“Uno tiene que estar muriéndose para que te atiendan”: Cómo se vive la pandemia en las cárceles

22 Abril 2020 Fachada de la Carcel Puente Alto con carabineros y gendarmenes por un intento de motin al interior del recinto en protesta por los brotes del virus Coronavirus Covid 19 en internos Foto : Andres Perez

Internos de Puente Alto y de la exPenitenciaría de Santiago cuentan que han tenido que sanitizar por sus propios medios las galerías o módulos donde viven. Dicen que el termómetro de la enfermería marca lo mismo para todos y que los contagiados o sospechosos de tener el virus viven aislados en celdas en precarias condiciones. La Tercera PM obtuvo el testimonio de algunos internos que recibieron el beneficio de cambiar la prisión preventina por arresto domiciliario total y de otros que permanecen en los penales.




El primer interno diagnosticado con Covid-19, quien estaba en el penal de Puente Alto, no logró modificar su prisión preventiva, pese a que estaba contagiado.

El 30 de marzo pasado el tribunal de garantía consideró que había que mantenerlo tras las rejas en una zona habilitada para enfermos de coronavirus, separado del resto de la población penal.

Esto, luego de que la fiscalía argumentara que el imputado era un peligro para su padre de 80 años, a quien habría lesionado varias veces.

A 24 días de ese caso, ya son 110 las personas privadas de libertad y 134 los funcionarios de Gendamería que están diagnosticados con coronavirus, según el último reporte oficial.

Para descongestionar las cárceles en medio de la pandemia, el gobierno benefició a 1.860 condenados con el indulto comutativo, a fin de que pasen a cumplir sus penas con arresto domiciliario total, los que empezaron a salir de prisión el pasado viernes.

Así, hasta ayer habían abandonado las cárceles un total de 1202 hombres y 179 mujeres.

A esto se suma la iniciativa de la Defensoría Penal Pública, que aspira a sacar de los penales a cerca de 3.000 internos cambiando la medida cautelar de prisión preventiva por la de arresto domiciliario total.

De este total, hasta ayer habían logrado cambiar la cautelar de 913 personas que dejaron los penales en el país.

Gabriel Paredes Silva (25) fue condenado por robo con violencia hace cuatro años. Estaba preso en la cárcel de Puente Alto hasta el pasado domingo, cuando le dieron arresto domiciliario total tras ser beneficiado con el indulto.

“Fue súper difícil estar adentro con esa pandemia, andaban todos contagiados. Yo estaba en la torre 3 de la cárcel de Puente Alto y el primer contagiado fue de la torre 4; después pasó a la torre 3, donde se contagió la gente del segundo piso", relata.

Añade que “después les tocó a los internos del primer piso; luego se contagiaron los de los pisos tres, cuatro y cinco, donde estaba yo. Cuando nos dijeron que iban a dar indultos fue nuestra única esperanza de salir de ahí”.

Señala que “hay muchas cosas que Gendamería oculta; por ejemplo, decían que en la torre 3 hay un contagiado y es mentira, habían muchos más. Tampoco le echo la culpa a Gendarmería, porque no dan abasto. Llegaba la gente de enfermería, uno les decía lo que le dolía y te tomaban la temperatura con una máquina que parece que mentía, porque siempre marcaba 36.6 a todos. Daban paracetamol y listo”.

Paredes cuenta que antes de salir de la cárcel, el domingo reciente, “estaba con un compañero que estaba grave, todo el día acostado. Uno tiene que estar muriéndose para que te atiendan y lleven al hospital. A los únicos que sacaron del penal eran a los 70 con enfermedades crónicas. Para el resto, nada”.

Pisos y agua

Una situación similar relatan los reos de la exPenitenciaría. Uno de ellos es G.C.L. de 27 años, quien pidió ser identificado con sus iniciales y está en prisión preventiva hace 24 meses en Santiago Sur, imputado por un robo en lugar habitado, ocurrido el 23 de mayo de 2018 en Peñaflor.

Señala que "todo esto es preocupante, porque hay gente que padece enfermedades crónicas. Una vez nos dieron mascarilla, pero no tenemos alcohol gel ni agua en el módulo. Del tercer piso hacia arriba no llega agua”.

Cuenta que hay cinco personas en cuarentena preventiva en el quinto piso, donde además de no tener agua tampoco, cuentan con colchón ni comida.

Uno de ellos es D.M.P. (28), quien también pidió ser identificado solo con sus iniciales y está en prisión preventiva por porte ilegal de armas. En total, lleva aislado 11 días en una celda en la exPenitenciaría.

Indica que le hicieron el examen de coronavirus el que salió negativo pero pese a esto lo tienen aislado por prevención, ya que presentó fiebre hace cerca de 15 días y tos.

“Fui a enfermería, me llevaron a la Posta Central y luego me dejaron aislado pese a que el test salió negativo. Estoy en este lugar por cuarentena preventiva. Son cuatro personas más en mi misma situación”, indica.

Relata también que no contaba con un colchón, agua y que un compañero de celda le llevaba comida diariamente. “Me ducho porque yo me consigo agua y un amigo me hace la gestión para subir comida”, asegura.

Otro es el caso de Luis Millán Mayorga (54), condenado por robo con homicidio, robo con intimidación, maltrato de obra a Carabineros y porte ilegal de arma y explosivos.

Lleva 28 años preso, donde pasó por Colina 1, la Cárcel de Alta Seguridad y hace cerca de diez meses que están en la Penitenciaría.

“El coronavirus en la cárcel es una bomba de tiempo, sabemos que va a colapsar el sistema, la gente está con mucho miedo. Yo estoy en la galería número ocho, que es una de las más habitables porque nos hemos preocupado de sanitizar y fumigar pero todo con recursos personales. Somos 132 personas viviendo luego de todos los que se han ido con la libertad condicional y hay algunos con la libertad dominical. Hay 36 celdas y hay personas que viven de cuatro, de a cinco, nosotros somos siete”, señala Millán.

Denuncia que “nos han entregado mascarillas que fueron construidas por los reos de la calle cinco en esta misma unidad del penal. Estamos realizando un proyecto para construir nuestras propias mascarillas propias para donarlas al exterior”.

Al respecto, el coronel Álvaro Rivera, jefe de Unidad de Santiago Sur dijo que “el plan de acción por Covid-19 liderado por el Ministerio de Justicia ha buscado siempre resguardar la salud de las personas privadas de libertad , sus familias y nuestros funcionarios. Dentro de las medias que persiguen este objetivo está la suspensión de visitas y reemplazarlo con video llamadas, entrega de elementos de seguridad sanitaria y de higienes, sanitización de las unidades penales y carros de traslado lo que ha significado un costo total de más de $ 1.700”.

Sobre las denuncias falta de insumos, Rivera señala que “del sector módulos de esta unidad, no es efectivo que estos no reciben comida, ya que son racionados de manera diaria a todos quienes están en este recinto. Respecto del suministro de agua, ésta llega sin inconvenientes a los quintos pisos durante la noche, sin embargo, durante el día este flujo no es suficiente debido a la gran cantidad de demanda de la unidad más antigua de Chile y con más de 4500 internos”.

Añadió que “los internos que se menciona que se encuentran aislados en quinto piso por posible contagio con covid-19, se trata de aislados preventivamente por traslado, conforme por protocolo de prevención, es decir, internos que provienen de Santiago Uno y deben realizar cuarentena preventiva, los que igualmente son controlados por la enfermería de módulos, de manera diaria. Debemos ser muy rigurosos en estas medidas de prevención ya que hasta hoy no tenemos contagios en nuestra unidad”.

Además, dijo que el Departamento de Derechos Humanos de Gendarmería monitoreará estas denuncias para comunicar las observaciones y recomendaciones a las autoridad central, en caso de advertirse vulneraciones a los derechos humanos de la población penal.

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