Del aneurisma de Emilia Clarke a la “mentira” de los creadores a HBO: Game of Thrones revela sus secretos en nuevo libro

Emilia Clarke en el primer ciclo de la serie. Fotos: HBO

En Fire cannot kill a dragon, que se publica el próximo martes en inglés y en noviembre en español, salen a la luz nuevas revelaciones de la serie más exitosa de la década y detalles de su trastienda, incluida la omisión de los creadores -David Benioff y D. B. Weiss- al canal respecto a las batallas que incluiría la historia. También se abordan las cirugías cerebrales a las que tuvo que someterse la actriz detrás de Daenerys Targaryen y su negativa a dejar el rol.




En vez de revisar una tendencia o los movimientos de la era del streaming, el periodista estadounidense James Hibberd se enfocó en un solo título. Pero uno que tiene tantas historias como varios puñados de series juntas. Game of thrones, el éxito que fue de 2011 a 2019 marcando el último fenómeno de la TV paga, es el eje de Fire cannot kill a dragon, su libro que sale a la venta el próximo martes en Estados Unidos (el 12 de noviembre en español, con el título Todos los hombres deben morir).

Construida como una historia oral de más de 400 páginas donde intervienen desde el escritor George R. R. Martin hasta los creadores y las principales estrellas de la serie –de Lena Headey a Kit Harington–, la publicación del editor general de Entertainment Weekly ahonda en el proceso de la épica producción, celebrada, cuestionada y seguida como ningún otro de la ficción en TV durante este siglo.

La actriz sólo reveló su historia en marzo de 2019.

En los adelantos que se han liberado uno de los momentos más comentados gira en torno a la actriz Emilia Clarke, Daenerys Targaryen en la historia durante las ocho temporadas. La británica agrega antecedentes a la dura experiencia que contó por primera vez hace un año en The New Yorker (en el ensayo Una batalla por mi vida, publicado poco antes de la emisión del polémico último ciclo): la cirugía de emergencia a la que tuvo que someterse tras sufrir un aneurisma al comienzo de la serie.

“En todos mis años en el programa, nunca puse la salud personal en primer lugar, que es probablemente la razón por la que todos los demás estaban preocupados”, expresa Clarke en un adelanto que cita el portal Vulture. “Tenía el billete dorado de Willy Wonka. No estaba dispuesta a entregar eso”, dice sobre su negativa a dejar la producción después de sufrir una hemorragia cerebral en un gimnasio de Londres al finalizar la primera temporada. Una complicación de salud que derivó en que mientras seguía interpretando a la Reina de los Dragones tuviera que someterse a nuevas cirugías y complejos procesos de recuperación, sin que medios ni fans se enteraran.

Así recuerda la actriz una de sus primeras jornadas de grabación durante el segundo ciclo: “Tenía el miedo constante de tener otra hemorragia cerebral. Pasé mucho tiempo pensando: ‘¿Voy a morir? ¿Eso va a pasar en el set? Porque eso realmente sería un inconveniente’”.

“Solo unas pocas personas muy selectas sabían de eso”, especifica el coproductor ejecutivo Bryan Cogman, mientras que uno de los creadores, D. B. Weiss, asegura que “fue aterrador porque este increíble, dulce y maravilloso ser humano estuvo tan cerca de no estar más”.

El rey Robert (Mark Addy) en la primera temporada.

Los reproches de George R. R. Martin también asoman en el libro. En general respetuoso de las decisiones creativas de David Benioff y Weiss –los showrunners–, el autor y productor lamenta en particular una escena del primer ciclo, en que el rey Robert (Mark Addy) sale de caza y termina siendo atacado por un jabalí. En pantalla, su compañía se reduce a tres hombres, algo distinto a lo que imaginó el escritor, que simplemente evitó detallar ese episodio en su novela.

“Habría sido con un centenar de chicos. Habría habido cazadores. Habría habido perros. Habrían sonado cuernos, ¡así es como un rey va de caza! No habría estado simplemente caminando por el bosque con tres de sus amigos sosteniendo lanzas con la esperanza de encontrarse con un jabalí”, indica en la publicación, sobre una época en que la ficción tenía un presupuesto bastante más acotado que en sus últimos capítulos, mucho más extensos y sin escatimar en gastos en efectos visuales.

En otro pasaje, Martin también sostiene que presionó –infructuosamente– para que en la adaptación se incluyera a Lady Stoneheart, la versión de Catelyn Stark (Michelle Fairley) resucitada y con sed de venganza que juega un papel en su obra y, que de acuerdo a lo que ha señalado, tendría relevancia en los dos tomos que faltan de su saga. “Creo que lo es (importante) o no la habría metido”, plantea, mientras que los creadores explican que una de las razones para eliminarla de la trama estuvo en lo bien ejecutada que estaba la escena de su muerte (la recordada Boda Roja) y en que más adelante regresaría desde el más allá Jon Snow (Kit Harington). “Demasiadas resurrecciones comienzan a disminuir el impacto de la muerte de los personajes”, apuntan.

Benioff y Weiss junto a Jason Momoa (Khal Drogo).

Aunque tal vez nada de esto habría sido posible sin una mentira inicial, según cuentan Benioff y Weiss en el libro de Hibberd. Al comenzar el trabajo junto a HBO, la dupla creativa le habría garantizado a la cadena que la serie se trataba de una producción mucho más enfocada en los personajes, omitiendo que tendría varias y costosas escenas de acción a lo largo de su desarrollo.

“Sabíamos que la mayoría de las personas que tomaban las decisiones no iban a leer cuatro mil páginas (de los libros de Martin) y llegar a los dragones cada vez más grandes y a las (grandes batallas)”, comenta Weiss de acuerdo a lo que recoge el medio británico The Independent. “Confiábamos en que no se enterarían hasta que fuera demasiado tarde”.

De hecho, para filmar Blackwater (Aguasnegras), el penúltimo capítulo de la segunda temporada y la primera gran batalla de la serie, tuvieron que negociar con el expresidente de programación de HBO, Michael Lombardo, para que les otorgara un presupuesto extra de US$ 2 millones, y hasta última hora ese episodio fue un dolor de cabeza para el equipo. “Rogamos y suplicamos a Mike Lombardo (…) Tuvimos una gran conversación sobre cuántos barcos podríamos hacer”, señala Weiss, según adelanta Vanity Fair.

Fire cannot kill a dragon también proyecta lo que viene para la franquicia, en específico House of the dragon, la precuela que no se lanzaría antes de 2022. También de HBO, la producción se sitúa 300 años antes de la historia principal y se basa en Fuego y sangre, de George R. R. Martin.

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