Mediático pastor Billy Bunster y el contagio en iglesias evangélicas: “Hay pastores que confunden la fe con la prudencia”

Yo les digo hoy: “Cristianos, a sus tiendas”, proclama el mediático religioso ante los casos de iglesias que han hecho caso omiso y se han seguido reuniendo y propagando el contagio del Cobid-19. Aunque la Fiscalía investiga varios ejemplos, dice que son los menos.




“Es súper fuerte, súper fuerte porque el evangélico es gregario. Nos gusta manifestar nuestra fe con cantos, danzas, escuchando un mensaje, nos crea vínculos, tenemos grupos para matrimonios, se juntan los jóvenes, los niños. El no tenerlo provoca el distanciamiento, y para algunas congregaciones que no tienen forma de poderse comunicar con su membresía es muy complicado. Por eso algunas iglesias no han querido dejar de congregarse”, reflexiona el pastor Billy Bunster, líder del Centro Cristiano Internacional (CCI), ante el impacto que ha tenido en su grey la reclusión -forzosa- impuesta por el COVID-19.

Con ya varios casos en el país de otros pastores e iglesias evangélicas que se han seguido reuniendo, y que han provocado investigaciones judiciales por los contagios propagados, la Semana Santa que se viene encima es un tema delicado para la fe. En su caso, dice que "dada la contingencia a nivel global, nuestras funciones, que normalmente eran tener una actividad espiritual de recogimiento, será esta vez, este fin de semana de Semana Santa, será virtual. Hemos estado realizando durante varias semanas reuniones y congresos virtuales”.

Bunster es un pastor mediático, habituado a estar online y con cuentas en distintas redes sociales. Por eso, dice, el culto remoto "nos permite llegar a muchas más personas que si lo hiciéramos de manera presencial”. Cuenta que cubrirán las necesidades espirituales de su feligresía a través de “varios canales que tenemos: Inicia Radio, con la que abarcamos gran parte de Santiago, Nuevos Comienzos, nuestra señal digital de televisión, el canal de YouTube, que tiene más 120 mil suscriptores, y las plataformas de Facebook e Instagram”.

Comparando, dice que “en la iglesia tenemos unas 3 mil personas y este fin de semana tuvimos más de 25 mil personas conectadas. Es una gran oportunidad para proclamar un mensaje de resurrección, de vida. Ante tanta mala noticia, es el momento para traer paz”.

Con “tanta mala noticia”, Bunster también se refiere a lo que -según él- ocurre durante estas semanas, asegurando que “los problemas no se van con la cuarentena, sino que se acrecientan”. Enumera: “Ha aumentado la violencia intrafamiliar en los hogares, ha aumentando la visualización de pornografía, el consumo de drogas, el estrés”. Y que por eso “la iglesia tiene el mensaje de Cristo, que vino a traer paz, salvación y sanidad en nuestras vidas”.

-¿Qué tan distinto es para el mundo evangélico pasar de un día para otro de templos atestados de fieles a ponerles candado y hacerlo por internet?

-Para nosotros es muy importante congregarnos. Socializamos, es un momento donde cada uno desarrolla su fe, podemos canalizar nuestras emociones hacia Dios, nuestra devoción y adoración. El Salmo 133, verso 1, si te gusta citarlo, dice: “Mirad cuán bueno y delicioso que habiten los hermanos juntos en armonía”. El apóstol Pablo dice: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”. Es parte de la esencia de la iglesia.

-Pero donde se han seguido reuniendo han alimentado focos de contagio.

-Pertenezco al Foro Pastoral Evangélico, que se ha unido a la mesa de apoyo, que se reúne también con el gobierno, y queremos comunicar al pastorado y a las iglesias que nuestra fe no decae por que no nos congreguemos. La prudencia no tiene que ver con la falta de fe, la prudencia también es parte de la vida del cristiano. Nosotros llamamos a todas las iglesias que podamos en este tiempo, igual que Israel. Le dijo Dios a Israel: “Espera en tu casa y no salgas de tu casa hasta que pase la pandemia, hasta que pase la peste”.

-Claro. Pero no es un fin de semana cualquiera para el creyente.

-Este fin de semana vamos a ver un montón de películas, Moisés y otras, que nos recuerdan la historia bíblica. Pero este no es tiempo de ser desobedientes. Es tiempo de ser obedientes. Lo que les pedimos es que la fe no tiene que ver con la prudencia: la fe sigue intacta. Una de las características del cristiano evangélico es ser prudente y obediente. Llamo a todos los pastores a que no seamos imprudentes.

-Pero si se trata de prudencia, ¿qué le pasó cuando fue viendo los distintos casos en que pastores se siguieron reuniendo con sus fieles y provocaron contagios, como en San Pedro de La Paz, Osorno, Puente Alto y otros casos?

-Primero investigo qué ha pasado. Hay pastores e iglesias que efectivamente han hecho caso omiso a lo que ha dicho el gobierno. Otros, y conozco el caso de la Iglesia Metodista Pentecostal, también del caso del obispo Mario Salfate, el caso que se dio en Llay-Llay, en que lamentablemente fue un foco cuando se pedía que no se reunieran más de 500 personas. Luego se bajó a 200 personas. Ellos estaban dentro de la legalidad, pero lamentablemente les tocaron personas en esta situación.

“El caso de Puente Alto es un pastor que no es que esté haciendo reuniones, es una guardería, ahí hay gente de calle y él las hospeda. Lamentablemente está en un lugar hacinado”, advierte.

-Pero en Puente Alto hay una investigación judicial que lleva la Fiscalía. El ministro de Salud dijo que habían hecho un culto el 4 de abril, hace apenas cinco días.

-Por eso, creo que el gobierno tiene que investigar. Pero ellos están dentro de ese recinto, quizás de manera privada, van a cantar, hacer un culto.

-Se siguen reuniendo.

-Es que viven ahí, no es que vayan más personas. Ese pastor alimenta a gente en situación de calle. El gobierno no alimenta. Cada caso es independiente. Vi un video donde un pastor, cuando le decían que por qué se seguían reuniendo cuarentena, contestaba que “vamos a hacer lo que nosotros queramos”. Es una imprudencia. Pero del 100%, un 90% estamos acatando las disposiciones. Hay un verso que dice: “Israel, a tus tiendas”. Yo les digo hoy: “Cristianos, a sus tiendas”.

-Aunque sean pocos, traen consecuencias. Uno de los primeros que se conoció fue la iglesia evangélica “Del Nazareno” en Boca Sur, San Pedro de la Paz, que fue en sí mismo un foco de contagio que se propagó en esa zona. ¿También fue imprudencia?

-La mayor pandemia que hay en el mundo se llama pecado. Y empezó hace miles de años atrás y sigue matando gente. Mueren todos los días miles de personas por hambre, hay cosas que matan más gente que este virus. Si alguien no quiere hacer daño a otros es el pueblo evangélico, no hay ninguno, ninguno, que de manera voluntaria diga “nos vamos a reunir, y aunque tengan coronavirus, se lo pegan a los demás”. ¿Cómo lo catalogo yo? Como una imprudencia.

-El caso de Cañete también es investigado por la Fiscalía. Ahí el pastor Luis Becerra dijo en un canal de televisión que el último culto lo encabezó el sábado pasado. Recién. No tiene justificación, ¿o sí?

-No, no. Por eso te digo que hay pastores que confunden la fe con la prudencia. Eso tenemos que mejorarlo. Hay gente que todavía ves en la feria, y que no son evangélicos. Si la gente no entiende por las buenas, entenderá por las malas, pero es una imprudencia. No hay un deseo de hacer daño. Pero aunque no lo quiera, se provoca un daño.

-En Osorno hubo pastores que reclamaron porque el ministro Jaime Mañalich los señaló como responsables de un foco de infección.

-He tenido varios desencuentros con algunas declaraciones del ministro Mañalich porque no ha sido preciso en la forma de decirlo. Es por desconocimiento, él no conoce cómo se manifiesta el mundo evangélico, y quien no conoce puede tener una opinión sesgada.

-En Brasil, donde Jair Bolsonaro promueve que la gente se siga juntando en vez de cuidar a su población, se viralizaron videos de gente reunida en las calles rezando de rodillas y con los brazos en alto. La fe no conoce fronteras. ¿Cómo lo tomarán acá algunos pastores y fieles?

-En algunos países la policía sale con megáfonos predicando y orando. En otros la gente sale a los balcones a cantar ópera, escucha música clásica, etc. Más que predicar, es importante que oremos. Y si en Brasil salen a orar, no me meto en la granja de otros. Pero acá tenemos otra realidad, no somos tontos. En España, si quieres salir a rezar, te meten preso.

-Con la mano en el corazón, ¿qué cree que va a pasar esta Semana Santa?

-Creo que el pueblo evangélico, en su gran mayoría, va a estar en sus casas y tener tiempo de meditación y reunirnos virtualmente. Así debe hacer. Si hubiera alguien que no lo hiciera, créame que no va a contar con el apoyo generalizado de la Iglesia Evangélica.

Su último servicio presencial

-¿Cuántos días lleva encerrado en su casa?

-El último servicio que hicimos fue el 18 de marzo.

-En el sitio web del Centro Cristiano Internacional, que usted lidera, dice que el 16 de marzo anunciaban que suspendían los cultos presenciales. ¿Desde entonces está en su casa?

-Sí. Ah, el último servicio fue el 11 de marzo.

Luego de un momento, acota: “Ahora revisando, y mi esposa está acá comentándome, el último servicio presencial lo hicimos el 8 de marzo. Y el 11 comenzamos con el servicio virtual”.

-¿Recuerda cuánta gente fue a ese último servicio del 8 de marzo?

-Estaba lleno. Unas dos mil quinientas personas.

-¿Nunca supo que alguien se hubiese contagiado ahí?

-No hay nadie contagiado. Gracias a Dios.

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