualidad.

Sin embargo, Caetano advierte que también hubo fracasos. "Los tiempos económicos no han calzado con los tiempos electorales: ha crecido el desempleo (9,5% en septiembre), hay un déficit fiscal alto, bajó la inversión, el país está caro y el mercado interno se ha desacelerado. De todos modos, en el contexto de la región, Uruguay muestra una estabilidad envidiable. Pero vivimos en sociedades enojadas, que tienden a expresar su descontento principalmente contra el que gobierna, cualquier sea éste. Este segundo gobierno de Tabaré Vázquez no ha sido popular. Acaba de recibir una señal de desaprobación -justa o no- de más un 55% del electorado en la primera vuelta", señala el politólogo.

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Tabare Vazquez junto a su esposa María Auxiliadora Delgado en marzo de 2015. FOTO: AFP[/caption]

En un eventual gobierno de Lacalle, varias cosas podrían cambiar. "Es probable que las reformas que implicaron nuevos derechos se mantengan, así como la mayoría de las políticas sociales. Se espera un ajuste de la economía, sobre todo por la reducción del gasto. Además, podría haber una desmonopolización de algunos sectores y una reforma de la seguridad social", dice Cardarello.

Conrado Ramos, cientista político de la Universidad de la República, piensa que un eventual gobierno no sería tarea fácil para la oposición. "El desafío para el nuevo gobierno es reducir el déficit a través de recortes del gasto que no comprometan áreas sensibles – como educación, salud, seguridad- y sin aumentar impuestos. Respecto a la agenda de derechos, hay un compromiso firmado por la coalición opositora donde se afirma que no habrá retrocesos en esta materia, lo que queda un tanto relativizado con la presencia de Cabildo Abierto, cuyos integrantes son claros enemigos de esta agenda", señala el analista.

Para Caetano, la situación de los países vecinos también podría complicar a Lacalle. "El tema es si podrá cumplir esto, frente a una coyuntura económica internacional y regional difícil y con esa composición tan heterogénea de su coalición. No será nada fácil. Además de cohesionar a quienes se reivindican dentro de la coalición como 'liberal progresistas' con figuras ultristas de derecha y nostálgicos de la dictadura, Lacalle Pou deberá coexistir con una sociedad más empoderada, que no parece estar dispuesta a perder derechos. El gran patrimonio uruguayo al que hay que apostar es a conservar ese 'acuerdo de régimen' frente a la democracia, sobre todo frente a los sucesos y procesos que advertimos en la América Latina de los últimos años", señala el historiador.

El candidato que sea elegido hoy asumirá la Presidencia de Uruguay el 1 de marzo de 2020 por los próximos cinco años.

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FOTO: REUTERS[/caption]

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