Tras los pasos del polémico juez Mera

Luego de que el Presidente Piñera lo eligiera como su candidato para ocupar el cupo que dejó Hugo Dolmestch en la Corte Suprema, legisladores de la oposición ya han puesto en cuestión su nombre, debido a algunos de sus fallos. Uno de los más recordados es el de Los Queñes, en que absolvió a efectivos de Carabineros por la muerte de dirigentes del FPMR. Sin embargo, también tiene sentencias en que condena violaciones a los derechos humanos.




El Presidente Sebastián Piñera envió al Senado el nombre de Raúl Mera Muñoz como candidato para reemplazar al ministro Hugo Dolmestch en la Corte Suprema. Para llegar al máximo tribunal, el juez deberá conseguir 2/3 de los votos de la Cámara Alta, es decir, 29 aprobaciones. Sin embargo, legisladores de la oposición ya han puesto en cuestión el nombre, debido a algunos de sus fallos.

Así, el nombre de Mera se convirtió en un eventual foco de tensión entre el oficialismo y la oposición. En este incierto escenario, La Tercera PM reconstruyó los pasos del magistrado.

Raúl Mera (64) es abogado Universidad de Chile y actualmente ejerce como ministro de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, cargo que ocupa hace cinco años. Y en 2016 fue presidente de este tribunal. Su calificación promedio de los últimos tres años es de 6,7 (sobresaliente).

Sus inicios en el Poder Judicial se remontan a 1980, cuando era secretario del Juzgado de Letras de Río Bueno. Luego fue secretario en el Primer Juzgado de Letras de Valdivia (1981), relator en la Corte de Apelaciones de Puerto Montt (1982), secretario en la Corte de Apelaciones de Punta Arenas (1984), magistrado en el Primer Juzgado del Trabajo de Iquique (1986) y fiscal judicial en la Corte de Apelaciones de Antofagasta (1987). En 2000 llegó a ser ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua y dos años después se transformó en su presidente, puesto que ocupó hasta 2014. En total ha ocupado 11 cargos.

Su familia está ligada también a la judicatura. Su hermana Liliana Mera es ministra de la Corte de Apelaciones de San Miguel y su hermano Juan Cristóbal Mera es ministro de la Corte de Santiago. En cuanto a la actividad gremial, fue director de la Asociación Nacional de Magistrados. Ha sido docente en las universidades de Valdivia, Arturo Prat, Católica del Norte y Antofagasta.

En lo personal, es fanático de la lectura y de la escritura. En 2007 ganó un concurso de la Asociación de Magistrados con un cuento que se llama Confesión. El texto habla de cómo ser pobre en la justicia penal y fue publicado en el libro Jueces en la Literatura Chilena Contemporánea. Además, escribió un ensayo sobre religión llamado Los Rayos de la Rueda en 2008; un cuento novela que se llama Cruce de Caminos (de la editoral Lom de 1999) sobre una mujer que se dedica al microtrafico; y un cuento llamado Tres Sueños publicado en 1995 por la Universidad Arturo Prat.

En su trayectoria, le han cuestionado fallos que hoy podrían afectar su llegada a la Corte Suprema. Por ejemplo, el senador PPD Guido Girardi ya dijo que votará en contra de su nominación como nuevo ministro del máximo tribunal. También en el Partido Socialista y en el PPD habría una postura mayoritaria en contra de su nombramiento, mientras que el senador Alejandro Navarro ya anunció que votará en contra, y otros parlamentarios han manifestado aprensiones frente al nombre de Mera, como Juan Ignacio Latorre (Revolución Democrática).

“Es un error del gobierno proponer a Raúl Mera para integrar la Corte Suprema, pues tiene severos cuestionamientos por sus fallos en casos de DD.HH. y medioambientales. Rechazaré su nominación, pensando en dos decisiones de Mera que ponen en duda su idoneidad para el cargo”, dijo Girardi. En ese sentido, recordó uno de los casos que involucró a efectivos policiales con miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en la Región del Maule. “Caso Los Queñes. Absolvió a cuatro carabineros acusados de violar, torturar y asesinar a Cecilia Magni y Raúl Pellegrin. Ambos fueron lanzados moribundos al río Tinguiririca”, señaló el parlamentario.

Y también mencionó la crisis medioambiental que afectó a las comunas de Puchuncaví y Quintero, en Valparaíso, en que “en 2019 rechazó recursos de protección presentados por los afectados por gravísimos episodios de contaminación de esa ‘zona de sacrificio', perjudicando aún más la salud de la comunidad”.

Respecto al caso de Los Queñes, un interviniente en ese caso recuerda que tuvo una mala experiencia con Mera (quien en esa época era el juez instructor) desde el punto de vista de un mal trato. Por esa situación, de hecho, se quejó ante el ministro visitador de la Corte de Apelaciones de Rancagua. El abogado -quien pidió reserva de su identidad- señaló que aquella vez le solicitó a Mera participar una inspección aérea del lugar para verificar o apreciar el posible rumbo que tuvieron los frenistas Raúl Pellegrin y Cecila Magni cuando huían desde Curicó por la cordillera. Sin embargo, según relata el interviente, Mera no le respondió a su requerimiento. Por ello, dijo, decidió irrumpir en su oficina en Rancagua, momento en que Mera lo expulsó de mala manera, según recordó.

Según Juan Francisco Cruz, investigador del Obeservatorio Judicial, “los dos fallos que se le imputan al juez Mera, más bien reflejan un juez comprometido con el análisis riguroso de los hechos y un estricto apego a la ley. En el caso Los Queñes el ministro Mera, luego de analizar en detalle las pruebas directas, concluyó la existencia de duda razonable. La absolución fue confirmada por la Corte de Rancagua, y luego en la Corte Suprema, incluso el exministro Milton Juica falló por absolver a los imputados. También es importante recordar el caso Almonacid Arellano, donde el juez Mera redactó la sentencia que defendió y confirmó la improcedencia del Decreto Ley de Amnistía en el homicidio del profesor, aplicando el criterio fijado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en delitos de lesa humanidad”.

Respecto al caso de Quintero, Cruz señala que “es comprensible su rechazo, debido a que la complejísima situación medioambiental de Quintero-Puchuncaví excede totalmente la capacidad de una acción de carácter cautelar. El fallo argumenta, correctamente, que acoger las innumerables peticiones implicaba usurpar las funciones del Poder Ejecutivo y Legislativo. La acusación contra el juez Mera es un contrasentido: castigarlo por respetar la separación de poderes estatales y el sentido de las leyes”.

Sin embargo, también cuenta con fallos en los que resuelve a favor de las víctimas de violaciones a los derechos humanos. Una vez radicado en la región de Valparaíso, el 21 de julio de 2018 dictó sentencia en una causa en que se impuso una pena de diez años y un día a Aníbal Schaffhauser Camposano, en calidad de autor del delito de homicidio calificado a Jean Rojas Arce, ocurrido el 10 de octubre de 1973 en La Calera.

De acuerdo al fallo, desestimó la atenuante de colaboración sustancial que la defensa había invocado, debido a que “lejos de colaborar, lo cual hubiera exigido entregar la identidad de los demás copartícipes de un hecho que necesariamente requirió la cooperación de otras personas, todas conocidas del encausado por el contexto en que el ilícito se perpetró, Schaffhauser se limitó a añadir a su propia confesión una historia inverosímil, rechazada con razón por el ministro instructor, mediante argumentos que se comparten”.

Otro episodio fue el que vivió en Punta Arenas, cuando recién partía su carera como secretario de esa corte, y donde ocasionalmente tuvo que hacer de subrogante en el cargo de fiscal de ese tribunal de alzada. En ese puesto debió resolver una causa en que se quería procesar a personas que habían participado en una reunión partidista a propósito del aniversario de la DC y por lo cual la intendencia había invocado la Ley de Seguridad del Estado. En su informe del 21 de agosto de 1985, Raúl Mera estuvo por rechazar el requerimiento, aludiendo a que los hechos que fundan el escrito no eran constitutivos de delito, pues el intendente regional no podía decretar el estado de excepción constitucional siendo el Presidente de la República el único habilitado para hacerlo. Dijo esa vez que era una figura delictiva imposible de aplicar en ese entonces, pues la actividad de los partidos políticos se encontraba prohibida por la normativa legal entonces vigente.

En tanto, uno de los fallos que Mera adjuntó a la Corte Suprema en su postulación fue un caso de drogas ocurrido en Valparaíso, que llegó a sus manos en 2018 como ministro del tribunal de alzada de esa ciudad. La sentencia original había rechazado una condena de tráfico de estupefacientes, argumentando que los policías habían registrado la casa de una mujer detenida. Sin embargo, el juez determinó que la droga, al estar un lugar visible (encima de la mesa) era un “hallazgo inevitable”. Ante esto esto, decidió anulara el juicio de primera instancia.

Otra causa ocurrió en el año 2019, cuando llegó a sus manos la revisión de la sentencia contra un servicios de salud por la muerte de un niño debido a complicaciones durante el parto. Primero, concordó en que la entidad sí era responsable por la situación del menor durante este procedimiento y procedió a ordenar una indemnización de $ 80 millones para cada uno de los padres y $ 10 millones para cada uno de los abuelos. Además, para el niño mismo se determinó una suma de $ 150 millones, el que quedará a sus padres.

Opiniones diversas

Para Lizandro Godoy, abogado que litiga habitualmente causas en Valparaiso, Mera es “muy técnico, lleva con mucho respeto y dignidad la función judicial. Es garantía de imparcialidad porque se atiene al mérito del procedimiento sin importar que tan impopular pueda ser el caso. Esto es importante para los abogados y para todos los ciudadanos, los jueces no pueden resolver los casos mirando que tan bien van a caer sus resoluciones y dando la espalda a los antecedentes probatorios. Sus decisiones son bien fundamentadas y muy bien escritas, esto permite que si uno las estima erróneas pueda recurrir de ellas con facilidad porque expresan con claridad las razones que tuvo para resolver”.

En tanto, para el abogado Juan Carlos Manríquez, Mera “es visto por su pares como una persona competente, con conocimientos sólidos. Destaca porque causas complejas que suelen dejarse en acuerdo él las falla sobre tabla con conocimientos que se ven actualizados y normalmente alineados con la tendencia juriprudenciales más actuales de la Corte Suprema. Sin embargo, ese alineamiento está más cerca de lo que se pueden conocer como las formas más tradicionales de la judicatura nacional. Vale decir, un magistrado que se ve más apegado a la interpretación literal de la ley”. Agrega que “es considerado como más cercano a la aplicación de la mano dura de la ley y a posiciones tradicionales dentro del Poder Judicial”.

Una jueza que lo conoce desde hace años, debido a que han trabajado juntos y pidió no ser identificada, indicó que “Raúl Mera es una gran persona, que trasluce una enorme vida interior, que se ha preocupado permanentemente de ser un buen ser humano, siendo generoso no solo con el bagaje de conocimientos que posee, sino por la permanente preocupación de por el bienestar de las personas que lo rodean”.

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