La batería que promete cargar un automóvil en seis minutos
La Shenxing III de CATL redefine la movilidad eléctrica con una carga del 10% al 98% en poco más de seis minutos, y al 80% en menos de cuatro.

La lucha por mejorar los tiempos de carga de las baterías de los autos eléctricos se ha convertido en una de las batallas más relevantes dentro de la electromovilidad. Si hace poco BYD presentó un modelo que demoraba nueve minutos, ahora CATL, el gran líder de la industria, lanza Shenxing III, su tercera generación de baterías de litio-ferrofosfato (LFP), con la introduce avances clave que permiten reducir drásticamente los tiempos de recarga, acercando la experiencia a la rapidez de un repostaje convencional.
Uno de sus principales atributos es su capacidad de carga ultrarrápida. Según datos oficiales, puede pasar del 10% al 80% en menos de tres minutos y 44 segundos y alcanzar el 98% en solo 6 minutos y 27 segundos, superando los estándares actuales. Este rendimiento se logra gracias a una resistencia interna extremadamente baja y a un innovador diseño de electrodos que facilita el flujo de los iones de litio.

La clave tecnológica está en un nuevo electrolito de alta conductividad y en una arquitectura optimizada que mejora la eficiencia energética. A esto se suma un sistema de refrigeración avanzado que incrementa la disipación térmica, permitiendo mantener el rendimiento incluso en condiciones exigentes. De hecho, uno de los grandes avances de esta batería es su comportamiento en climas fríos: es capaz de cargarse hasta casi el 100% en menos de 10 minutos a temperaturas de hasta -30°C.
Otro aspecto relevante es su durabilidad. Tras más de 1.000 ciclos de carga rápida, mantiene un estado de salud superior al 90%, lo que refuerza su viabilidad para el uso cotidiano. Además, incorpora tecnologías de monitoreo de temperatura en múltiples puntos y sistemas de autocalentamiento que optimizan su funcionamiento sin depender de infraestructuras externas.

En términos de aplicación, esta batería también abre la puerta a nuevas soluciones como la integración con sistemas de intercambio de baterías o redes de carga de ultra alta potencia. Sin embargo, su despliegue masivo dependerá del desarrollo de infraestructura capaz de soportar estas velocidades, ya que muchos cargadores actuales aún operan por debajo de los niveles necesarios.
No fue el único anuncio de CATL en estos días. También aseguró haber resuelto el problema de fabricación de núcleos de baterías de iones de sodio y que la producción en masa comenzará en 2026. Se anticipa que los vehículos con baterías de este tipo alcancen una autonomía de hasta 600 kilómetros y que su precio sea 30% menos que las LFP.
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