
Mia Schem, la nieta de chileno que estuvo secuestrada por Hamas: “Estoy atrapada en el 7 de octubre”
De visita en Chile, la joven franco-israelí de 23 años que estuvo 55 días secuestrada en Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023, relató su experiencia en un encuentro con la comunidad judía local. “No puedo creer que hayan pasado casi dos años y todavía estamos en la misma situación”, dijo Mia, quien asegura que su recuperación solo comenzará cuando “todos (los rehenes) regresen a casa”.

“Recuerdo la hora exacta, a las 6.29 de la mañana, grabé el último video con (su amigo) Elia (Toledano) y le dije ‘vámonos a casa’, porque no nos estábamos divirtiendo y nuestra relación no fluía bien. El nuestro fue el primer automóvil que salió de esa área. Cuando había conducido 20 minutos, Elia gritó algo y todo comenzó. Los terroristas nos estaban esperando. Fuimos los primeros a los que vieron y comenzaron a dispararle al auto. No veía ni entendía nada. Disparaban en todas direcciones hasta que alcanzaron los neumáticos. El auto era eléctrico, así que temíamos que el auto explotara. Mientras toda el área comenzó a arder, el auto se cerró casi por completo y salimos por las ventanas del auto: yo de un lado y Elia del otro lado”.
“Entonces, los terroristas estaban muy, pero muy cerca mío y uno de ellos me disparó desde muy poca distancia. Sentí que mi mano volaba, que estaba desconectada de mi cuerpo. Recuerdo que simplemente tomé mi mano del suelo y la sostuve muy cerca de mi cuerpo. No sentía dolor por la situación extrema, pero le gritaba a Elia: ‘No tengo mano, no tengo mano’. En tanto, Elia resultó herido”.
El relato es de Mia Schem (23), quien fue secuestrada el 7 de octubre de 2023, desde la fiesta Nova, durante el ataque de milicianos de Hamas a Israel. La joven israelí, que estuvo en cautiverio en Gaza durante 55 días, es nieta de Zeev Scharf, un chileno hijo de húngaros que llegaron a Chile escapando de la Segunda Guerra Mundial, quien desde los 13 años vive en Israel.
El vínculo de Mia con nuestro país la llevó, junto a su madre Keren Schem, a viajar a Chile. Durante su estadía, visitaron el lugar donde vivió su abuelo y el cementerio donde se encuentra su bisabuelo. “Realmente, fue muy emocionante ver su tumba. Nunca había estado aquí”, cuenta la joven.
En un encuentro con la comunidad judía en Chile, su madre -hija de Zeev Scharf- expresó: “Él desearía poder estar aquí. Quería venir. He hablado con él todo el tiempo: le muestro todos los lugares a los que voy. Quiere escuchar a la gente hablar español. Está muy emocionado por nosotras, por él. Es muy especial para mí”.
“(Mi abuelo) me hablaba todo el tiempo de Chile, que su padre y hermanos nacieron aquí y sobre su historia sobre Chile”, añade Mia.
Además de ser una de las víctimas del ataque del 7 de octubre, Mia fue la protagonista del primer video difundido por Hamas para mostrar a un secuestrado. En él se la veía herida en un brazo, hablando frente a la cámara en condiciones complejas. Su imagen recorrió el mundo y se convirtió en símbolo del drama de los rehenes.

Sobre su decisión de asistir al festival de música ese fatídico día, Mia relata: “Los organizadores de ese festival Nova son amigos muy cercanos. Decidí ir al festival en el último minuto. Era Sucot (fiesta judía), un viernes por la noche, y le pregunté a mi mejor amigo Elia (Toledano) si quería ir conmigo a Nova y me dijo que sí. Recuerdo que a la hora de la cena le dije a mi mamá que iba a ir a la fiesta. Pero no sabía dónde tendría lugar, porque en el caso de esos festivales solo avisan el lugar dónde serán una hora antes que empiecen. Solo sabía que al parecer sería en el norte de Israel, pero no sabía que estaba cerca de Gaza”.
Pese a sus deseos de asistir al festival Nova, Mia parecía presentir que algo no andaba bien. “Manejé hasta la casa de Elia, lo recogí y fuimos a la fiesta. Llegamos muy temprano, porque ese tipo de fiestas empiezan al amanecer, cuando sale el sol. Desde un comienzo, la vibra entre Elia y yo era muy mala, algo no funcionaba entre nosotros. Así que comenzamos a decir y sentir que algo iba a suceder”, recuerda.
“Cirugía sin anestesia”
Entonces vino la pesadilla: el tiroteo de los milicianos de Hamas y sus primeras horas de secuestro en Gaza. “Llegué el 7 de octubre muy temprano. Me llevaron sola en el coche privado junto a siete monstruos de Hamas. Así que, entonces, no sabía que había otros israelíes secuestrados en Gaza. Me di cuenta que estaba en Gaza después de una hora de viaje, cuando un terrorista me dijo: ‘Bienvenida a Gaza’. La palabra Bienvenida fue un detonante para mí”, rememora Mia.
Y añade: “Pero al principio no abrí los ojos, porque tenía mucho, mucho miedo. No quería hacer contacto visual con los terroristas. No sabía qué había pasado y jamás imaginé algo así. Tenía miedo de que mi mamá no supiera que estaba viva y estaba ahí, porque toda el área estaba quemada. Lo único que vi en el camino fueron cadáveres, muchos de ellos ardiendo y autos quemados. Y estoy atrapada en este día: es una imagen que está grabada en mi mente con los olores y todo”.
Una vez en Gaza, Mia inicia su cautiverio en manos de Hamas, una dramática experiencia que finalmente se prolongaría por 55 días. “Antes del primer lugar al que me llevaron en Gaza, no abrí los ojos porque tenía miedo. Pero me ataron la mano con un plástico, no sentí mi mano en los primeros días, porque tenía mucho miedo. Antes de que tomaran el video, me llevaron a un hospital entre comillas y me pusieron un poco de hierro, solo para calentarme la mano. No me dieron medicamentos, ni me trataron la mano. Solo me pusieron en una habitación cerrada con un terrorista”, detalla.

“Durante la cirugía, que fue sin anestesia, me pusieron una máscara en la boca. Cuando desperté de la cirugía, me vistieron como un árabe y me llevaron de regreso al lugar donde estaba. No me dieron medicinas, comida, ni agua. El lugar era como una jaula, era como un animal en una jaula, lo sentía así”, comenta Mia.
La joven, con doble nacionalidad francesa e israelí, profundiza más en cómo se sentía: “Me sacaron de mi país, de mi casa y cómo me trataron…me hizo pensar en las historias que escuché de la Shoá (Holocausto). Los padres de mi abuela estuvieron en la Shoá. Me trataron así solo porque soy judía. No había humanidad, cero humanidad”.
El video grabado tres veces
En su relato ante la comunidad judía en Chile, Mia también se refirió al video en que ella aparece, que fue el primero en que Hamas mostró a uno de sus secuestrados en Gaza tras el ataque del 7 de octubre. “Un terrorista, que estuvo conmigo 50 días, me dijo vamos a hacer un video y que todo el mundo lo verá. Entonces, por un lado, estaba medio feliz, porque pensé para mí misma que mi mamá sabría que estaba viva. Pero pensé en Gilad Shalit, soldado israelí que estuvo secuestrado más de cinco años en Gaza. Y me dije a mí misma: lo que significa que hagan un video es que estoy en Gaza y estamos en guerra”, señaló la joven.
Mia reconoció, a su vez, que le tomó tiempo saber que había otros secuestrados en el enclave palestino: “Creía que era la única secuestrada en Gaza. Solo después de casi tres semanas, comencé a entender que no era la única, porque algunos de los terroristas me dijeron ‘no te preocupes, no eres la única que no va a lograr que su mamá la libere. Hay muchos israelíes que se van a quedar aquí’. En realidad, hasta ahora, puedo decir que no entiendo la magnitud del evento y lo que mi familia hizo por mí. Me tomó mucho tiempo entender lo que sucedía, lo que sucedió en Israel y que muchos otros israelíes fueron secuestrados”.
Y entrega más detalles de la grabación de su video. “Me dijeron lo que tenía que decir. Lo grabaron tres veces. Supe que cuando mi mamá lo viera iba a mirar mis ojos. Y ya sabes, si miras en el video puedes ver que miro hacia los lados, porque sabía que cuando mi mamá viera este video, lo entendería todo. Pero cuando me dijeron que todo el mundo iba a ver este video, me dije, debes mantenerte fuerte, porque si tu madre dice que siente que estoy débil, estoy terminada”, comentó sobre ese difícil momento.
En relación a la actuación de su madre tras la emisión del video, indicó: “Estuve en el mismo sitio con un terrorista durante las 24 horas del día. Me miraba las 24 horas. Se sentó con una pistola a mi lado. No podía dormir, ni hacer nada. Dos semanas después de que el video fuera publicado por Hamas, el terrorista me dijo un día: ‘sal afuera. Tu mamá está en la televisión’. Me señaló que quería hablar conmigo y que era ‘la última vez que vería a mi mamá, porque nunca volverás a casa’. Y escuché lo que estaba diciendo”.
“Pero venimos de una vida difícil y sabemos cómo actuar. Sabía que mi mamá iba a saber cómo llevarme de regreso a casa. Le daba las gracias todos los días a Dios de que era yo y no mis hermanos, porque yo sabía qué hacer para sobrevivir ahí, para creer, para salvarme. Mi mamá es muy buena para luchar por mí y para hacer lo que hizo por mí. Mi mamá es la mujer fuerte que conozco. No lo digo solo porque es mi mamá, sino porque ella es increíble”, agregó.
Y prosigue: “Aprendí de mi mamá, no por lo que me dijo, sino por cómo la veo, qué hizo en la vida, cómo actúa. Recuerdo que toda la vida nos dijo ‘todo va a estar bien’ y ‘lo que tiene que suceder, sucederá’. Y lo creo. Puedo hablar contigo sobre el cautiverio toda la vida y no llorar. Pero no cuando hablo de mi familia, ese es mi punto débil. Así lo viví en cautiverio: todo tiene una razón. Debe haber sido porque algunas cosas deben suceder y otras cosas deben cambiar. Tal vez, la relación con mi mamá y hermanos. Me siento bendecida”.
“Entonces, después de que la vi en la televisión, simplemente cambié de opinión, cambié mis pensamientos. Escuché lo que dijo (‘confío en las FDI -Fuerzas de Defensa de Israel- y debemos mantenernos optimistas’) y esas palabras se me quedaron grabadas. Durante mi cautiverio y después de escuchar esas palabras, toda mi mente cambió. Dejé de llorar y pensé: mi mamá se veía muy fuerte. La vi sentarse y mi hermano se sentó a su lado y me dije a mí misma: ‘no existe posibilidad de que nunca vuelva a casa’”, apuntó.
“Me liberaron en el último minuto”
Finalmente, llegó el día de su liberación, el 30 de noviembre de 2023, más de siete semanas después de su secuestro: “Estuve en cautiverio 55 días: 50 días en un lugar y, luego, los últimos cinco días estuve con otras mujeres jóvenes israelíes en los túneles. Estaba tal vez a 60 o 70 metros bajo tierra. Sabía que algo sucedía afuera. Sabía que si no me liberaban en ese momento, nunca volvería a casa”.

“Me liberaron en el último minuto. El último día en los túneles, uno de los guardias me dijo: ‘Tú, Israel’. Pero al principio no le creí, porque me lo decían todo el tiempo para romperte por dentro, romperte el alma, hacerte sentir débil. Todo lo que quería era vivir. Así que fue muy difícil. Fue difícil mantenerme fuerte y estar en un estado positivo. Pero, ya sabes, tenía muchas cosas y muchas cosas de Dios… Tengo una comunidad espiritual con mi madre. Al principio, antes de eso, sabía que ella... No sé cómo explicar eso. Mi mamá, ella es un ángel. Ella me dio mucha energía. La sentí cuando estaba en cautiverio. Sabes, imaginé cómo me abrazaba y me cuidaba mientras ella imaginaba que lo hacía”, confesó Mia.
Pero la joven dejaba atrás a los otros cautivos con los que había compartido por 55 días. Sobre esa dolorosa experiencia comentó: “Les dije a las otras secuestradas: ‘Lo siento por salir mientras ustedes se quedan allí’. Esas imágenes se quedaron en mi mente durante todo el tiempo hasta que llegué a casa. Pero puedo decirles que no puedo comenzar a recuperarme, no solo yo, sino todas las familias de los rehenes y los otros rehenes que han sido liberados, hasta que todos regresen a casa. Porque sé cómo es estar allí y mi mamá sabe cómo es estar del lado de las familias. Empiezo a hablar de ello y me caen lágrimas, porque no me quedé ahí. Me sacaron de los túneles. Pero no lo creí hasta que vi a las FDI. Después me llevaron a la Cruz Roja. La Cruz Roja me sacó fuera de Gaza. Y no podía creerlo, porque era como un sueño lejano”.
“Mi tiempo se detuvo entonces”
Mia explica que parte de ella se quedó en el día del ataque: “Estoy atrapada en el 7 de octubre. Mi tiempo se detuvo entonces. No puedo creer que hayan pasado casi dos años y todavía estamos en la misma situación. Perdí a mi mejor amigo Elia y a muchos amigos. Y mi vida ha cambiado. Hay olores que están pegados en mi mente, están atascados en mi nariz. Tengo imágenes tan terribles que pueden ser como una escena de una película, la terrible escena de una película. Es algo que está lejos de la naturaleza humana”.
Y agrega: “No soy solo yo. Mi madre también necesita recuperarse y tengo más hermanos que necesitan saber. En primer lugar, realmente no podemos recuperarnos porque en Israel la situación es muy complicada. Todavía tenemos 50 personas en Gaza. Hay guerra, soldados que mueren todos los días, madres que no pueden dormir, mucha gente herida. Todo es muy complicado. Y nosotros y no solo nosotros, toda la sociedad israelí está atrapada en una situación compleja. Realmente no podemos recuperarnos hasta que la realidad cambie”.
Mia concluye: “Somos los shlijim (mensajeros) y todo el mundo necesita saber lo que nos sucedió el 7 de octubre. Lo que nos pasó. Simplemente fui a una fiesta y de repente me encontré en Gaza sola. Perdí a muchos amigos, pasé cosas tan difíciles, así que es terrible para nosotros. Parte de mi curación pasa por hablar, hablar frente al mundo. Y es muy importante que el mundo y el pueblo judío -pero no solo el pueblo judío- entiendan realmente lo que nos sucedió. Cuando estaba en cautiverio, tenía mucho miedo… Son casi dos años y todavía hay gente allí”.
Alto el fuego en duda
Hamas anunció la semana pasada que había aceptado una nueva propuesta de mediadores árabes para un alto el fuego en la Franja de Gaza, al tiempo que Israel indicó que sus posturas no han cambiado.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha prometido continuar la guerra hasta que todos los rehenes sean devueltos y Hamas haya sido desarmado, y mantener un control de seguridad duradero sobre Gaza. Hamas ha dicho que sólo liberará a los rehenes restantes a cambio de un alto el fuego duradero y una retirada israelí.
Israel anunció planes para reocupar Ciudad de Gaza y otras áreas densamente pobladas luego que las conversaciones de alto el fuego parecieron haberse roto el mes pasado, aumentando la posibilidad de un empeoramiento de la catástrofe humanitaria en Gaza, que según los expertos se está deslizando hacia la hambruna.
Planes para expandir la ofensiva, en parte dirigidos a presionar a Hamas, han provocado la indignación internacional y enfurecido a muchos israelíes que temen por los rehenes restantes tomados en el ataque del 7 de octubre de 2023 que inició la guerra. Cientos de miles participaron en protestas masivas el domingo pasado pidiendo su regreso.
Este viernes, finalmente, el Ejército israelí inició la ofensiva planificada, declarando zona de combate la mayor ciudad de Gaza. “Intensificaremos nuestros ataques hasta que traigamos de vuelta a todos los rehenes secuestrados y desmantelemos Hamas", dijo el portavoz del Ejército israelí, Avichay Adraee, que instó a los palestinos de la Ciudad de Gaza a huir hacia el sur, calificando la evacuación de “inevitable”.
Milicianos liderados por Hamas secuestraron a 251 personas y mataron a alrededor de 1.200, en su mayoría civiles, en el ataque que encendió la guerra. Alrededor de 20 de los cautivos todavía están dentro de Gaza, considerados vivos por Israel, después que la mayoría del resto fueran liberados en altos el fuego u otros acuerdos, consigna The Associated Press.
Más de 63.000 gazatíes han muerto y otros 159.000 han resultado heridos en la Franja de Gaza desde que comenzó la ofensiva israelí, tras los ataques de Hamas contra Israel en octubre de 2023, según reportan las autoridades sanitarias del enclave.
Además, 322 gazatíes, incluidos 121 niños, han fallecido por causas relacionadas con el hambre y la desnutrición desde el comienzo de la guerra, la mayoría este verano boreal, cuando la escasez de comida se ha agudizado por el bloqueo casi total a la entrada de alimentos y medicinas por parte de Israel, que controla todos los accesos, según los registros del Ministerio de Salud de Gaza.
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