Informe de RSF: Violencia y presiones políticas deterioran la libertad de la prensa en Latinoamérica
La libertad de prensa a nivel global atraviesa su peor momento en 25 años, pero es en América Latina donde el deterioro adquiere rasgos especialmente alarmantes, marcados por una creciente violencia, presión estatal y discursos hostiles hacia los medios, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

De acuerdo con la clasificación anual publicada este jueves por la organización, más de la mitad de los países del mundo (52,2%) se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” en materia de libertad de prensa, una cifra que contrasta fuertemente con el 13,7% registrado en 2002.
En paralelo, el porcentaje de la población mundial que vive en países donde el ejercicio del periodismo es considerado “bueno” ha caído drásticamente, pasando del 20% a menos del 1% en ese mismo periodo.
“Desde 2022, el continente americano ha registrado un retroceso de 14 puntos. Este deterioro coincide, en parte, con el impacto que tuvo la llegada al poder de Donald Trump, marcada por una retórica agresiva y deslegitimadora hacia los periodistas. A ello se suman el aumento de represiones policiales contra profesionales de la información —especialmente durante la cobertura de manifestaciones— y los recortes drásticos en agencias estatales”, señaló Elena García, vocera de RSF.
A nivel global, la organización atribuye parte de este retroceso al desarrollo de marcos legislativos cada vez más restrictivos, particularmente aquellos vinculados a la seguridad nacional, una tendencia que se consolidó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Sin embargo, el informe pone especial énfasis en América Latina, donde varios países enfrentan una “espiral de violencia y represión”. En esta región, el ejercicio del periodismo se ve amenazado tanto por actores estatales como por el crimen organizado, en un contexto de creciente inseguridad.
Ecuador destaca como el país con la mayor caída en la región, al descender 31 posiciones hasta el puesto 125. Según RSF, el país enfrenta una “erosión sin precedentes” de la seguridad de los periodistas, en medio de la expansión de la violencia ligada al crimen organizado y de una mayor hostilidad desde sectores del poder público.
“La gravedad de la situación en Ecuador queda reflejada en el asesinato de los periodistas Darwin Duque y Patricio Aguilar, hechos que subrayan el creciente riesgo para el ejercicio del periodismo en el país”, advirtió García.
La situación también es crítica en Perú, que ocupa el puesto 144 tras perder 14 posiciones. En 2025, cuatro periodistas fueron asesinados en ese país, que además ha retrocedido 67 puestos desde 2022. RSF atribuye este declive a iniciativas legislativas restrictivas, acoso judicial y campañas de difamación contra medios independientes.
Estas dinámicas, según la organización, recuerdan a formas más tradicionales de censura, como la represión directa y los ataques físicos, que continúan siendo predominantes en países como Nicaragua, Cuba y Venezuela, donde la libertad de prensa se sitúa en los niveles más bajos de la región.
Además de la violencia, RSF alerta sobre nuevas formas de presión. “Los ataques contra los periodistas están cambiando. Siguen asesinando a periodistas, sigue habiendo periodistas en prisión, pero las presiones también son económicas, políticas y legales”, explicó Anne Bocandé, directora editorial de la organización.
El informe también destaca el deterioro en Estados Unidos, que cae al puesto 64 tras perder siete posiciones. La clasificación señala factores como los ataques sistemáticos del expresidente Donald Trump contra la prensa, la detención y expulsión del periodista salvadoreño Mario Guevara, y los recortes en la financiación de medios públicos internacionales como Voice of America o Radio Free Europe/Radio Liberty.
En América Latina, el impacto de este clima político también se refleja en liderazgos que replican discursos confrontativos hacia los medios. “En América Latina se observa también la emergencia de gobiernos y liderazgos que reproducen discursos y prácticas similares. Ejemplos de ello son Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador. En el caso argentino, el país ha descendido 11 posiciones en los rankings recientes, en un contexto de retórica cada vez más hostil hacia la prensa”, afirmó García.
Argentina se ubica en el puesto 98 tras caer 11 posiciones, mientras que El Salvador desciende al lugar 143. Según RSF, este retroceso responde al deterioro de los indicadores políticos y sociales, así como al aumento de la presión gubernamental sobre los medios.
Pese a este panorama, algunos países de la región muestran avances. Brasil, por ejemplo, ha mejorado significativamente hasta alcanzar el puesto 52, con una subida de 58 posiciones desde 2022. También registran progresos Colombia (102º) y Uruguay (48º).
A escala global, el informe subraya que incluso en democracias consolidadas se observa una tendencia a restringir el trabajo periodístico mediante leyes de seguridad nacional o medidas vinculadas al secreto de Estado. En los últimos puestos del índice figuran países como Arabia Saudita, Rusia, Irán y China, mientras que Eritrea ocupa la última posición.
En conjunto, el informe de RSF dibuja un escenario en el que la libertad de prensa enfrenta presiones crecientes y multifacéticas, con América Latina como una de las regiones donde estas tensiones se manifiestan con mayor intensidad.
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