"Distante cortesía": El cara a cara con el Contralor en el regreso de Dorothy Pérez

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Ambos se reencontraron en una reunión de diez minutos en que a la subcontralora se le informó que cumpliría las funciones asignadas por ley, juez de cuentas, y que dispondría para ello una oficina más grande que la de Bermúdez, con baño privado, pero en el séptimo piso y no en el noveno, como antes. Además se le asignó un auto con chofer, acorde con la dignidad de su cargo.




Llegó a las 8.05 horas, sonriente y con un regalo en las manos. "Vengo a trabajar", dijo, aclarando así que ni haría declaraciones a la prensa que ya la esperaba en Teatinos 56.

Dorothy Pérez, retomó hoy su cargo de subcontralora tras la decisión del viernes de la Corte Suprema de acoger el recurso de protección que presentó en agosto pasado luego que el Contralor, Jorge Bermúdez, le solicitara la renuncia al cargo por pérdida de confianza. Como es sabido, ella se negó a dimitir y elevó el tema a tribunales. La semana pasada la máxima Corte estableció que su despido había sido ilegal –no puede ser removida- y que debía regresar al organismo fiscalizador en su antiguo cargo. Y así lo hizo.

Sin embargo, el regreso no fue del todo triunfal. Hoy en el Diario Oficial se formalizó que Pérez sólo actuará como jueza de cuentas y que no podrá subrogar a Bermúdez en funciones como la firma y toma de razón, atribuciones con las que sí contaba desde el 7 de septiembre, por la resolución N° 25, María Soledad Frindt, quien asumió en reemplazo de Pérez y que debió retomar a su antiguo puesto como jefa del comité de Finanzas Públicas de la institución.

Al respecto, el abogado experto en derecho administrativo Gabriel Osorio, explicó que la decisión "se ajusta a Derecho". "El Contralor no sólo está ejerciendo una facultad, sino que además es habitual que se dicten esta clase de actos y pasa en muchos servicios. Si revisan el Diario Oficial, se encontrarán con resoluciones donde Subsecretarios y otros jefes de servicio cambian la delegación de firmas e incluso, el orden de subrogación. Por lo tanto, la resolución forma parte del ejercicio que las funciones propias del Contralor. El efecto que tiene es que los subordinados que antes podían suscribir actos administrativos 'Por Orden del Contralor General de la República' ahora no lo podrán hacer", plantea.

En cualquier caso, Dorothy se enteró por boca de Bermúdez de este escenario que para ella no es del todo nuevo: Las amplias atribuciones que había entregado el contralor a Frindt fueron sólo porque se trataba de esa funcionaria, aclaran. No existían previamente en el caso de Pérez.

El encuentro

Como es habitual, la máxima autoridad de la entidad fiscalizadora llegó este lunes a las 7.30 horas al edificio de Teatinos y subió a su oficina en el noveno piso. Como cada día, desde hace cuatro meses, pasó enfrente de la puerta del departamento que había ocupado Pérez hasta agosto en su misma planta y que aún mantenía, a esa hora, impreso en una hoja en blanco, el cartel de "No Entrar" –se puso cuando la Corte de Apelaciones acogió a tramitación el recurso de Pérez- y estaba sellada con una huincha amarilla, para impedir cualquier vulneración.

Bermúdez, minutos después de arribar, se reunió con su jefe de gabinete Carlos Peña y le pidió convocar a Pérez a una reunión. Éste bajó hasta el séptimo piso, donde Dorothy aguardaba instrucciones, a dar el recado. Y ella entonces subió a hablar con su superior jerárquico tras meses de alta tensión y de no dirigirse la palabra.

El cara a cara entre ambos se efectuó antes de las 9.00 horas y en él estuvieron presentes Manuel Cortés Sarmiento, jefe del Departamento de Personal, y María Eugenia Quappe, del Tribunal de Cuentas.

Fuentes consultadas por La Tercera PM aseguran que el encuentro duró diez minutos y que fue de una "distante cortesía". Bermúdez le informó que desde ahora su labor se limitaría a la de juez de cuentas, que dispondría para ello de la oficina que ocupaba Patricia Arriagada cuando fue subcontralora de Ramiro Mendoza: un amplio recinto, más grande que el de Bermúdez, y con baño privado, pero en el séptimo piso. Y que se le asignaría, además, un auto con chofer, acorde con la dignidad de su cargo. En lo cotidiano, se entendería con Cortés Sarmiento.

"Se le ha mantenido la misma secretaria que usted tenía antes, no sé si le parece", habría preguntado en esta instancia el Contralor. Pérez estuvo de acuerdo. Para ella, Sandra, era el regalo que portaba cuando cruzó el umbral de Contraloría.

Después de esta reunión privada, funcionarios de la institución rompieron el sello de la ex oficina de Dorothy e iniciaron con carros el traslado de sus cosas.

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03/12/2018

RETORNO DE DOROTHY PÉREZ A LA CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPUBLICA

Foto: Mario Téllez / La Tercera[/caption]

En cualquier caso, en el entorno de Bermúdez, tras masticar el golpe de la Suprema –no se esperaba que el peor escenario para el Contralor, pudiera concretarse- la preocupación ya no es Pérez ni su incómoda instalación, sino cómo reponerse del golpe que significó esta causa y las razones tras el fallo. Es sabido que hasta el jueves, el máximo tribunal tenía previsto declarar el despido de Pérez como ilegal, pero no ordenar el reintegro. En horas, la decisión cambió y la gran incógnita es por qué ocurrió aquello y quiénes influyeron en ello.

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