Estudio: 44% de los universitarios ha estado en tratamiento psicológico

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Así lo demuestra la primera encuesta nacional realizada en esta materia, auspiciada por Conicyt y llevada adelante por una docente de la U. Católica de Temuco. El dato surge cuando crece el debate por la carga académica en la educación superior.




La alegría inicial de Katherine Toledo y su familia por el ingreso de la joven a la carrera de Tecnología Médica en la U. de Chile, el año pasado, se transformó pronto en angustia. El gran cambio que vivió entre el colegio y la educación superior, donde debe enfrentar jornadas de más de 12 horas de estudio, fue el detonante. "Pasaba yendo al médico, porque tenía muchos cuadros de migraña y empecé a desarrollar una irritación cutánea. Me tuve que medicar y me sentía mal casi todo el tiempo", dice.

La estudiante relata que está en tratamiento psicológico, pero que todavía se siente estresada para no reprobar los ramos. "Por la carga académica, uno ni puede compartir con la familia. Muchos empiezan a alimentarse mal y a subir de peso y eso afecta la autoestima. La mayoría de mis compañeros ha pasado por el psicólogo", asegura.

Su caso, junto a otros, da cuenta de que esta es una situación que debe ser observada en el ámbito de la educación superior. Así lo muestra la Primera Encuesta Nacional de Salud Mental Universitaria, en la que participaron 600 estudiantes. El estudio revela que cerca de la mitad de estos alumnos reconoce que sufre problemas como depresión, ansiedad o estrés.

El sondeo fue hecho por la psicóloga Ana Barrera, de la U. Católica de Temuco, como parte de una investigación auspiciada por Conicyt que fue aplicada en ese plantel y en las universidades de Concepción y de Tarapacá. Los datos indican que 44% de los alumnos acudió (33%) o está asistiendo (11%) a terapia psicológica. En tanto, 46% tiene síntomas depresivos, 46% muestra ansiedad, 54% padece estrés y 30% tiene los tres problemas a la vez.

Además, el estudio concluye que 87% de los consultados posee malos hábitos alimenticios, 67% sufre insomnio o sueño durante el día y 24% consume alcohol de una a cuatro veces a la semana. Incluso, se detectó a 31 personas (5%) que tenían pensamientos suicidas (ver infografía).

"Estas escalas nos señalan que casi un 50% de los universitarios de esta muestra podría estar en riesgo de ser diagnosticado con un trastorno clínico depresivo, ansioso o de estrés", dice el estudio.

Barrera explica que "existe una mayor prevalencia a enfermedades de salud mental y eso es preocupante. Apliqué el instrumento en diferentes regiones y épocas del año y no hay mayor variación. Es preocupante que los estudiantes estén presentando sintomatologías que pueden repercutir en su bienestar emocional y desempeño".

A su juicio, sin embargo, no es posible atribuir estos problemas solo a la carga académica. "Hay autores que dicen que la mala salud mental en esta edad tiene que ver con problemas que no se resolvieron en la adolescencia. También tiene que ver con características de personalidad. Quienes tienen pocas redes de contacto y bajo apoyo social están en mayor riesgo de presentar problemas de salud mental", agrega.

Factores

Algunos estudiantes apuntan a la carga académica como factor desestabilizador. Así lo cree Leonardo Téllez, estudiante de Arquitectura de la U. Central. Afirma que la carga en su carrera es alta y que "uno se acostumbra a trasnochar, pero cuando hay entregas de trabajos, uno sabe de plano que no dormirá".

El alumno cuenta que este problema se acentúa, porque su plan de estudios tiene un alto componente subjetivo en la evaluación. "Puedes trabajar toda la noche, pero si al profesor no le gusta tu proyecto, te sacas un uno. Me 'eché' un ramo por el cual estuve tres días durmiendo una o dos horas. En Arquitectura se naturaliza que hay que sufrir mucho para obtener lo que uno quiere. Tengo compañeros que entraron en depresión y tuvieron que congelar por lo mismo", describe.

Durante la semana pasada, alumnos de Arquitectura, en la U. de Chile, realizaron una protesta por la carga académica. Esto abrió una discusión sobre la materia.

En esta línea, Sebastián Catalán, alumno de Kinesiología de la U. de Chile, indica que "esta carga afecta a la salud. Yo me he tratado por cuadros de ansiedad y crisis de pánico, pero he visto casos más graves en mis compañeros, incluso hospitalizaciones psiquiátricas por intentos de suicidio". Agrega que los problemas de salud mental son comunes y están normalizados en el plantel. "En la Dirección de Asuntos Estudiantiles, que presta atención psicológica, las horas están copadas", afirma.

Dentro del 56% que no ha tenido tratamiento sicológico se encuentra Jorge Vera, estudiante de Ingeniería Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez. "La carga no es fuerte y nunca he necesitado un psicólogo para poder sobrellevar los estudios", dice. Sin embargo, cuando estudió College de Ciencias Sociales en la U. Católica, "sentía que la carga era muchísima (...) Pero nunca fui al psicólogo, porque sentía que era una derrota, como que no me la estaba pudiendo solo".

Brecha de exigencia

¿Es incompatible la rigurosidad en los estudios con la salud mental? Los estudiantes dicen que no y lo mismo creen los expertos. Vania Martínez es directora de Imhay, organización de investigadores de cuatro universidades que estudian la salud mental de los jóvenes. A partir de sus experiencias, sugiere iniciativas que las universidades pueden aplicar para reducir estos trastornos en los alumnos.

"Hay herramientas tecnológicas que podrían ayudarnos. Tal como a los profesores nos piden valorizar el tiempo que demoramos en escribir un artículo o preparar una clase, podríamos valorizar el trabajo no presencial de los estudiantes", relata.

A su juicio, el país "ha avanzado bastante en prevenir otros problemas, como promover la salud física, pero en salud mental estamos en deuda. Además, como los jóvenes son bastante sanos, se acercan poco a los centros de salud para consultar por este tema, sobre el que todavía hay un estigma social".

El rector de uno de los planteles estudiados, Emilio Rodríguez, de la U. de Tarapacá, cuenta que 6,2% de sus alumnos ha acudido al Servicio de Salud Estudiantil por trastornos mentales, "siendo la sobrecarga académica una variable muy decisiva". Los casos se duplicaron en el último quinquenio, por lo que en ese plantel se creó una comisión para rediseñar los programas de apoyo.

Según Rodríguez, la raíz del problema está en la brecha de exigencia entre la educación media y la superior. "Esa brecha se ha ido expandiendo. Hay que aumentar la exigencia en la enseñanza media, pero la enseñanza universitaria también tiene una responsabilidad, porque nosotros formamos a los profesores de las escuelas", plantea.

Haz click en la infografía para ampliar

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