Por Martín CifuentesHugo Hopenhayn, economista, y el bajo crecimiento de Chile: “Para desarrollar nuevas ideas y ser ambicioso hay que tomar riesgos”
De visita en Chile para participar en una serie de actividades organizadas por la Universidad Andrés Bello, el destacado economista argentino y profesor de la UCLA analiza el estancamiento de la productividad nacional y cómo la incorporación de la Inteligencia Artificial podría cambiar este panorama, siempre y cuando el capital humano siga generando “las ideas que mueven la frontera”, dice.
La visita del reconocido economista argentino Hugo Hopehayn a Chile –invitado por Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello– coincidió con un momento crucial para el país: el comienzo de una nueva administración que ha llamado a su gestión “gobierno de emergencia”, con especial enfoque en recuperar el déficit fiscal y propiciar una reactivación económica, entre otras medidas.
“Sé que en Chile ha habido un proceso de estancamiento a largo plazo durante décadas”, dice Hopenhayn, académico de UCLA, a propósito de las bajas tasas de crecimiento y productividad que arrastra el país en los últimos 15 años. “A la larga, el crecimiento de un país está muy ligado a la creación de nuevas firmas. En Argentina, por ejemplo, cayó muchísimo la entrada de empresas, lo cual es un reflejo de que no hay incentivos a generar nuevas ideas y empujar la frontera”.
Para el experto, la generación de nuevas empresas es un punto diferenciador a la hora de dar un salto económico. Y Chile tiene un gran capital humano para lograrlo, ya que su población es la que más años de educación tiene en América Latina.
“Hay una serie de papers que muestran que las empresas que empiezan con un empresario de mayor educación parten unas dos veces más grandes y a los 10 años crecen hasta 5 veces”, dice Hopenhayn.
Sin embargo, a nivel local, los altos niveles de instrucción no se han traducido en una mayor productividad. El economista lo atribuye, entre otras razones, al bajo riesgo que toman las administraciones a la hora apoyar el crecimiento del ecosistema emprendedor.
“Algo muy importante, por ejemplo, son los incentivos a las startups. La probabilidad de que una startup tenga éxito es bajísima, entonces tiene que haber una aceptación del fracaso y es necesaria la repetición de un montón de experimentos. Claramente, para poder desarrollar nuevas ideas y ser ambicioso, hay que tomar riesgos, y las instituciones tienen que estar preparadas para crear esos incentivos”, dice.
La IA no funciona sin inteligencia humana
Cuando Hugo Hopehayn habla de Chile lo hace desde el conocimiento profesional, pero también íntimo: se crió en Santiago y emigró apenas un mes después del Golpe en 1973, con 17 años.
Al recorrer hoy la ciudad, dice, es evidente cómo la pobreza extrema que recuerda de su juventud dio paso a una urbe que se acerca al desarrollo. Pero hay un problema que persiste: el estancamiento.
Una situación que podría verse impulsada a partir del auge de las nuevas tecnologías, especialmente de la inteligencia artificial. Muchas corrientes económicas la ven como precursora de un próximo cambio de paradigma en la forma de trabajar y producir en el continente. Sin embargo, su introducción es tan incipiente que, al mismo tiempo, sigue siendo un misterio.
De partida, dice Hopenhayn, la adopción tecnológica no es una varita mágica, sino un proceso que exige un rol activo del sector privado en la reconversión laboral.

A su juicio, ese esfuerzo debe traducirse en resultados visibles, como ya ocurre en otros países, donde ya existe una conexión efectiva entre universidades y empresas para propiciar la transferencia tecnológica. Para ilustrar esta idea, el académico recurre a su país de origen, donde firmas como MercadoLibre o Globant han empujado la frontera, aprovechando el talento local.
–¿Cuál es su visión sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en el mercado laboral?
–El impacto va por dos lados: la productividad y sobre el empleo. En lo personal, mi productividad ha aumentado mucho, pero la IA todavía no ha desplazado a los académicos, aunque eventualmente puede haber un desplazamiento. Eso sí, va a polarizar: habrá gente que probablemente perderá sus trabajos y otros, como los programadores, van a hacer el trabajo de punta, pero con esfuerzos mucho menores, porque uno puede conseguir cosas razonables mucho más fácilmente con inteligencia artificial.
Lo que dice Hopenhayn no es muy distinto a los vaticinios que otros expertos han hecho a partir de la IA. Sin embargo, el experto argentino va un paso más allá: si la IA nos ayuda a conseguir todo fácil, ¿quiénes se dedicarán a generar las grandes ideas que hacen mover las fronteras? Si ese pensamiento crítico desaparece, todo lo que nos ayuda a avanzar la tecnología hará, al mismo tiempo, que se provoque un estancamiento.
“Mi pregunta es: si uno entrena un modelo con toda la información previa a Einstein, ¿sería capaz de descubrir la teoría de la relatividad? O si al modelo se le alimenta con todo lo que leyó Borges, ¿escribiría algo equivalente?”.
En el caso de Chile, Hopehayn cree que el camino del país está en aprovechar su capital humano para desarrollar muchos proyectos tecnológicos. “La tecnología por sí sola no garantiza la innovación si no se expande también la ‘frontera de ideas’, es decir, el conjunto de conocimiento sobre el cual se construyen nuevos desarrollos”, advierte.
Sólo ese camino –donde las personas juegan un rol crucial– hará que la tecnología produzca un boost de productividad, agrega.
“La idea de Elon Musk de que dentro de diez años no necesitaremos trabajar, no me la creo. La inteligencia artificial fue un salto más discreto que las computadoras. Creo que también la composición sectorial importa; probablemente no va a afectar tanto a la productividad en agricultura como va a afectar a manufactura y particularmente en servicios. Pero incluso en ese escenario, el verdadero impacto dependerá de si la IA impulsa nuevas ideas o simplemente acelera el uso de las ya existentes, una diferencia que será clave para el crecimiento a largo plazo”.
Suscríbete a nuestro newsletter semanal, con los temas que marcan la pauta del país
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Suscríbete a nuestro newsletter semanal, con los temas que marcan la pauta del país
Lo Último
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE














