Review | El Presidente, la pelota sí se mancha

La serie original de Amazon Prime Video escudriña en todos los rincones del auge y caída de Sergio Jadue, reluciendo cuando hace notar que el juego sucio se desarrolla en una cancha mucho más grande.


Mientras el fútbol chileno está entrampado en los problemas dirigenciales de siempre, para cerrar la era Moreno en la Asociación Nacional y resolver el conflicto sobre las platas televisivas, experimentar una serie como “El Presidente” solo convoca a una idea: esto nunca va a cambiar.

Tanto dinero involucrado siempre hará que la pelota, a pesar de lo que clamaba Maradona, inevitablemente se manche.

De hecho, es en aquellos momentos manchados, en donde la historia de Sergio Jadue se enturbia complementa entre la codicia y la fama de su figuración pública, que la propuesta de esta serie original de Amazon Prime Video mejor funciona.

Sin importar las inexactitudes de su historia, pues después de todo no se trata de un documental, el nudo dramático logra trazar todo el sucio panorama que se tejió a lo largo y ancho del fútbol mundial, pero sin olvidar que al medio de todo estuvo un calvo dirigente de un equipo que era más de segunda división que de primera. Uno que llegó al mando del fútbol de un país cuyo mayor logro deportivo era un tercer lugar hace más de medio siglo. Nunca el primero.

Ese factor provinciano, que de la nada se topa con otro mundo al que se aferra con uñas y dientes, está muy bien abordado por esta producción creada por Armando Bo (Birdman).

De hecho, eso mismo configura bastante bien los ires y venires del dirigente interpretado por el actor colombiano Andrés Parra, quien se termina sustentando como una elección de casting brillante que es mucho más que una mera caracterización de maquillaje. En más de una ocasión vemos al “Doctor Jadue” en acción.

Otro kiosquito para el fútbol

A lo largo de sus ocho episodios, en “El Presidente” nos llevan desde los terrenos de Pinto Durán a la sede de la FIFA, con ansias narrativas que en más de una ocasión recuerdan a películas como The Big Short. Pero más allá de que el pulso no siempre se mantenga firme, y no funcione complemente su vaivén narrativo entre pasado y presente, la serie se mantiene a flote cortesía de que todo lo que está en pantalla es corrupción.

Ese entorno mafioso nutre de principio a fin a esta serie, que plantea disparos en la cancha que no sucedieron, futbolistas que juegan para atrás por sueldos impagos que quizás pasaron y muchas cuchilladas por las espaldas entre los dirigentes que definitivamente ocurrieron.

A mitad de camino de esa historia, una vez que se concreta el viaje al Vaticano en el que Jadue logra una foto con el Papa, queda claro que el dirigente chileno jugó sucio desde sus tiempos en La Calera, pero también aprendió a agarrar mejores armas para jugar tan sucio como el resto. Y claro, logró meterse bajo el ala de Grondona.

De ahí que el eterno dirigente argentino se convierte en una voz desde el más allá que relata el auge y caída del chileno, quien escala rápidamente cortesía de su ambición y literalmente se quita el peso de sus problemas en un trabajo en tándem con su esposa.

Aunque en más de una ocasión la interpretación de Paulina Gaitan no mantiene el acento chileno, su interpretación gana combustible episodio a episodio, ya que en “El Presidente” logran crear un relato atractivo al poner a la vida personal y la dirigencial de Jadue en una sola ruta.

Por ejemplo, un gran momento de la serie involucra al episodio del “Cállate, imbécil”, en el que el dirigente se salió de sus casillas ante los emplazamientos de los hinchas tras la renuncia de Marcelo Bielsa. En la serie, nos presentan a Jadue recibiendo una batería de insultos de parte de una coach, contratada por su mujer, para que aprenda a controlar sus impulsos de ira. Que eso haya sucedido o no da lo mismo, ya que el sentido dramático funciona para entender las capas completas del personaje.

Al mismo tiempo, en base a lo que representa Grondona y la lucha interna en la Conmebol, con el colombiano Bedoya a la cabeza, nos marcan el contrapunto entre el fútbol corrompido de los tratos con maletín y el contemporáneo con papeles electrónicos de paraísos fiscales. Y Jadue, disparando a todos lados, logra que los otros “no logren sacarle la ficha”.

Todos esos elementos enriquecen el relato central del FIFAGate, y el afán desbocado de enriquecimiento ilícito, pues la sombra de la caída de Jadue se marca desde el primer minuto.

En ese sentido, una vez que la serie avanza al Mundial de Brasil 2014, el relato se solventa de tal forma, que comienza a dar lo mismo todo aquello que no resulta, como la historia de la agente del FBI que eligió al dirigente chileno como su informante o las tramas secundarias de los secuaces caleranos. Todo eso solo quiere poner salsa.

Pero cuando el FIFAGate estalla sobre los contratos televisivos y los dineros mal habidos, en la antesala a la Copa América 2015 en Chile, “El Presidente” termina de encontrar su lugar al poner a Jadue en un callejón del que simplemente no tiene escapatoria. Cuando más agua le ponen al cuello, más sale a relucir lo que esta serie quiere decir sobre su figura sin redención.

Tampoco es menor encontrar encanto en la recreación de los sucesos de la Copa América, incluyendo los alcances del choque de Arturo Vidal, o la forma en la que recrean la gran final contra Argentina, pero sin olvidar que el foco siempre debía ser Jadue para reforzar su vanidad más pretenciosa.

Ese tipo de decisiones narrativas permiten que la serie mejor funcione a la hora de pintar un cuadro más completo de lo que muchos podrían haber esperado sobre la figura del expresidente en ruta a presidiario.

En “El Presidente” está gran parte de lo que podrían esperar de una serie sobre Jadue, desde los negocios turbios sobre la Copa América hasta el ascensor en la sede de la ANFP, y también hay muchas cosas que no sucedieron, pero la pimienta es reconocida en el tramo final, pues lo que importa es que ponen a las manchas del negocio del fútbol en evidencia.

Al final, aún considerando que esta historia sigue sin final, pues Jadue sigue esperando por su juicio en Estados Unidos, el cuento de las peleas por las platas del fútbol seguirán repitiéndose y las cúpulas nunca serán las grandes perdedoras. Pasa hoy, pasará mañana y también pasado mañana. Ese partido sin fin está en el corazón de “El Presidente” y es lo que la convierte en una grata experiencia.

“El Presidente” ya está disponible en Amazon Prime Video.

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