Piñera y el peak de su protagonismo al frente de la vacunación: Qué busca La Moneda y qué implica sobreexponerse

Aplaudió apenas comenzaron a inocular a la primera vacunada, horas después de ir a recibir el primer cargamento de dosis al aeropuerto, cerrando una serie que tuvo una cadena nacional la semana pasada. Su ministro vocero lo defiende de las críticas asegurando que ha sido "una puesta en escena absolutamente sobria". Además de las metas sanitarias, en Palacio sus más cercanos apuestan al objetivo político de que recupere terreno y comience a revertir su magro respaldo, comenzando por atributos como liderazgo y capacidad de resolver problemas y anticiparse a estos.




“Bravo, bravo”. El pinchazo duró unos instantes pero apenas había comenzado a recibirlo la enfermera TENS Zulema Riquelme, el Presidente Sebastián Piñera y su ministro Enrique Paris soltaron amarras y aplaudieron en vivo y en directo, a un par de metros de distancia y con sus mascarillas puestas. Queda mucho para saber si el desenlace de la vacunación neutralizará el azote del virus en Chile. También para dilucidar si el final de la pandemia le permitirá al mandatario encarar mejor que ahora el juicio de la historia sobre su gobierno.

Pero hoy es hoy y en La Moneda sacaban cuentas en azul de la puesta en escena con que arrancó la ronda inicial de inoculaciones que termina mañana, la que además de apagar los bolsones de desconfianza en la ciudadanía persigue -precisan allá- el objetivo político de que Piñera recupere terreno y comience a revertir su magro respaldo, comenzando por atributos como liderazgo, capacidad de resolver problemas y anticiparse a estos. También, hacen ver sus más leales, destacar su “fortaleza, que se preocupa y que tiene un espíritu patriota enorme”.

Para eso se han jugado la carta del protagonismo, con numerosas y sucesivas actividades públicas presidenciales -solo hoy van dos, al recibir el cargamento en el aeropuerto y luego en el Hospital Metropolitano-, al costo de recibir de vuelta las críticas opositoras y del Colmed por sobreexponerse y acaparar cámaras. Eso ya le ha pasado antes y en la interna su gente dice que no se desvela por eso; el tira y afloja de que hable más o menos ya es un clásico.

Pero la regla de oro, insiste la gente de Piñera, es “repetir, repetir y repetir” y que lo que está haciendo es lo que calza con su perfil.

En los equipos del Presidente explican que sus fortalezas no están en su simpatía, sino en su capacidad de gestión y resolver problemas, y eso es lo que tratan de destacar ahora. Vuelven a subrayar que se jugó desde antes por asegurar dosis con proveedores en medio de la incertidumbre mundial, al igual que con los ventiladores. Y con un ojo clavado en su preocupación de que el proceso no sufra contratiempos ni fallas.

Pero el asunto de no exagerar la nota sí dicen tenerlo en cuenta. En la Casa de Gobierno recalcan que pese a todos los cuestionamientos, la escena de esta mañana fue “sobria”, con una “puesta de escena a la inglesa” -similar a la que encabezó el primer ministro Boris Johnson el 8 de diciembre en Londres- y que buscaba que fueran las vacunadas las protagonistas y no las autoridades.

Después de que Piñera fuera a recibir hoy en la madrugada el vuelo 501 de Latam que trajo las primeras Pfizer, el ministro vocero Jaime Bellolio encaró las críticas así en Radio Agricultura: “Eso como de ‘excesivo protagonismo’… ¿El presidente ha sido protagonista en la búsqueda de las vacunas? Sí, por supuesto que sí. Pero hoy día lo que se vio en la mañana en el aeropuerto fue una puesta en escena absolutamente sobria”.

Tras una cadena nacional y varias apariciones, en Palacio precisan que el peak del protagonismo mediático del Presidente ante la vacunación es hoy. En teoría, no debiese volver a hablar del asunto en lo que queda de la tarde, y en su staff dicen que tampoco se espera que vuelva hacerlo mañana y el sábado. Pero sí hacen ver que esto no está -es Sebastián Piñera, recalcan- escrito en piedra: ayer en la noche circulaban ideas de que sí lo haga. Para el domingo está en carpeta que tenga una actividad, pero en la esfera económica.

Como referencia internacional, en Argentina el presidente Alberto Fernández había dicho antes que sería el primer inoculado “para que nadie tenga miedo”. Hoy en Ezeiza -al recibir la vacuna rusa- hicieron una rueda de prensa el ministro de Salud y otros personeros, junto al embajador ruso. En México, el canciller Marcelo Ebrard, López-Gatell y el secretario de Salud, Jorge Alcocer, recibieron el embarque en la terminal aérea del DF. En Costa Rica lo recibió lo mandatario Carlos Alvarado.

En Israel el primer inoculado fue el primer ministro Benjamín Netanyahu, “para dar el ejemplo al resto de la población.” El electo Joe Biden en EE.UU. también fue el primero en vivo por televisión.

“Debe ser y parecer austero”

Pero los especialistas en disectar al Presidente en estos lances ven otras cosas. “Emplear oportunidades como esta, como una forma de mejorar la imagen presidencial o la popularidad del Gobierno y del presidente, o por último de reforzar atributos -que supuestamente tiene el Presidente y que se podrían haber perdido-, no ha dado muy buenos resultados”, dice el académico de la UDD Eugenio Guzmán.

Cree que “lo peor que puede pasar es que aparte de ser criticado, es que no tenga ningún efecto, y que una cosa tan importante como esta se vea anulada por las críticas de excesivo”. Y que dado que la “opinión pública es muy susceptible, está muy atenta y sobre todo los críticos del Presidente, a cualquier oportunidad que él o que el Gobierno busque para mejorar” él debe “ser austero y parecer austero, son dos condiciones”.

Ángel Carcavilla, director general de Multitud, sí cree que “la campaña de vacunación debería traducirse en un alza de la aprobación ciudadana. Llevamos un año encerrados y la gente ya está cansada. La posibilidad de ser inoculados trae la esperanza de que esto termine pronto”. Pero que “son apenas 10 mil vacunas que se aplicarán a un grupo muy pequeño y seleccionado de la población, lo que puede elevar el malestar de la gente al verse excluida de la vacunación”.

Advierte también que “el gobierno tiende a sobreexcitarse con este tipo de acontecimientos y si no lo maneja bien pueden quedar demasiado explícitas las intenciones políticas que siempre hay detrás de estos eventos mediáticos. Ojo, intenciones que son absolutamente legítimas, pero que se deben manejar sobriamente para que no apesten a oportunismo”. Y que “con la baja aprobación que tiene el gobierno hay que ser sumamente cuidadoso de lo que se dice y hace, ya que todo puede ser leído de la peor manera. La puesta en escena de hoy (en el aeropuerto) me pareció exagerada, bastaban el ministro de Ciencias y Salud”.

Sergio España, socio de la consultora Subjetiva y ex Secom en los gobiernos Aylwin y Frei, lee que “esta agenda es absolutamente riesgosa, la vacuna no asegura nada. Va a estar lleno de problemas y tensiones”, y que “volver a abrir el flanco de logré hacer esto, lo hice antes que otros países, no sirve, siempre el Presidente está comparándose con alguien”.

Según él, Piñera “siempre nos ha planteado una épica, que es la épica personal que es de él cumpliendo los logros, todo lo que ha prometido y que va a ser mejor que el anterior”.

Otra cosa ve Carlos Correa Bau, ex Secom en Bachelet II y académico de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales: “Suena razonable que el presidente -que es la máxima autoridad- vaya a recibir la vacuna, porque es un hito. Hay que combinarlo con una comunicación de riesgo que haga que la gente no decaiga en el autocuidado, porque sino se puede generar una sensación de falsa seguridad”.

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