Transporte y vivienda: Cómo mejorar la productividad de las ciudades como centros urbanos

Pese a llevar 100 días de cuarentena la comuna de Santiago, aun es posible ver gran cantidad de personas usando el metro en la mañana para llegar a sus lugares de trabajo. En la imagen personas en el anden de Las Rejas

En su presentación titulada “Ciudades como Mercados Laborales”, el urbanista Alain Bertaud repasó la importancia de mantener vivas a las ciudades en su condición de mercados laborales.




Para el urbanista Alain Bertaud, las ciudades tienen su origen y su funcionamiento en base a una idea central: funcionar como mercados laborales. Y durante su charla realizada durante la 9na Conferencia Internacional de Ciudad, organizada por la Cámara Chilena de la Construcción, el urbanista y profesor de la Universidad de Nueva York explicó cómo es que este acercamiento nos puede ayudar a crear ciudades no solo más productivas, sino que con mejor calidad de vida.

En su presentación titulada “Ciudades como Mercados Laborales”, Bertaud afirma que las ciudades no se desarrollan de la nada, sino que se forman a partir de personas que buscan trabajos y empresas que ofrecen empleos dentro de un área determinada.

Por supuesto, las ciudades son más que eso: hay vida social, familiar, distracciones, ocio y arte, pero es el mercado laboral el que crea y sustenta finalmente todo lo que disfrutamos allí. Cita el ejemplo de la ciudad de Detroit, antiguo polo mundial de las industrias automotrices, cuyas fábricas al ir cerrando fueron afectando al resto de las comodidades ofrecidas por ellas, incluyendo sus museos.

Así, el mercado laboral sin serlo todo, es la condición esencial para que la ciudad y el resto de sus servicios existan. Y desde esa perspectiva, dice que planificación urbana y su desarrollo debe entender el funcionamiento del mercado para crear ciudades que puedan crecer y a la vez, seguir siendo eficientes.

La movilidad en áreas metropolitanas

Para Bertaud en su presentación, existen dos condiciones críticas que deben solucionarse para no afectar la productividad y el desarrollo de una ciudad, independiente de su tamaño. El primero es la movilidad, es decir, la capacidad de sus habitantes para moverse desde sus casas a sus lugares de trabajo.

A su juicio, una ciudad bien organizada, no debiese tomar más de una hora en desplazamientos desde un punto a otro, sobre todo desde la casa al trabajo. Más allá de eso, se comienza a perder potencial en términos de productividad. Bertaud tomo como ejemplo a la ciudad de México, que sus 25 millones de habitantes tiene un potencial de productividad enorme, pero con desplazamientos que en horarios peak pueden tomar desde 2 y hasta 3 horas, la productividad se pierde.

La solución a ello tiene que ver mucho con el modelo de ciudad que se está creando. Para Bertaud, existen cuatro: el más clásico es el Monocéntrico, con un centro muy denso que concentra trabajos y servicios, y una periferia que mientras más se aleja, se vuelve menos densa y con menores valores comerciales.

El modelo Disperso, como Los Ángeles, California, posee gente moviéndose constantemente, sin un centro fijo, sino que con zonas de interés dispersas por toda el área. Esto obliga no solo a estar en un movimiento constante, sino que además hace que planificar el transporte público sea más difícil, ya que no existen sectores prioritarios para organizar las líneas.

Luego está el Compuesto, que es una mezcla de los dos anteriores y que es el que más popularidad tiene hoy: el sistema concentra el 30% de sus trabajos y servicios en el centro, siendo todavía algo muy importante, y el resto lo distribuye alrededor de la ciudad.

Finalmente, habla de un cuarto modelo que solo existe en la teoría, el de la Villa Urbana y que sería el ideal, con pequeños subcentros dispersos por toda la ciudad, creando periferias más pequeñas que, como si se tratara de una célula, cuentan cada una con su pequeña área central.

Independiente del modelo que se tome, hay que pensar en las soluciones ideales de transporte y adaptarlas a la realidad de cada ciudad. Por ejemplo, implementar ciclovías pero que posean un tamaño adecuado al uso real de ellas y así no quiten espacio a los automóviles, o bien, alternativas de transporte que no saturen los buses y metros para que los traslados no tengan tiempos de espera tan grandes.

El acceso a la vivienda

Otro de sus puntos clave tiene que ver con a la asequibilidad de la vivienda. Esto, porque es clave que los cambios de trabajos, oportunidades y necesidades vayan acompañados de la posibilidad de poder encontrar viviendas, ya sea a la venta o en arriendo, de manera rápida, expedita y sin generar costos extras al Estado.

En efecto, Bertaud habla de un problema que no se soluciona necesariamente a través de subsidios, sino que nivelando oportunidades de mejor manera. Es decir, con una distribución de ingresos que haga que la necesidad de subsidiar sea lo menos posible.

Esto porque a menudo un gobierno simplemente no podrá pagarlos y se generan listas de espera demasiado grandes como para mantener el ritmo acelerado de la ciudad. Para ello, además, plantea que debe existir no solo más, sino que mejor oferta en caso de viviendas, lo que se traduce en pensar en una armonía entre la infraestructura y los hogares.

Por supuesto, en el mundo de la pandemia y el teletrabajo, se ha abierto la posibilidad de que haya personas que decidan dejar las grandes ciudades, sobre todo si es que sus actividades pueden hacerse a distancia. Esto, que podría significar el fin de las ciudades, a Bertaud lo tiene sin cuidado: “Tan pronto alguien quiera dejar la ciudad, va a ser reemplazado por alguien que, sí creen que allí están sus oportunidades”, sentenció.

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