Poderosas explosiones estremecen Beirut y dejan al menos 78 muertos y 4.000 heridos

Hombres junto a uno de los edificios destruidos por la onda expansiva de las explosiones que azotaron ayer a Beirut.

Gobierno de Líbano calificó el hecho como “una catástrofe en todos los sentidos”. Explosiones se oyeron en Chipre, a 200 km. A la espera de una investigación oficial, se cree que incidente estaría relacionado con una fábrica de fuegos artificiales.




“Fue como una explosión nuclear”, dijo Walid Abdo, un maestro de 43 años en el vecindario Gemayzeh, cerca de Beirut. Mientras que otros testigos aseguran que las deflagraciones fueron oídas hasta en la ciudad costera de Larnaca, en Chipre, a más de 200 km de las costas libanesas.

Y es que así de violentos fueron los dos estallidos que estremecieron al puerto de Beirut, en Líbano, los cuales dejaron al menos 78 muertos y 4.000 heridos. Se trata de un balance provisional, según indicó el portavoz del Ministerio de Salud, Reda Moussaoui, ya que las autoridades esperan que el número de fallecidos aumente bruscamente a medida que los trabajadores de emergencia cavan entre los escombros para rescatar sobrevivientes y retirar los cuerpos.

“Es una catástrofe en todos los sentidos”, lamentó el ministro de Salud, Hamad Hassan, al ser interrogado por la televisión cuando visitaba un hospital de Beirut. “Los hospitales de la capital están todos llenos de heridos”, subrayó, antes de pedir que se trasladara a otros heridos a los centros hospitalarios de las afueras de la capital. Similar evaluación hizo el jefe de la Cruz Roja de Líbano, George Kettani. “Lo que estamos presenciando es una gran catástrofe”, señaló a la emisora Mayadeen. “Hay víctimas en todas partes, en las calles y áreas cercanas y lejos de la explosión”.

Marwan Abboud, el gobernador de Beirut, arribó al sitio de la explosión y rompió en llanto mientras hablaba con la prensa. “Esto nos recuerda lo que pasó en Japón, a Hiroshima y Nagasaki”, dijo. “Nunca había visto daños de esta magnitud, y así de catastróficos. Esto es una catástrofe nacional”, afirmó.

Vista del momento de las explosiones cerca del puerto.

Tres horas después de la explosión, que se produjo pasadas las 18.00, las llamas todavía ardían en el distrito portuario, proyectando un resplandor anaranjado en el cielo nocturno mientras los helicópteros pasaban y las sirenas de las ambulancias retumbaban en la capital. El Presidente, Michel Aoun, convocó una “reunión urgente” del Consejo Superior de Defensa y el primer ministro, Hassan Diab, decretó un día de luto nacional para hoy. El Consejo Superior de Defensa libanés declaró a Beirut como “zona de desastre”.

Fuentes citadas por la agencia estatal libanesa de noticias, NNA, indicaron que el incidente habría tenido lugar en un silo del puerto que acoge una fábrica de fuegos artificiales, si bien no hay versión oficial del suceso. En este sentido, el director de Seguridad Nacional, Abbas Ibrahim, dijo que no se pueden aclarar las causas del suceso hasta que no concluyan las investigaciones. Ibrahim destacó además que en la zona se encuentran explosivos incautados en el puerto de Beirut desde hace años, sin pronunciarse directamente sobre si han estado detrás de la potente deflagración en la zona.

Por su parte, Diab dijo que en el depósito del puerto había almacenadas unas 2.750 toneladas de nitrato de amonio. “Los responsables pagarán el precio”, sostuvo, agregando que los detalles sobre la “peligrosa bodega” se harían públicos.

En Israel fuentes oficiales señalaron que ese país no está involucrado en el episodio. El movimiento libanés Hizbulá también negó que hubiera sufrido un ataque, lo que refuerza la hipótesis del accidente. Justo este viernes se conocerá el fallo de un tribunal de la ONU contra cuatro presuntos miembros de Hizbulá por el atentado mortal que sufrió el exprimer ministro Rafik Hariri en Beirut, en 2005, cuando una camioneta llena de explosivos detonó junto a su convoy, matando a 21 personas y dejando más de 200 heridos.

Líbano vive la peor crisis económica en décadas, marcada por una depreciación de la moneda sin precedentes, hiperinflación y despidos masivos que alimentan desde hace varios meses el descontento social. De hecho, el lunes renunció el canciller Nassif Hitti, tras alertar que el país corre el riesgo de convertirse “en un Estado fallido”.

Civiles trasladan heridos tras el incidente.

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