El nuevo round de J.K Rowling con la comunidad trans

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La autora J.K Rowling, creadora de la saga Harry Potter.

La autora de la saga Harry Potter cuestionó que se utilizara la frase “personas que menstrúan” en vez de “mujeres” en una columna de la plataforma de emprendimiento Devex. Los grupos LGBTQ+ reprobaron sus comentarios en un nuevo episodio en la historia de desencuentros con Rowling.




Durante el último tiempo la escritora británica J.K Rowling, autora de la exitosa saga literaria Harry Potter, ha hecho noticia por algo más que sus libros: está en la controversia por una serie de opiniones que han sido consideradas transfóbicas, particularmente en las redes sociales.

Su más reciente polémica surgió durante el fin de semana, cuando a través de su cuenta de Twitter compartió y comentó un artículo de opinión de la plataforma de emprendimiento social Devex, dedicada al desarrollo de contenidos para la comunidad global.

El artículo cuestionado por la escritora británica se titula “Opinión: Crear un mundo post-COVID-19 más igualitario para las personas que menstrúan”, y habla sobre la necesidad de invertir en salud e higiene menstrual, especialmente en comunidades vulnerables que no tienen acceso a artículos esenciales durante la pandemia de coronavirus.

“Se estima que 1.800 millones de niñas, mujeres y personas no binarias de género menstrúan, y esto no se ha detenido debido a la pandemia”, especifica el artículo.

“'Personas que menstrúan'. Estoy seguro de que solía haber una palabra para esas personas. Alguien que me ayude. Wumben? Wimpund? ¿Woomud?”, escribió irónicamente la autora en su cuenta de Twitter, aludiendo a la palabra “woman”.

Las críticas de parte de la comunidad LGBTQ+ no tardaron en llegar contra la autora, siendo tildada de “anti-trans” y “transfóbica”, considerando que no solo las mujeres biológicas pueden menstruar, sino que también las personas transgénero, no binarias o aquellas no conformes con su género.

Ante las críticas, J.K. Rowling siguió refiriéndose al tema en sus redes sociales. “Si el sexo no es real, no hay atracción hacia el mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida de las mujeres a nivel mundial se borra. Conozco y amo a las personas trans, pero borrar el concepto de sexo elimina la capacidad de muchas personas de discutir sus vidas de manera significativa. No es odio decir la verdad”, publicó.

Entre quienes enfrentaron a la autora por sus dichos está la organización por los derechos LGTBQ+, GLAAD (Gay and Lesbian Alliance Against Defamation), quienes señalaron que Rowling “continúa alineándose con una ideología que distorsiona voluntariamente los hechos sobre la identidad de género y las personas que son trans. En 2020, no hay excusa para atacar a las personas trans”.

El historial de Rowling

No es primera vez que J.K. Rowling está en el ojo del huracán por comentarios de este tipo. En diciembre del año pasado, la autora entregó su apoyo a la investigadora científica Maya Forstater, quien fue despedida tras haber dicho en sus redes sociales que el sexo biológico no se puede modificar.

“Lo que me sorprende tanto es que las personas inteligentes a las que admiro, que son absolutamente pro-científicas en otras áreas y que defienden los derechos humanos y los derechos de las mujeres, se están haciendo un nudo para evitar decir la verdad de que los hombres no pueden cambiar a mujeres (porque eso podría herir los sentimientos de los hombres)”, fue la publicación que provocó el despido de Forstater.

La autora apoyó públicamente a la investigadora a través de sus redes sociales con el tweet: “Vístase como quiera. Llámate como quieras. Duerme con cualquier adulto que te consienta. Vive tu mejor vida en paz y seguridad. ¿Pero obligar a las mujeres a perder sus trabajos por afirmar que el sexo es real? #IStandWithMaya #ThisIsNotADrill ".

Tras esa declaración, Rowling también recibió críticas de organizaciones LGBTQ+ e incluso otras escritores por no reconocer la realidad trans. “Mujeres trans son mujeres. Hombres trans son hombres. Gente no binaria es no binaria”, le escribió la organización Human Rights Campaign a la autora en esa oportunidad.

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