Crisis migratoria marca Cumbre Iberoamericana

El Rey Felipe de España, en las calles de la ciudad de Antigua, en Guatemala.

La crisis de Venezuela y la tensión en Nicaragua centran también la cita en Antigua, Guatamela.


Pocos fenómenos han cambiado tanto el rostro de América Latina en los últimos años como la migración. De norte a sur. De ahí que pese a no estar incluido como tal en la agenda, los cancilleres y jefes de Estado que acudan a la cumbre Iberoamericana en Antigua, Guatemala (hoy y este viernes), buscarán una posición de consenso en un asunto que afecta a casi todos los países de la región y que incomoda a la mayoría, bien por su condición de expulsor, lugar de tránsito o receptor.

Al mismo tiempo en que los jefes de Estado se reunirán en la ciudad colonial, miles de centroamericanos estarán llegando a Tijuana, una de las fronteras mexicanas con Estados Unidos, donde esperan poder cruzar pese a las amenazas de Donald Trump, que ordenó desplegar 15.000 soldados para frenarlos.

Anualmente se calcula que unas 300.000 personas cruzan México de forma clandestina. Ahora, han perdido el miedo y caminan a cara descubierta y en grupo por las carreteras del país. Tijuana podría convertirse en punto de llegada para todos ellos y, por extensión, en un gigantesco campo de refugiados si no logran cruzar a EE.UU.

La caravana migrante y los tuits de Trump contra sus integrantes ha puesto sobre la mesa un asunto que afecta a México y a toda Centroamérica. Ante este desafío los países han reaccionado sin coordinación, planes, ni presupuesto frente a un problema regional.

El paso de los centroamericanos ha captado los reflectores en las últimas semanas, pero la crisis se amplía al sur. A la emigración tradicional desde El Salvador, Honduras y Guatemala por la pobreza y la violencia se suma ahora la salida masiva de migrantes desde Nicaragua, debido a la inestabilidad que vive el país y la deriva represiva contra la oposición emprendida por el gobierno de Daniel Ortega, que ha confirmado su asistencia a la cumbre. Y el fenómeno más drástico: más de dos millones de venezolanos han salido del país ante la crisis institucional y humanitaria que afronta el país caribeño tras la deriva autoritaria del gobierno de Nicolás Maduro.

La magnitud de la crisis hace inevitable que los 17 jefes de Estado de América Latina, España y Portugal que confirmaron su presencia en la cita tengan que pronunciarse al respecto.

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