Cómo la intervención de Trump en Venezuela complica los intereses de China
A principios de la década de 2000, el régimen de Hugo Chávez y Beijing alcanzaron una alianza comercial que generaría más de 100.000 millones de dólares en promesas de financiamiento de China a cambio de petróleo venezolano. Hoy, Caracas debería 10 mil millones de dólares en crudo al gigante asiático.

El viernes por la noche, poco antes de ser capturado por las fuerzas estadounidenses, el presidente venezolano Nicolás Maduro escribió en Telegram sobre su reunión con el enviado especial de China para Asuntos Latinoamericanos, Qiu Xiaoqi: “Un encuentro fraternal que reafirma los fuertes lazos de hermandad y amistad entre China y Venezuela. ¡En las buenas y en las malas!“. Horas después el líder chavista sería extraído de Caracas y enviado a Nueva York para enfrentar a la justicia estadounidense por cargos de narcoterrorismo.
En medio del confuso escenario que envuelve a Venezuela tras la captura de Maduro, el presidente estadounidense, Donald Trump, le habría comunicado a la presidenta interina del país sudamericano, Delcy Rodríguez, que el régimen debe cumplir con las exigencias de la Casa Blanca antes de que se le permita extraer más petróleo, según revelaron tres personas familiarizadas con el plan de Washington citadas por la cadena ABC News.
Primero, el país debe expulsar a China, Rusia, Irán y Cuba y romper los lazos económicos, dijeron las fuentes. Segundo, Venezuela debe aceptar asociarse exclusivamente con Estados Unidos en la producción de petróleo y favorecer a Estados Unidos en la venta de crudo pesado, añadieron.
El supuesto plan de Washington se conoció justo en momentos en que Trump anunció a través de su red social, Truth, que “las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado de buena calidad a Estados Unidos”.
Agregó que el crudo se comercializará a precio de mercado y que el dinero recaudado será administrado por él para asegurar el “beneficio de la gente de Venezuela y Estados Unidos”. El monto de estas posibles transacciones podría alcanzar hasta los 2.800 millones de dólares, según consignó Bloomberg.
En esa línea, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, reafirmó la posición de Trump y sostuvo que la Casa Blanca pretende mantener un control significativo de la industria petrolera venezolana, incluyendo a la “supervisión indefinida de la producción”.
Estas acciones no demoraron en tener respuesta por parte del ministerio de Relaciones Exteriores de China. La portavoz de la cartera, Mao Ning, afirmó que “Venezuela es un Estado soberano, con absoluta soberanía sobre sus recursos naturales”, informó la agencia Sputnik.
“Las acciones de EE.UU. contra Venezuela constituyen una grave violación el derecho internacional, una seria infracción de la soberanía venezolana y causan un daño grave a los derechos de la ciudadanía”, reiteró la representante de la diplomacia china.
En caso de que el gobierno de Delcy Rodríguez cediera a las exigencias de Trump, esto supondría un momento crucial para el acuerdo comercial de China con Venezuela por el petróleo del país caribeño.
A la fecha, Venezuela debe 10 mil millones de dólares en petróleo al gigante asiático según AidData,un instituto de investigación en el College of William and Mary en Williamsburg, Virginia.
Obviamente, la intervención militar y las exigencias planteadas por Estados Unidos en relación a la producción petrolera dificultan las condiciones de Caracas para saldar su deuda con Beijing.
Todo el petróleo necesario
Los principales intereses comerciales de China en Venezuela están ligados al petróleo. Según afirma el diario The New York Times, los acuerdos entre el fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, y China, firmados a principios de la década de 2000, consistieron en promesas de financiamiento que superaron los 100 mil millones de dólares.
El dinero chino financió ferrocarriles y centrales eléctricas, y le proporcionó a Caracas el efectivo que tanto necesitaba. Venezuela, a cambio, devolvió el dinero con “todo el petróleo que China necesita para su crecimiento y consolidación como potencia”, como lo expresó Chávez en 2010.
Y es que China ha estado potenciando sus lazos con Latinoamérica por al menos dos décadas, desafiando la influencia de Estados Unidos en la región. El año pasado, en el contexto de un foro económico que recibió a representantes de América Latina y el Caribe –señala The Guardian–, Beijing afirmó que los acuerdos entre la región y el gigante asiático habían alcanzado casi 520 mil millones de dólares.
El mismo medio británico señala que, específicamente, Venezuela es el cuarto mayor receptor de préstamos oficiales chinos. Caracas habría recibido alrededor de 106.000 millones de dólares en compromisos entre los años 2000 y 2023, señalan los datos de AidData.

La agencia Bloomberg informó el lunes que el principal regulador financiero de China solicitó a las mayores entidades crediticias que informaran sobre sus negocios en Venezuela.
En declaraciones a The Guardian, Víctor Shih, profesor de la Universidad de California, comentó: “Si, bajo presión estadounidense, el gobierno venezolano, que está altamente endeudado con múltiples actores, coloca a los acreedores y demandantes estadounidenses muy por delante de los chinos, los bancos chinos podrían sufrir pérdidas significativas”.
Al igual que en el caso de Estados Unidos, muchos de los intereses de China en Venezuela están vinculados al petróleo.
Durante años, Beijing ha otorgado crédito a Venezuela mediante acuerdos de préstamo a cambio de petróleo, lo que ha convertido al gigante asiático en el mayor comprador de crudo venezolano. En diciembre, un petrolero con destino a China, que se cree transportaba petróleo venezolano, fue incautado por las fuerzas estadounidenses como parte de la campaña de Trump contra el régimen de Maduro.
Es probable que el dinero adeudado por los prestatarios venezolanos sea más importante para Beijing que el propio petróleo, señala The Guardian. El petróleo venezolano solo representa alrededor del 4% de las importaciones totales de China.
Las consecuencias
Según The New York Times, el acuerdo financiero de préstamos por petróleo fue innovador para China cuando se inició. El gigante asiático necesitaba potenciar sus industrias hace dos décadas y, para eso, requería acceso a grandes cantidades de crudo.
China accedió a prestar miles de millones de dólares, pero protegió esos préstamos con garantías provenientes de las ganancias del petróleo. En lugar de enviar los pagos del petróleo a Caracas, el gobierno chino depositaba el dinero en una cuenta en Beijing que se utilizaba para pagar los intereses de los préstamos venezolanos.
Así, hasta que se iniciaron las sanciones a las exportaciones petroleras por parte de Washington, Beijing fue el mayor comprador de petróleo venezolano y su mayor inversor, hasta que Caracas ya no pudo cumplir con su parte del acuerdo. El precio del petróleo se desplomó y Venezuela se vio obligada a aumentar drásticamente las cantidades de petróleo exportado a China para reembolsar sus préstamos.

Entrevistado por el Times, el director ejecutivo de AidData, Brad Parks, se refirió al problema de fondo del acuerdo comercial. Afirmó que “el talón de Aquiles de este acuerdo de préstamo es que hay que aceptar las cantidades de petróleo en el acuerdo original“.
Finalmente, las repercusiones económicas para China podrían depender de quién termine por tomar el control en Venezuela. El sábado en la mañana, Trump afirmó que Estados Unidos se encargaría de administrar el país sudamericano pero, hasta el momento, la situación tiene luces de que esto podría realizarse mediante un régimen títere en lugar de bajo las fuerzas estadounidenses en terreno. Esto le daría a Beijing un argumento para buscar un acuerdo directo con Caracas en lugar de negociar con Washington en medio de una guerra comercial compleja.
También, Trump afirmó que Estados Unidos explotará las reservas petroleras de Venezuela para “reconstruir” el país, mientras que su secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que que Washington bloqueará las exportaciones petroleras venezolanas para ejercer presión sobre el nuevo gobierno interino de Caracas.
Shih afirmó que Beijing podría usar su consolidada influencia contra Estados Unidos, como su capacidad para detener la exportación de tierras raras, para obligarlo a llegar a algún tipo de acuerdo con los acreedores chinos. “Por ejemplo, los futuros ingresos del petróleo podrían dividirse de forma que se mantengan flujos de caja sustanciales para los acreedores chinos, quienes podrían reestructurar la deuda para obtener un interés ligeramente más bajo y una mayor duración”.
Por su parte, Shen Dingli, experto en relaciones internacionales en Shanghái, declaró: “Si el nuevo gobierno venezolano decide no cumplir los acuerdos alcanzados por la administración de Maduro, China no tendrá más remedio que recurrir a un litigio internacional”. Shen añadió que cualquier acción legal se dirigiría a Venezuela y no a Estados Unidos.
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