Aldo Valle, vicepresidente del Consejo de Rectores (Cruch): “Ha sido un error no abrirse antes a revisar el sistema de admisión”

El rector Aldo Valle (al medio), vicepresidente del Cruch, en una ceremonia de inicio de la etapa de inscripción de la PSU, en mayo pasado.

El rector plantea que ha sido incorrecto atacar exclusivamente a la PSU por las inequidades en el acceso a la educación superior, pero también sostiene que no debió defenderse por tanto tiempo esta prueba.


Uno de los debates en educación, que se mantiene hace más de 10 años son las críticas de diversos expertos nacionales e internacionales a la Prueba de Selección Universitaria (PSU), instrumento utilizado por el Sistema Único de Admisión (SUA), del Consejo de Rectores (Cruch), para medir los conocimientos de los aspirantes a la universidades adscritas a este proceso. Los cuestionamientos apuntan a que las preguntas se basan en el currículum científico-humanista, es decir, en las materias que estudian los alumnos de ese tipo de colegios. Pero los egresados de los establecimientos técnico-profesionales no reciben los mismos temarios y, por ende, quedan en desventaja al momento de rendir el test. Además, se ha concluido que profundiza las inequidades que se generan en el sistema escolar, ya que los alumnos de los colegios privados reciben una educación mejor que los de liceos públicos, y eso deriva en que tengan menores puntajes y menos posibilidades de entrar a las universidades tradicionales. El vicepresidente del Cruch, Aldo Valle, reconoce que el sistema de admisión tiene problemas, pero también enfatiza que existe una falencia estructural en el sistema escolar.

¿Qué avances ha tenido el trabajo del comité de expertos que está evaluando cambios en el sistema de admisión del Cruch?

Le hemos dado prioridad a la evaluación de las propuestas de ajustes a las pruebas de selección, entregada por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre), las que en varios aspectos son coincidentes con preocupaciones de los estudiantes y del mismo consejo. El comité ha solicitado los resultados y análisis de varios de los estudios realizados, además de antecedentes específicos al Demre acerca de las pruebas. Toda esta información se les envió recientemente. Hemos pedido que puedan entregar los resultados de esta evaluación y sus recomendaciones en enero de 2019.

¿El Cruch está disponible para hacer cambios a la PSU antes de que se establezca el nuevo sistema de admisión, que determina la Ley de Educación Superior?

El Cruch siempre ha estado abierto a analizar e implementar ajustes o cambios que, en la línea de la mejora continua, constituyan un aporte para el sistema de admisión. Durante los últimos años se ha introducido una serie de mejoras, entre las que destacan la incorporación del ranking, la eliminación del descuento por respuestas erradas, el perfeccionamiento de la fórmula de cálculo del ranking, los cambios en la ponderación de los factores de selección, las mejoras en la construcción de las pruebas, pilotajes, y varios otros aspectos. Sin embargo, por la complejidad del tema, por las altas consecuencias del proceso de admisión y por las repercusiones que cualquier modificación tiene sobre los estudiantes, sus familias, las instituciones y los colegios, los cambios no solo deben estudiarse con rigurosidad y profundidad, sino que además deben informarse con suficiente anticipación.

Hay una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por parte de una alumna de un colegio técnico-profesional (TP), acusando discriminación de la PSU, que fue aceptada. ¿Hacen un mea culpa por no haber hecho cambios a esta prueba que. según estudios. perjudica a los estudiantes de colegios TP al medir contenidos de enseñanza media que ellos no reciben?

Ha sido un error tanto atacar exclusivamente a la PSU como defenderla. Ha sido un error creer que la PSU es el gran problema, pero también ha sido un error no abrirse antes a revisar el sistema de admisión. Por ejemplo, a revisar los contenidos o separar pruebas para abordar las desigualdades que se producen respecto del sector técnico-profesional. Estos dos hechos han desviado la atención acerca de cuál es la raíz del problema de la exclusión que se produce en el acceso a la educación superior de los alumnos más vulnerables. Cualquier cambio no puede ser inmediato, debe pensarse al menos para los alumnos que actualmente están en segundo medio. Lo más sustantivo, en todo caso, es que no tenemos un sistema educacional que articule de modo consistente e inclusivo la formación técnica con la educación superior. Esto requiere una consideración desde la política pública y no solo de ajustes en el acceso.

¿Los problemas de inequidad en el acceso a la educación superior no solo se producen por la PSU?

El sistema escolar no puede esperar que la PSU resuelva las asimetrías estructurales y excluyentes del sistema educacional. Esto debiera ser una prioridad de la política pública, de modo que los estándares de calidad no estén determinados por la capacidad de pago de las familias. Sin perjuicio de la apertura para revisar y corregir aquello que es responsabilidad del SUA, lo sustantivo es lo que ocurre en el sistema escolar.

¿Y cuál es la responsabilidad del sistema de admisión actual?

El sistema impone límites y prioridades al sistema escolar que no favorecen la formación de hábitos intelectuales y capacidades críticas en los estudiantes. Además, el sistema actual impone el culto al contenido por sobre la formación de hábitos imprescindibles para comprender y saber valorar el mundo en que vivimos, porque el puntaje resulta lo más importante. Este culto al contenido no es solamente responsabilidad del sistema de admisión. En Chile existe un extenso catálogo llamado, paradojalmente, “contenidos mínimos”. El sistema de admisión actual genera una nociva competencia de carácter publicitario entre los colegios, que afecta el proceso formativo de los escolares: qué colegios tuvieron los puntajes nacionales, etcétera. Por eso es que estamos haciendo una revisión profunda de todo el sistema.

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