Review | La apuesta del LG K51S, un versátil smartphone de gama media

La compañía surcoreana lanzó su nueva línea K en Chile, incluyendo a este nuevo dispositivo que sale a carga con su sistema de cuatro cámaras traseras.


En un escenario como el actual, en donde la incertidumbre económica golpea a los bolsillos, no es llegar y apostar por la adquisición de un costoso pero potente smartphone de gama alta que cuente con las prestaciones de tope de línea.

De ahí que los equipos de gama media son una alternativa mucho más masivamente atractiva, lo que se redobla cuando las prestaciones tienen aspiraciones que no quieren estancarse en la media.

Precisamente es en ese terreno en donde quiere entrar a jugar el LG K51S, un dispositivo que capta la atención de entrada por su diseño relativamente elegante y sin mayores aspavientos.

Más allá del tamaño de su pantalla, una HD+ de 6.5 pulgadas con perforación superior izquierda para su cámara frontal, cuenta con una sólida construcción en lo que compete a sus componentes externos. Tiene biseles delgados y acabados en plástico que prometen tener una certificación militar que ha puesto a prueba su resistencia.

Al mismo tiempo, el smartphone pone su foco en las principales fijaciones del consumidor general. ¿Necesitan un equipo con una batería consistente? Pues los 4,000 mAh de potencian garantizan un uso continuado de pantalla por alrededor de 8 o 9 horas en el actual escenario de confinamiento en el que el celular está menos puesto a prueba.

Además, pese a que existen equipos de gama media con mejores especificaciones técnicas, si realmente no están al tanto del significado de sus números, solo les basta con tener claro que su procesador Mediatek Helio P35 de 2.3 GHz, los 3GB de RAM, sus 64GB de almacenamiento expandible por microSD y la propia calidad de imagen de su pantalla (resolución 720p) cumplen perfectamente a la hora de realizar las tareas cotidianas más básicas o probar videojuegos que no exijan tantos recursos.

Más allá de lo anterior, el acento del equipo está en sus cámaras, especialmente en su su sistema cuádruple. Si bien en el frontal nos encontramos con un lente de 13 megapixeles, que cumple bien para lo que requiere la generación selfie, en la parte trasera hay un gran angular de 32MP, un súper gran angular de 5 megapixeles, junto a un macro y un sensor de profundidad, estas últimas de de 2 megapixeles.

En ese sentido, los resultados fotográficos, con una buena iluminación, entregan colores llamativos no saturados que son bastante buenos considerando el costo del equipo.

Sumen una interfaz de cámara bastante sencilla, que permite acceder a características como un “modo comida” o a su lente macro, y el trabajo en el apartado de capturas cuenta con una buena variedad para que experimenten bastante. Especialmente en las tomas que requieran más acercamientos.

Aún así, el equipo queda al debe en algunos ámbitos. A pesar de que su capa de personalización tiene un foco más juvenil, su sistema operativo es un Android 9.0 Pie que técnicamente ya está obsoleto. Que no cuente con Android 10 de fábrica, pese a ser un dispositivo lanzado durante el último trimestre, no se entiende.

El otro punto es la pantalla, que está lejos de cumplir por sobre la media como otros aspectos de este teléfono, especialmente en lo que concierne a su brillo.

Aún así, como puerta de entrada, es un equipo bastante decente. Si no quieren gastar más de 200 mil pesos, esta opción es versátil, especialmente por el empuje de su batería y la variedad de su apartado fotográfico. Y puestas sobre la mesa, son esas las cosas que busca cualquiera que no sea un power user.

El LG K51S fue lanzado a un precio de $179.990 pesos chilenos hace algunas semanas, pero en algunas tiendas del retail ya lo pueden encontrar inclusive a $159.990.

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