Pudo ser y no fue: El extinto Toyota Celica hubiera cumplido 50 años

El deportivo japonés debutó en 1970 y a lo largo de sus siete generaciones puso más de cuatro millones de unidades en el mercado. Asimismo, sumó un total de seis campeonatos en el WRC.




Recién estrenada la década de los 70 llegó al mercado uno de esos modelos llamados a hacer historia, no solo en Toyota sino en la industria en general. Aquel año vio la luz el Toyota Celica, uno de los coupés japoneses más célebres gracias a su diseño, tacto de conducción y comportamiento, además de su dominio del WRC a principios de los años 90.

El nombre del nuevo modelo desarrollado por Toyota ya hacía presagiar su futuro -Celica es sinónimo de ‘celestial’-, por lo que desde el primer momento quedaba claro que estaba llamado a ser una estrella en el mercado. Así quedó demostrado en sus siete generaciones y más de 35 años de historia.

El coupé 2+2 de Toyota de motor delantero y tracción trasera se presentó en sociedad en 1970 y supuso para Toyota volver a poner el foco en los conductores más jóvenes. Desarrollado a partir de la plataforma del sedán Carina, el Celica ofrecía motores de 1.4 y 1.6 litros, dos tipos de cajas de cambio manual y una transmisión automática.

En abril de 1973 llegó una segunda variante a la gama, con el Celica liftback, que ofrecía una carrocería coupé de tres puertas con cinco motores para elegir, tres de 1.6 litros y dos de 2.0 litros.

Otras seis generaciones para degustar

Luego de concretar 1 millón de unidades comercializadas y casi siete años de recorrido llegó al mercado la segunda generación del Celica, en agosto de 1977. De nuevo con base Toyota Carina, el nuevo Celica se ofrecía con carrocería coupé de dos puertas y liftback de tres puertas, creciendo en tamaño, tanto en longitud como en anchura, para responder a los gustos de los cada vez más apasionados clientes estadounidenses.

Un par de años después de su lanzamiento, la segunda generación del Celica sufrió una ligera actualización estética: los cuatro faros redondos fueron sustituidos por otros cuatro de forma rectangular, quedando integrados a ambos lados de una nueva parrilla frontal.

Únicamente cuatro años después de su lanzamiento, la segunda generación del Celica fue reemplazada por la tercera. Con forma de cuña y mucha creatividad aerodinámica, el nuevo Celica presentaba afilados contornos y superficies planas. Su rasgo más característico eran los faros semi retráctiles, de forma que cuando no estaban en uso se integraban al nivel de la carrocería, lo que reducía el coeficiente aerodinámico y daba lugar a un frontal más uniforme. El primer motor DOHC con turbocompresor en Japón se unió a la oferta del Celica al poco del lanzamiento de la tercera generación, con variantes de 1.6, 1.8 y 2.0 litros.

En octubre de 1982, Toyota lanzó 200 unidades especiales del Celica con homologación de rally Grupo B. Se denominaban Celica GT-TS y se fabricaron en torno al nuevo motor DOCH turboalimentado.

El Celica Twin Cam Turbo demostró ser un arma casi infalible para Toyota en el World Rally Championship, especialmente en África donde firmó tres victorias consecutivas en el Rally Safari de Kenia entre 1984 y 1986 y otras tres victorias en el Rally de Costa de Marfil en 1983, 1985 y 1986.

El Celica muta

En 1985 se presentó la cuarta generación del Celica, una revolución al pasar de ser tracción trasera a tracción delantera y ofrecerse únicamente con carrocería coupé liftback. Líneas mucho más redondeadas y un sobresaliente coeficiente aerodinámico (0,31) que se conjugaban con la nueva configuración de motor y tracción en el eje delantero y suspensión totalmente renovada, tipo MacPherson adelante y atrás. El interior mantuvo su seña de identidad con instrumentación digital, ahora todavía más futurista gracias a los gráficos en color.

A finales de 1986 se presentó el que quizá sea el Celica más admirado: el GT-Four, una variante de tracción total con motor de Hp y turbocompresor que resultó ser la base perfecta para que Toyota lograra el título del WRC. Tras completar el calendario completo del Mundial de Rally en 1988 y firmar varios podios y una victoria en Australia, el Team Toyota logró el título en 1990.

Ese fue el primero de muchos éxitos del Celica GT-Four en el WRC, en sus distintas versiones a lo largo de los años, ya que con él Toyota sumó 29 victorias y seis títulos, dos de constructores y cuatro de pilotos.

Mientras el Celica GT-Four basado en la cuarta generación cimentaba la que posteriormente sería una gran trayectoria en el WRC, en 1989 Toyota lanzó la quinta generación del modelo de calle. De diseño todavía más redondeado, su tamaño era algo mayor y contaba con una gama de tres motores de 2.0 litros con hasta 225 caballos.

En 1992 vio la luz el Toyota Celica GT-Four RC, comercializado en otras regiones como Toyota Celica Carlos Sainz. Fue una edición especial limitada a 5.000 unidades para todo el mundo. Esta variante se diferenciaba del Celica GT-Four por diferentes ajustes en el motor, entre ellos un ligero aumento de potencia, el chasis, con diferencial trasero tipo Torsen, y la carrocería, con una imagen aún más deportiva.

La sexta generación (1993) supuso el regreso de los cuatro faros redondos en el frontal. Se mantenían las líneas redondeadas pero llegaba una nueva plataforma, que incrementaba la rigidez y reducía el peso en 90 kilos, llevando todavía un paso más allá la deportividad inherente al Celica. En 1994 se comercializó en Japón un nuevo Celica homologado para el WRC. Se propulsaba gracias a un motor de 255 Hp con un nuevo sistema de reglaje de válvulas y un renovado turbocompresor , que permitía al Celica GT-Four acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de seis segundos y alcanzar los 250 km/h de velocidad máxima.

En 1999 se lanzó la séptima evolución. Se comercializó únicamente en versión liftback porque, desde el principio del proyecto. Hubo dos opciones de motorización disponible, un 1.8 litros de 140 Hp y un 1.8 litros de 192 caballos.

En abril de 2006, tras más de 35 años de historia, siete generaciones y más de cuatro millones de unidades vendidas en todo el mundo, el ya mítico Toyota Celica cesó su producción.

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