Ecuador profundiza su distancia con Venezuela tras salir de ALBA

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se dirige a sus partidarios durante un acto a las afueras del palacio de Miraflores, en Caracas, el 5 de marzo. Foto: AP

La “falta de voluntad” del gobierno de Nicolás Maduro frente al éxodo venezolano motivó la decisión del Presidente Lenín Moreno.


Un total distanciamiento, que cada vez se vuelve más patente, ha marcado el Presidente de Ecuador Lenín Moreno frente al gobierno de su par venezolano, Nicolás Maduro. Esta vez esa distancia se tradujo en la decisión de Quito de abandonar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La razón: la “falta de voluntad” de Caracas para hacer frente al éxodo de venezolanos causado por la crisis política y económica en ese país, los cuales se han tenido que instalar en distintos puntos de la región.

A través de su canciller, José Valencia, Ecuador manifestó su frustración frente a la crisis venezolana. “Solo una estabilidad democrática en Venezuela producirá una estabilidad económica que evite la continuación del éxodo masivo de sus ciudadanos”, expresó Valencia. Ecuador informó durante la semana que cerca de un millón de venezolanos han entrado al país en lo que va del año, de los cuales 200 mil se han quedado en suelo ecuatoriano. Ante ese escenario, el sábado pasado Ecuador comenzó a pedir pasaporte a los inmigrantes venezolanos que deseen entrar al país, decisión que este viernes revocó la justicia ecuatoriana.

El tema migratorio es un asunto en el que Ecuador ha decidido tomar la bandera. Quito convocó a 13 países de la región, incluido Venezuela, para una cita el 17 y 18 de septiembre, con el objetivo de debatir sobre los flujos migratorios inusuales de venezolanos.

Así, la salida de Ecuador, uno de los miembros influyentes que conformaba el ALBA, deja a ese organismo regional con 11 participantes, con Venezuela, Cuba y Bolivia como sus principales miembros. El resto de los países son Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y Surinam. Todos países que comparten los ideales del Socialismo del Siglo XIX, propuestos por el fallecido expresidente Hugo Chávez, quien fue uno de los fundadores de ALBA junto con Fidel Castro.

La creación del organismo, en 2004, se concibió como una alternativa al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por EE.UU. Así, el ALBA nació como una plataforma de integración latinoamericana y caribeña, que poco duró activamente, puesto que la crisis venezolana ha impedido que este país pueda liderar al organismo.

Para el investigador de Diálogo Interamericano, Bruno Binetti, la salida de Ecuador “confirma la decadencia del ALBA que se venía dando hace mucho, dada la ruina económica en Venezuela”. “Durante la época de Chávez, la idea era que fuera una plataforma para impulsar la influencia de Venezuela en América Latina y el Caribe”, dijo Binetti a La Tercera.

El retiro de Ecuador del ALBA también es visto como parte de las continuas políticas de Moreno para tomar distancia de su mentor y antiguo aliado, Rafael Correa. Con el expresidente ecuatoriano se dio un acercamiento entre Quito y Caracas, que hoy Moreno está sepultando. “La salida de Ecuador confirma el giro empresarial que en un año ha dado el gobierno de Moreno, así como la identidad que hoy tiene con las derechas políticas del Ecuador e incluso su orientación a favor del continentalismo de tipo imperialista”, comenta a La Tercera el historiador y analista político ecuatoriano Juan Paz y Miño.

Al pertenecer ambos al mismo partido político, Alianza País, Moreno -desde que asumió- ha intentado marcar distancias con Correa. “Moreno asume y decide separarse de Correa, separarse de sus políticas, y ahora lo que queda claro es que rompe también con la política exterior de Correa. Esta decisión de salir del ALBA termina un ciclo de diferenciación entre Moreno y Correa”, comenta Binetti.

Ecuador también ya ha mostrado su desinterés con otro organismo regional, Unasur, que ha sido criticado debido a su inactividad y falta de consenso en temas como la crisis venezolana. Moreno manifestó en julio que pedirá de vuelta el edificio de Unasur para darle otro uso. “Ya no sirve para lo que fue concebido”, dijo.

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