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Guerra en Irán: El nuevo mapa de poder que se configura en Medio Oriente

Tras 36 años a la cabeza de Irán, la muerte del ayatola Alí Jamenei simboliza un antes y un después en la esfera de influencias en esa región. Mientras que el debilitamiento del régimen de Teherán podría tener consecuencias para el abastecimiento de petróleo de China, los expertos se preguntan qué pasará con el aparato estatal iraní y cuáles serán las consecuencias de un Israel sin contrapesos en la zona.

Chen Junqing

La muerte del ayatola Alí Jamenei el sábado pasado ha puesto en duda por primera vez en décadas la futura configuración de Medio Oriente. Luego de dos años en que la ofensiva israelí -desplegada tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023- ha diezmado a los aliados de Teherán en la región a punta de bombardeos, la caída del líder supremo iraní marca un giro histórico en el conflicto entre Irán e Israel. Ahora, los márgenes del conflicto amenazan con expandirse a fronteras inesperadas, en un escenario regional que involucra intereses de Estados Unidos y China.

En un coordinado despliegue aéreo, Israel y Estados Unidos lanzaron una inédita ofensiva contra el régimen iraní y su infraestructura militar. Teherán respondió con misiles y drones dirigidos a diferentes países del Golfo, causando daños a una refinería de petróleo de Saudi Aramco, un centro de datos de Amazon y diferentes bases estadounidenses en la zona.

De acuerdo con el portal Axios, la operación que terminó con la vida del ayatola Jamenei -quien dirigió Irán por 36 años- solo fue posible tras un llamado del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a la Casa Blanca. En esta conversación, Donald Trump fue informado de la fecha y la hora de una reunión del líder iraní durante la mañana del sábado.

Con estos ataques, a plena luz del día y que han continuado durante toda la semana, Israel está intentando despojar a Irán de su poderío militar de una vez por todas. Además, junto a Washington, apostaría a un cambio de régimen para poner fin a la Revolución Islámica iniciada en 1979. No se trató de un “ataque preventivo”, sino que tanto Israel como EE.UU. aprovecharon la debilidad en que se encontraba Irán tras los ataques contra sus instalaciones nucleares en junio pasado.

El director del Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas en Arlington, Brent Sasley, sostiene que el origen de esta ofensiva está más que claro: el 7 de octubre de 2023. La muerte de 1.200 israelíes que provocó la incursión de Hamas -brazo armado de Teherán- fue el principal detonante del conflicto actual. Para Netanyahu, afirma Sasley, “el 7 de octubre terminó proporcionándole las condiciones que finalmente le permitieron llevar a cabo su estrategia”. La incursión en Gaza, eso sí, ha provocado más de 70 mil muertos.

“Netanyahu ha considerado durante mucho tiempo a Irán como la principal amenaza para Israel, incluso como una amenaza existencial. Y siempre ha creído que si tan solo pudieran derrocar al régimen, al gobierno de Irán, las cosas mejorarían”, añade Sasley.

Por eso, cuando los aliados de Hamas se sumaron a la defensa de Gaza, “Irán se vio arrastrado a esa guerra”, añade el analista de la Universidad de Texas. Fue entonces cuando Israel inició un proceso para desarticular el “Eje de la Resistencia”. Fue así como Israel abatió a líderes clave de Hamas, Hezbolá y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, en diversas latitudes: Doha, Beirut, Gaza y Teherán.

La debilidad regional del eje iraní también derivó en la caída del presidente sirio Bashar al Assad en diciembre de 2024, lo que privó al régimen iraní de uno de sus principales aliados. Finalmente, la operación “Martillo de Medianoche”, en junio de 2025, destruyó gran parte de la infraestructura nuclear del país.

De acuerdo con el profesor Osamah Khalil, director del departamento de pregrado de la Universidad de Siracusa e historiador de Medio Oriente, el reemplazo de al-Assad por “Ahmed al-Sharaa, exjefe del Frente Nusra, afiliado a Al Qaeda, sumado a un Hezbolá debilitado en Líbano, sirvió para envalentonar las ambiciones políticas y territoriales de Israel”.

China, el otro protagonista

Las implicancias de la caída del ayatola Jamenei no solo afectan a Medio Oriente, también son un golpe al suministro energético de China. De acuerdo con The Wall Street Journal, un 90% del crudo iraní se destina a Beijing. Con el estrecho de Ormuz -por donde transita una quinta parte del petróleo mundial- convertido en una zona de conflicto, los precios del carburante se han disparado.

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, condenó el ataque a Irán y calificó de “inaceptable” el uso de la fuerza. Este jueves, Beijing pausó la exportación de petróleo de sus refinerías nacionales, al igual que Japón, Indonesia e India, con el fin de priorizar la circulación interna del recurso natural.

Un buque petrolero en el Estrecho de Ormuz

Consciente de la posición estratégica que ocupa sobre el estrecho de Ormuz, Irán ha atacado embarcaciones que salían del Golfo Pérsico, además de infraestructura estadounidense en las naciones del Golfo. Países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Qatar y Bahrein ocupan esta vía para suministrar gas y petróleo al comercio mundial.

De acuerdo con el profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Nueva York -y exprisionero político en Irán-, Kian Tajbakhsh, estos ataques “muestran dos cosas: cierta estrategia, pero también desesperación e incoherencia”. Por el lado de la estrategia, “el objetivo del régimen iraní es aumentar el costo de la operación militar de Estados Unidos e Israel”. Desde la perspectiva de Tajbakhsh, los ataques en la región son una manera de que “los países árabes presionen a Trump y a los israelíes para que detengan el ataque militar y negocien”.

Según Tajbakhsh, a los países árabes “les preocupa principalmente la estabilidad regional”. Por ese mismo motivo, afirma, “es importante darse cuenta de que todos los países árabes quieren que este régimen sea destruido”. Esto se debe a que “quieren crear una nueva región económicamente poderosa” e Irán “es un obstáculo”, agrega.

El plan de Trump y Netanyahu

Los argumentos de la Casa Blanca para justificar la operación militar en Irán han sido contradictorios, según ha señalado The New York Times. En un comienzo, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los ataques fueron influenciados por los planes militares de Israel. Sin embargo, durante la semana, la Casa Blanca se retractó de estos comentarios: Trump afirmó el miércoles que “él podría haber sido el que forzó la mano de Israel” para incurrir en la operación.

De acuerdo con Brent Sasley, la intención de Israel es doble: por un lado, eliminar por completo o “retrasar muchos años” el programa nuclear iraní; por otro lado, impulsar un cambio de régimen. Y Netanyahu ve en Trump “alguien con quien puede trabajar con estos fines”.

Rescatistas y residentes de Minab intentando salvar a los heridos de escombros en una escuela primaria femenina atacada en Irán. 28 de febrero de 2026. Mehr News Agency

Sasley afirma que la administración de Trump “no ha dado una explicación clara” de por qué se sumó a los ataques de Israel. El académico afirma que los ataques contra Irán en 2025 y la captura de Nicolás Maduro en Venezuela en enero han “envalentonado a Trump”. Así, el mandatario se habría dado cuenta de que puede utilizar su poder militar para lograr sus fines “sin consecuencias para Estados Unidos”.

Según Tajbakhsh, es posible que la ofensiva “sea parte de un plan para ejercer presión sobre China y Rusia”. “En los últimos 60 días, Estados Unidos ha cortado las dos principales fuentes de petróleo para China, y también removió la fuente de drones a Rusia en Ucrania”, que Moscú compraba a Irán, afirma. Por lo tanto, dice que es plausible que uno de los objetivos de la Casa Blanca sea “reorganizar y reiniciar el tablero geopolítico”.

¿Un nuevo Medio Oriente?

El futuro de Asia Occidental es objeto de debate por los analistas. Según Sasley, aunque lo que suceda en Irán es aún incierto, se puede afirmar que “el nuevo orden regional tendrá a Israel a la cabeza”. En Medio Oriente esa dominancia se podría reflejar en un aumento de “acuerdos entre los Estados árabes e Israel”, añade. En su visión, un Irán debilitado podría impulsar la normalización de las relaciones entre los países árabes e Israel.

Según la agencia Reuters, la diplomacia en la zona se vio afectada por las operaciones militares israelíes en la Franja de Gaza y el ataque de Israel contra el liderazgo de Hamas en Doha, la capital de Qatar, en septiembre de 2023.

Un edificio dañado en Doha, Qatar, tras el ataque de Israel a líderes de Hamas. En septiembre de 2025.

La mayor parte de los expertos está de acuerdo en que un colapso del régimen islámico en Irán es poco probable que ocurra solo mediante ataques aéreos, como sostiene un informe del think tank Council of Foreign Affairs. Por otro lado, el levantamiento popular que Trump ha incitado desde la muerte de Jamenei también encuentra argumentos en contra y hasta ahora no se ha concretado.

Tajbakhsh afirma que en la población iraní “hay una ecuación importante entre la ira que se siente contra el régimen, por un lado, y el miedo al régimen, por el otro”. A comienzos de año, el aparato estatal ejerció una represión implacable contra los manifestantes que se irguieron en su contra al asesinar a cientos de iraníes en las calles, por lo que “la gente tiene miedo de salir, protestar, alzar su voz”, añade.

Desde su conocimiento del país, Tajbakhsh afirma que los iraníes están separados en tres grupos. En primer lugar, “entre el 10% y el 15% de la población apoya el régimen”, dice. Luego, “un 20% o 30% de la población es apolítica: solo quieren tener una buena vida y estar seguros con su familia y sus hijos”. Finalmente, “un 50% quiere un régimen diferente”, un grupo conformado por gente de la clase baja, pero “también algunas personas de clase media”, complementa.

“Ese 50% no tiene una ideología fuerte, ni armas, ni organización. Así que, ahora mismo, el balance está en que el miedo es mayor que la ira. Por eso, no veo la posibilidad de que la gente salga a las calles”, concluye Tajbakhsh.

Aunque es difícil saber con certeza cuánto apoyo posee realmente el régimen al interior del país, una encuesta realizada a residentes de Irán por una agrupación de Países Bajos estimó que solo un 20% de iraníes lo respaldaba.

Pero además de la revuelta interna está latente la amenaza externa: tras la muerte de Jamenei el régimen iraní ha tenido que lanzar múltiples ataques contra sus vecinos y en especial contra las fuerzas kurdas pro estadounidenses que operan en la frontera con Irak. Precisamente, los kurdos serían la “carta secreta” de Trump para propiciar el cambio de régimen en Irán.

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