Jenny Town, especialista en Corea del Norte: “Kim Jong-un ha demostrado ser un experto en consolidar el poder”

Kim Jong-un habla durante una exhibición de sistemas de armas en Pyongyang, Corea del Norte, el 11 de octubre de 2021. Foto: AP

En entrevista con La Tercera, la directora del sitio 38 North e investigadora del Stimson Center analiza los 10 años del líder norcoreano en el poder. “Ciertamente no es su padre ni su abuelo; ni jamás ejerció el mismo respeto o miedo. Pero lo que ha hecho es romper con algunas de las tradiciones del culto a la personalidad”, sostiene.




Los medios de comunicación estatales de Corea del Norte instaron hoy a una “confianza absoluta” en el “liderazgo revolucionario” de Kim Jong-un, con motivo de la conmemoración del 10º aniversario de la muerte del antiguo líder, Kim Jong-il, padre del actual gobernante.

Muchos observadores de Corea del Norte dudaban cuando Kim Jong-un, entonces de 27 años, se hizo cargo del llamado reino ermitaño en diciembre de 2011, tras la repentina muerte de Kim Jong-il, quien había gobernado desde el fallecimiento de su padre y fundador nacional, Kim Il-sung, en 1994.

Ciudadanos norcoreanos visitan las estatuas de bronce de sus difuntos líderes Kim Il-sung, a la izquierda, y Kim Jong-il en Mansu Hill en Pyongyang, el 16 de diciembre de 2021. Foto: AP

Una década después, aparentemente, pocos cuestionan el control de Kim Jong-un en el poder, a pesar de una serie de desafíos, como su economía agonizante, en medio de una amplia red de sanciones lideradas por las Naciones Unidas y Estados Unidos contra su régimen.

Así, al menos, lo destaca Jenny Town, experta en Corea del Norte y directora de 38 North, sitio que monitorea la situación en el país asiático, quien considera que “Kim Jong-un ha demostrado ser un experto en consolidar el poder”. En entrevista con La Tercera, la investigadora del Stimson Center analiza los 10 años del joven gobernante al mando del régimen de Pyongyang.

¿Qué valoración tiene de esta década de Kim Jong-un en el poder?

Kim Jong-un ha demostrado ser un experto en consolidar el poder y decisivo en su liderazgo. Era claramente ambicioso al principio, especialmente en el logro de reformas económicas, pero también se ha enfrentado a la realidad de en cuán malas condiciones se encuentran la mayor parte del país, y el progreso ha sido claramente más lento de lo que había imaginado. Como tal, parece haberse vuelto más cauteloso en sus planes y expectativas.

¿Cree que subsisten las dudas originales sobre las capacidades de Kim Jong-un?

En términos de dudas, Kim tiene claramente un control estricto del poder y sabe cómo usar los mecanismos de poder y control cuando es necesario. Por ejemplo, la ejecución de su tío envió una señal clara desde el principio de que, a pesar de su corta edad, él era un Kim y no debía ser subestimado. La represión de cosas como el acceso a la frontera (emitiendo órdenes de disparar a matar para aquellos que intentaran salir o entrar sin autorización) y la información e influencia externas son otros ejemplos de cómo, cuando lo siente necesario, está dispuesto a mostrar el lado brutal de su liderazgo. Al mismo tiempo, intenta mantener a través de la curaduría de su imagen pública, una personalidad más de “hombre del pueblo”. Sin embargo, la forma en que saque al país de la actual crisis económica y alimentaria (provocada por duras medidas antiepidémicas) tendrá consecuencias en la formación de la opinión pública sobre la eficacia de su gobierno.

Kim Jong-un saluda junto al cortejo fúnebre de su difunto padre y líder norcoreano Kim Jong-il durante la procesión fúnebre en Pyongyang, el 28 de diciembre de 2011. Foto: AP

En su opinión, ¿cuáles han sido los principales logros de Kim Jong-un en el gobierno?

Entre algunos logros, ha habido algunas reformas económicas y agrícolas que han dado mayor autonomía a las personas/empresas y mayores incentivos para que les vaya bien. Cosas como unidades agrícolas colectivas más pequeñas que permitan a las granjas mantener un porcentaje mayor de sus cultivos; proporcionar objetivos de beneficios a las empresas estatales en lugar de dictar los términos de qué y cuánto de lo que deben producir, etc. En el lado diplomático, Kim esencialmente ha rehabilitado la imagen de Corea del Norte, especialmente ante países con valores similares o los mismos enemigos. Incluso con las sanciones aún vigentes, el estigma de trabajar con Corea del Norte que existía en 2017, por ejemplo, se ha ido. Ya no hay consenso internacional contra el país.

¿Y qué errores destacaría de su década de gestión?

Un gran error fue reciente: la imposición de esta nueva ley sobre la información y la influencia externas que impone nuevos y más severos castigos para las personas que acceden a medios de comunicación y entretenimiento extranjeros. Este tipo de movimientos no solo genera resentimiento (al mismo tiempo que genera miedo) entre la gente, sino que también atrae críticas más amplias de la comunidad internacional.

Según la agencia de noticias surcoreana Yonhap, el gobierno de Seúl cree que Kim Jong-un se ha asegurado efectivamente un estatus político comparable al de sus predecesores. ¿Estima que los norcoreanos perciben a Kim como un líder con el mismo estatus que su padre y abuelo?

Ciertamente no es su padre ni su abuelo; ni jamás ejerció el mismo respeto o miedo. Pero lo que ha hecho es romper también con algunas de las tradiciones del culto a la personalidad, trabajando para construir un legado basado en el desempeño en lugar del mito. No se ve ni se presenta a sí mismo como un líder divino, sino como uno que es falible pero que se esfuerza por alcanzar sus metas. Esta desmitificación puede funcionar bien con algunas personas, dando la impresión de que él es más responsable de sus necesidades, pero lo hará más vulnerable cuando los tiempos son difíciles, como lo son hoy, ya que su desempeño muestra poco éxito.

Kim Jong-un y Donald Trump se dan la mano sobre la línea de demarcación militar en la aldea fronteriza de Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada, el 30 de junio de 2019. Foto: AP

Las conversaciones nucleares y los intercambios intercoreanos están paralizados. ¿Cómo definiría la actual relación de Pyongyang con Washington y Seúl?

En una palabra, congelado. Kim Jong Un ha demostrado que se trata de resultados, no de procesos. Lo que aprendieron de la diplomacia de la cumbre de 2018 y 2019 es que negociar con EE.UU. puede llevar años y aún no dar resultado. Este no es un riesgo que Kim esté ansioso por volver a intentar, especialmente cuando se enfrenta a tantas dificultades a nivel nacional (debido al Covid). Esto significa que es probable que Corea del Norte se muestre reacia a volver a las negociaciones hasta que Estados Unidos dé una señal más clara de que los resultados (especialmente a corto plazo) son posibles. Si bien Corea del Sur está ansiosa por reactivar las relaciones intercoreanas, también tienen poco que ofrecer en términos de resultados. Corea del Norte aprendió del proceso 2018-2019 que los surcoreanos están ansiosos por hacer avanzar la agenda, pero dependen del proceso Estados Unidos-Corea del Norte para obtener el tipo de cooperación internacional necesaria para tomar medidas. Esto significa que es probable que las relaciones intercoreanas también permanezcan estancadas en el futuro previsible (y tal vez más dependiendo de quién gane las próximas elecciones presidenciales).

Kim Jong-un (derecha) y el Presidente surcoreano Moon Jae-in saludan a los ciudadanos de Pyongyang desde un vehículo descapotable, el 18 de septiembre de 2018. Foto: AFP

Muchos expertos dicen que el desarrollo económico, como lo imaginó Kim, no será fácil si Pyongyang continúa dependiendo únicamente de la autosuficiencia y su comercio con China. ¿Cree que Corea del Norte sigue siendo un tema prioritario para el régimen de Xi Jinping?

Primero, Corea del Norte no depende únicamente del comercio de China, aunque ciertamente China es su mayor socio comercial. Puede ver muy claramente a Corea del Norte tratando de construir lazos diplomáticos y económicos con Estados de ideas afines más allá de los países del Diálogo de los Seis (por las negociaciones de su programa nuclear). Si bien el nivel de comercio que se puede cultivar a través de estas otras relaciones todavía es relativamente pequeño, se puede negociar rápidamente y con países que también desafiarán las sanciones internacionales. En segundo lugar, el nivel de éxito económico de Corea del Norte siempre tendrá límites mientras existan sanciones, pero sus expectativas de cómo se ve la prosperidad económica son siempre más bajas que en otros Estados. Entonces, el éxito es relativo. Pero en términos de China: Corea del Norte no es un tema prioritario. Es un tema que se debe gestionar en el contexto de la estabilidad regional y como parte de las relaciones entre Estados Unidos y China. La mayor prioridad de Beijing es mantener la estabilidad política en la región para facilitar el propio desarrollo económico de China. Está dispuesta a tomar medidas para ayudar a prevenir escenarios de colapso económico o político en sus fronteras y lo ve en su interés de estar involucrada en un proceso diplomático destinado a remodelar las alianzas de seguridad y el posible equilibrio de poder en la región. Estos son los intereses de China, no de Corea del Norte en sí misma.

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