Los laboristas que se perfilan como sucesores de Starmer ante eventual dimisión del premier británico
La permanencia del líder laborista, Keir Starmer, está en la cuerda floja debido al deficiente desempeño de su partido en las recientes elecciones municipales. Ante este escenario, la política británica ofrece diversas vías para el reemplazo del premier. Además, con presión dentro del laborismo y tras renuncias de algunos secretarios del gabinete, su exviceprimera ministra, su exministro de Salud y el alcalde de Manchester, aparecen entre las principales opciones para suceder al gobernante.
Las derrotas sufridas por los laboristas en las recientes elecciones locales de Inglaterra, Escocia y Gales aceleraron un proceso de desgaste político que ya venía creciendo por el malestar con la economía, el aumento del costo de vida y la percepción de que el gobierno ha perdido dirección política del país.
Aunque el primer ministro, Keir Starmer, insiste en que seguirá en el cargo e incluso ha sugerido que podría gobernar durante una década, tras los comicios la presión para que el primer ministro deje el cargo ha aumentado, sobre todo dentro del mismo Partido Laborista.
En este contexto, la política británica tiene diversos mecanismos mediante los cuales Starmer podría terminar su mandato, ya sea por la vía voluntaria o forzada. Así, según informó France24, la salida más sencilla sería una dimisión voluntaria por parte del premier. En ese caso, se activaría automáticamente el proceso interno para elegir un nuevo líder laborista, quien se convertiría también en primer ministro sin necesidad de convocar a elecciones generales.

El sistema político británico permite que el partido gobernante sustituya a su líder durante la legislatura. Esto ocurrió varias veces durante los mandatos conservadores en la última década, cuando cayeron David Cameron, Theresa May, Boris Johnson y Liz Truss.
Si Starmer anunciara su salida inmediata, el gabinete y la dirección de la bancada política probablemente designarían un líder interino mientras se desarrolla la elección interna. Entre los nombres mencionados aparece el viceprimer ministro, David Lammy, como posible figura de transición. Sin embargo, Starmer ha descartado públicamente esa opción y ha prometido resistir cualquier intento de destitución.
La rebelión interna
La alternativa más compleja, pero la más probable, sería un desafío formal al liderazgo impulsado desde el propio Partido Laborista, consignó France24. Según las reglas internas de la formación, cualquier aspirante necesita el apoyo del 20% de los diputados laboristas en la Cámara de los Comunes. Es decir, al menos 81 parlamentarios. Una vez alcanzado ese umbral, se abriría una elección interna en la que Starmer aparecería automáticamente en la papeleta.
El proceso no terminaría ahí. Los candidatos tendrían además que conseguir respaldo de agrupaciones locales del partido o de organizaciones afiliadas, como sindicatos. Finalmente, los militantes y afiliados votarían mediante un sistema preferencial hasta que uno de los aspirantes supere el 50% de apoyo.
El ganador de este proceso sería invitado por el rey Carlos III a formar gobierno.
Por ahora, ningún rival ha logrado reunir oficialmente los apoyos necesarios, aunque el creciente número de diputados que exige la salida de Starmer sugiere que el umbral podría alcanzarse si emerge una candidatura fuerte.

Las dimisiones en cadena
Otro riesgo para Starmer es una ola de dimisiones ministeriales que termine por hacer insostenible su permanencia, como ocurrió con Boris Johnson en 2022.
En los últimos días, varios ministros de rango menor abandonaron el gobierno laborista y pidieron abiertamente la salida del primer ministro. La renuncia este jueves 14 de mayo del ministro de Salud, Wes Streeting -quien se presenta como una de las principales cartas al reemplazo del Starmer-, elevó aún más la presión.
Aunque el Partido Laborista históricamente ha sido menos proclive que los conservadores a destronar a sus líderes, el precedente de Johnson ha instalado la idea de que una cascada de renuncias puede derribar incluso a un primer ministro con mayoría parlamentaria.
La diputada laborista Catherine West -apuntó France24- intentó impulsar precisamente ese escenario al pedir al equipo ministerial que organizara un “golpe interno” contra Starmer. Más tarde moderó su postura, aunque mantuvo la presión para que el premier anuncie un calendario de salida.
Además, aunque los laboristas cuentan con una amplia mayoría parlamentaria, una eventual caída de Starmer podría desencadenar presiones para convocar elecciones generales anticipadas.
La oposición conservadora ya sostiene que un nuevo primer ministro sin mandato electoral directo carecería de legitimidad política. Ese argumento podría ganar fuerza si el reemplazo surge de intensas disputas internas o de pactos entre facciones del Partido Laborista.
Para Starmer, el desafío no es solo conservar el liderazgo. También debe convencer a su partido de que sigue siendo la mejor opción para evitar que Reino Unido vuelva al ciclo de inestabilidad política que prometió terminar cuando llegó al poder.
El reemplazante
Entonces, Keir Starmer se enfrenta a la batalla política de su vida mientras sus rivales se preparan para hacerse con el liderazgo del Partido Laborista. Más de 90 diputados laboristas han pedido la dimisión del premier, iniciando las especulaciones sobre sus posibles sucesores.
Aquí aparece Andy Burnham, el alcalde del Gran Manchester que es considerado uno de los izquierdistas favoritos de la política británica. Sin embargo, Burnham no es diputado, por lo que su camino hacia el liderazgo de la conducción política británica es más largo y complicado que el de otros candidatos.

Para que se dé el reemplazo entre el edil y Starmer, un diputado en ejercicio tendría que renunciar a su escaño y forzar elecciones parciales. Burnham tendría que ser elegido candidato laborista, presentarse a las elecciones y ganar antes de poder lanzar oficialmente su candidatura al liderazgo. A pesar de los obstáculos, Burnham figura entre los favoritos en la carrera por la sucesión.
Según datos de Polymarket, el “mercado de predicción” de eventos, el alcalde de Manchester tiene el 43% de las preferencias. En esta misma plataforma, a Burnham le sigue la opción “no habrá próximo primer ministro en 2026”, con 27%.
Luego, aparece la exviceprimera ministra, Angela Rayner -quien renunció al cargo en septiembre del año pasado-, como otra de las opciones preferidas de la izquierda. Según The Standard, algunos ven ella un antídoto al estilo de liderazgo tecnocrático de Starmer, que lo habría alejado a los votantes.
Rayner se enfrentó a una investigación de Hacienda por el no pago de 40.000 libras esterlinas en concepto de impuestos a la vivienda. Sin embargo, fue absuelta, lo que abre la puerta a una posible candidatura al liderazgo. En Polymarket, la exviceprimera ministra anota un 11% de las preferencias.
Según informó The Standard, diputados de izquierda estarían instando al secretario de Energía, Ed Miliband, a presentarse. Sus adherentes creerían que Rayner no contaría con el apoyo necesario para el liderazgo, mientras que ven en él al único candidato viable para impedir que el exjefe de la cartera de Salud, Streeting, tome la posta de Starmer.
Fue líder del Partido Laborista desde 2010 hasta 2015, cuando dimitió tras la campaña y resultados de las elecciones generales, en las que no tuvo un buen desempeño. Marca el 8% de las preferencias en la plataforma de “predicción”.

Finalmente, aparece el exministro de Salud recién dimitido, Wes Streeting, quien goza de buena popularidad, -sobre todo entre el ala derecha del laborismo- para suceder a Starmer. Sin embargo, el diputado es impopular entre la izquierda.
El exministro de Hacienda en la sombra del Partido Laborista, John McDonnell, acusó a Streeting de estar orquestando un golpe de Estado contra Keir Starmer. En declaraciones recabadas por The Standard, McDonnell afirmó: “Pedí tiempo para un debate serio, sin un golpe de Estado precipitado y con un proceso plenamente democrático para la elección del líder.”
“En cambio, Wes Streeting ha dado un golpe de Estado por temor a un proceso democrático y mientras los candidatos están bloqueados. Entregarle el liderazgo es un regalo para el Partido Reform UK”, agregó, en alusión a la colectividad de extrema derecha encabezada por Nigel Farage.
Streeting alcanza 6% de las preferencias en Polymarket.
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