Municipio de Valparaíso desmantela deteriorado monumento contiguo al Congreso Nacional

24 DE NOVIEMBRE DEL 2021 MONUMENTO A LA SOLIDARIDAD EN AVENIDA ARGENTINA. FOTO: DEDVI MISSENE

Debido a los daños que dejó un incendio en la estructura, tras el estallido de 2019, el “Monumento a la Solidaridad” será removido y destruido antes de fin de año. “Para mí es duro hablar de esto, porque yo la quería mucho”, dice el escultor Mario Irarrázabal.




Para mí es duro hablar de esto, porque yo la quería mucho. Y su simbolismo, del que tal vez la gente no estaba muy consciente, era para mí muy potente: la idea de la solidaridad. De cómo parten cuatro hebras desde el suelo y, que al irse juntando, se potencian. Entonces, la fuerza que sale de todo eso es mucho mayor que la que empieza. Ese era el simbolismo que yo quería expresar... y sigue siendo muy válido”.

Por teléfono, el escultor Mario Irarrázabal (1940) suena afligido. Por primera vez, una de sus obras (cuenta unas 300) será retirada y destruida.

La mano en Punta del Este (Uruguay) y La mano del desierto, en Antofagasta -dos de sus esculturas más reconocidas- “son de hierro y cemento y se reparan muy fácil (...), y al estar una escultura en un lugar público, la municipalidad tiene que hacerse cargo de restaurar cuando hay problemas”, señala.

Pero reparar el Monumento a la Solidaridad, o monumento al cobre de Valparaíso, no es factible.

Dos incendios registrados en febrero de 2020, tras el estallido social, dañaron su estructura de madera y fierro, y la trenza perdió forma. Sobre el ataque, el artista no se va con medias tintas: “Frente a la anarquía y la locura psicosocial no hay nada que estar dándole vueltas. Es locura y uno tiene que confrontarla. Pero no se puede justificar ni tratar de explicar”.

El siniestro comenzó al anochecer, recuerda Vicente Maggiolo, segundo comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso. “Debido a la temperatura, se tendió a deformar. Estuvo bastante tiempo con unas cintas de seguridad alrededor, para delimitar el perímetro. Le tiraron acelerantes para quemarlo, pero el porqué lo hicieron no lo sabemos”.

Este año y por falta de antecedentes, la fiscalía decidió no perseverar en la investigación que buscaba dar con los responsables.

El siniestro dejó al monumento con un daño “irreversible” cuenta el encargado de Emergencias municipal, Ezio Passadore. Si bien hace 27 años, cuando fue edificada, su aspecto era otro, las lluvias, la humedad y el aire salino causaron estragos en la fachada del monumento de cobre, cuyo deterioro venía siendo comentario obligado entre los porteños y los turistas que accedían a la ciudad a través de la Av. Argentina, donde se emplaza, a un costado del Congreso Nacional.

El retiro responde principalmente a un motivo estético, añade Passadore, pues “no se va a caer, pero sí hay que retirarla, porque se deformó, una parte se ladeó”. Más que resultar peligrosa para los transeúntes y feriantes -que comercializan en el sector cada miércoles y domingo-, la estructura, por el estado en que se encuentra, afea la ciudad.

Así que el municipio se puso en contacto con el artista, quien visó su remoción y destrucción.

“Uno tiene que ser bastante práctico. Autorizar el retiro, ¿qué significa? O tú la reemplazas por una hecha con materiales adecuados, o tienes que destruirla. Uno tiene que tomar una decisión. Dejarla semidesturida no tiene sentido. Restaurarla tendría sentido, a mi juicio, pero significa un estudio de costos y una voluntad de conseguir los fondos” reflexiona Irarrázabal.

Para desmantelar la estructura, la Municipalidad de Valparaíso está trabajando en un convenio con Bomberos -como ocurrió antes con los parquímetros- para que ellos se encarguen de retirar el monumento, lo que se espera ocurra antes de fin de año.

Pero primero “hay que hacer un estudio de cálculo, no es solo sacar piezas, el monumento tiene un daño estructural”, señala Rodrigo Romo, comandante del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso.

La figura, además, está anclada al suelo. Tiene unas vigas que la conectan con el cauce que pasa por debajo de la Av. Argentina, recordó Matías Valdés, director de obras municipales, en la Comisión de Patrimonio, celebrada este martes.

24 DE NOVIEMBRE DEL 2021 MONUMENTO A LA SOLIDARIDAD EN AVENIDA ARGENTINA. FOTO: DEDVI MISSENE

Historia

En Valparaíso, el monumento al cobre no pasa desapercibido. Tanto por su tamaño -mide 12 metros- como por su forma y el color café oscuro que ha ido adquiriendo con el paso del tiempo.

A principios de los 90, Codelco licitó el diseño de una de las cuatro esculturas que se habían proyectado alrededor del Parlamento: una a la solidaridad, otra a la participación, otra a la democracia y una última a la libertad.

Solo se concretó la obra de Irarrázabal y se ubicó en la Plaza Rodomiro Tomic, en el bandejón central de la Av. Argentina. El monumento fue construido en 1994 e inaugurado el 10 de enero de 1995.

Según Irarrázabal, el proyecto “era muy ambicioso, se trataba de transformar todo el entorno del Congreso. Iban a hacerse cuatro plazas, a los cuatro costados (del edificio)”. Pero la escultura final se alejó de lo que él había diseñado inicialmente, dice.

En esa época, recuerda, “Codelco pasó por una crisis absoluta, por el caso Dávila (...); la escultura iba a estar recubierta por cables de cobre, cables trenzados, eso tenía mucho que ver con el tema de la escultura. Hay varias esculturas que están hechas con ese sistema. Codelco dijo que por la crisis decidió hacerla con esas planchas delgaditas, soportadas por esa estructura de madera. Yo quedé contento a medias nomás”.

Pensar en rehacer el monumento, específicamente, su estructura de madera, “yo creo que fuera de ser un trabajo de locos, habría que ver cuán dañada está, pero por la fuerza del incendio no tiene mucho sentido, no le veo una duración muy larga, porque es madera; son listones de madera bastante sencillos, y no están muy protegidos, entonces, lo que a mí me parecía era que prácticamente había que hacerla de nuevo y con otros materiales, si uno realmente tuviera interés en hacerlo o incurrir en esos gastos, y si no, no queda otra que sacarla y destruirla” dice Irarrázabal.

Sin embargo, aclara que “yo no veo factible ni ideal la restauración, desde el punto de vista de la duración de los materiales, porque están dañados, y yo te diría que no eran los adecuados, la madera es perecible, entonces, para mí es bien triste, yo soy bien realista para mis cosas, no le veo a esa estructura ningún futuro. Si uno quisiera realmente rehacerla y con otros materiales, yo feliz colaboraría, pero son palabras mayores”.

Sobre los nombres con que los porteños han bautizado la escultura -como el monumento “al enredo”-, agrega que “uno tiene que tener sentido del humor. Lo que más tristeza me daba era que la gente no se cuestionara por qué estaba la escultura ahí y qué sentido tiene la solidaridad”.

El 29 de febrero de 2020, un incendio afectó la estructura del monumento. Foto: AgenciaUno

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