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Isoterma cero y río atmosférico: los factores por los que Meteorología emitió las alarmas por sistema frontal

Actualmente, la DMC mantiene una alerta por precipitaciones que afectarán desde la Región de Atacama hasta Biobío.

Foto: Aton Chile

La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) mantiene una alerta por precipitaciones que afectarán desde la Región de Atacama hasta Biobío, en el marco del sistema frontal que se prevé para los próximos días.

El organismo precisó que la emisión de avisos, alertas y alarmas responde exclusivamente a criterios meteorológicos definidos a partir de estudios climatológicos y no a la evaluación del riesgo que puedan generar estos fenómenos.

El meteorólogo de la DMC, Elio Brufort, explicó que la diferencia entre un aviso y una alerta está determinada principalmente por la intensidad y duración de las precipitaciones pronosticadas.

“La calificación de los avisos, alertas y alarmas está tabulada y depende de los montos de precipitación que van a caer en 24 horas y por cuántos días se van a extender. Ese es el principal motivo de una alerta meteorológica, que implica montos mucho mayores a los de un aviso meteorológico”, señaló.

Brufort indicó que la intensidad de las lluvias también se clasifica de acuerdo con parámetros previamente establecidos por la climatología. “Las precipitaciones están tabuladas dentro de rangos para considerarlas normales, moderadas o fuertes. Esa clasificación está respaldada por estudios climatológicos”, explicó.

El especialista recalcó que la Dirección Meteorológica no realiza evaluaciones sobre el impacto que podrían tener estos eventos en la población o la infraestructura.

“La Dirección Meteorológica no hace factores de riesgo. Simplemente entrega la clasificación de las precipitaciones, del viento o de la isoterma cero. Los factores de riesgo los determinan otros organismos”, sostuvo.

Respecto de la isoterma cero, uno de los parámetros monitoreados durante sistemas frontales, Brufort señaló que en la Región Metropolitana comienza a ser un elemento de preocupación cuando supera determinados niveles.

“En general, cuando la isoterma cero está sobre los 2.300 o 2.500 metros en la Región Metropolitana, se considera una isoterma cero alta y ahí podrían iniciarse trabajos preventivos”, indicó.

Añadió que una isoterma más baja favorece la caída de nieve en sectores cordilleranos, disminuyendo el escurrimiento inmediato de agua. “Cuando la isoterma cero está entre 1.200 y 1.300 metros, ayuda bastante a que la precipitación sea sólida. Esa nieve se mantiene en la cordillera y no escurre como ocurre con la lluvia hacia los ríos o quebradas”, afirmó.

Finalmente, Brufort reiteró que la labor de la DMC se limita a la caracterización técnica de los fenómenos meteorológicos, mientras que la evaluación de sus posibles efectos corresponde a los organismos encargados de la gestión del riesgo.

“Siempre tenemos en cuenta los temas que conciernen a la meteorología, no a la afectación que puedan tener estos fenómenos. Para eso existen otros organismos que cuentan con sus propios mecanismos de alerta hacia la población”, concluyó.

Desde la DMC precisan que las definiciones de aviso, alerta y alarma son:

  • Aviso: Se pronostican fenómenos meteorológicos con un grado de severidad moderada, potencialmente riesgosos. Manténgase informado si realiza actividades expuestas a riesgos meteorológicos.
  • Alerta: Se pronostican fenómenos meteorológicos con un grado de severidad fuerte, con probabilidad de generar riesgos en las personas. Manténgase informado de su evolución y siga las instrucciones de las autoridades, evite riesgos innecesarios.
  • Alarma: Se pronostican fenómenos meteorológicos con un grado de severidad intensa, con muy alto potencial de generar riesgos materiales y de vida en las personas. Manténgase informado, cumpla las instrucciones generadas por las autoridades y esté preparado para medidas extraordinarias.

El rol del río atmosférico

Uno de los elementos que explican la intensidad del evento es el río atmosférico, una extensa banda de la atmósfera que transporta grandes cantidades de vapor de agua desde zonas tropicales hacia latitudes medias. Al interactuar con un sistema frontal y la cordillera de los Andes, ese vapor se transforma en precipitaciones.

El meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile, Elio Brufort, explicó que estos fenómenos se clasifican en una escala de cinco categorías, según la cantidad de humedad que transportan y los efectos que pueden provocar.

Los ríos atmosféricos se dividen en cinco categorías, que van desde débil hasta el nivel más extremo. La categoría 1 aporta lluvias ligeras y normales; la categoría 2 deja precipitaciones moderadas y la categoría 3 genera lluvias fuertes, que incluso pueden llegar a afectar estructuras que no están preparadas para ese tipo de precipitaciones”, señaló.

Respecto de las categorías superiores, Brufort indicó que “la categoría 4 es extrema y provoca lluvias muy intensas y también prolongadas en el tiempo. Eso aumenta el riesgo de remociones en masa, desbordes y activación de quebradas, además de posibles aluviones”.

En el caso del sistema frontal que afectará esta semana al país, el especialista precisó que el río atmosférico alcanzará categorías 3 a 4, aunque aclaró que el principal factor será la persistencia de las precipitaciones más que su intensidad extrema.

“Las precipitaciones de esta semana no serán extremas, pero sí prolongadas. Esa duración es la que incrementa el riesgo de emergencias asociadas a las lluvias”, sostuvo.

Sobre la categoría más alta, el meteorólogo explicó que corresponde a eventos poco frecuentes y de gran impacto. “La categoría 5 es el nivel más extremo. Las precipitaciones son muy intensas y pueden concentrarse en un corto período o extenderse por varios días. Eso genera daños destructivos y emergencias, como cortes de caminos, caída de árboles por la saturación del suelo y desbordes de ríos”, afirmó.

El sistema frontal que se desarrollará en el país

Entre las principales advertencias se encuentran las alertas por precipitaciones moderadas a fuertes en un corto período de tiempo para distintos sectores comprendidos entre las regiones de Atacama y Biobío, donde se esperan los mayores acumulados de lluvia durante el desarrollo del evento.

La DMC también emitió una alarma meteorológica para sectores de La Araucanía y Los Ríos, la categoría más alta dentro de su sistema de advertencias. Este nivel se utiliza cuando se pronostican fenómenos meteorológicos de intensidad excepcional, con potencial de generar riesgos para las personas, la infraestructura y los servicios básicos.

En paralelo, permanecen vigentes alertas por viento moderado a fuerte entre las regiones de Coquimbo y Biobío, principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos, donde las rachas podrían alcanzar entre 50 y 60 kilómetros por hora. Posteriormente, estas condiciones podrían extenderse hacia los valles de la zona central.

En la alta cordillera, la DMC prevé nevadas de intensidad normal a moderada, con acumulaciones importantes producto del paso sucesivo de los sistemas frontales.

Asimismo, el organismo mantiene avisos por probables tormentas eléctricas para sectores de las regiones del Maule, Ñuble y Biobío, asociadas a la inestabilidad atmosférica que acompañará al sistema frontal.

Junto con ello, el gobierno decretó emergencia preventiva, entre el 13 y el 21 de julio, en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos.

Además, el Servicio Nacional de Prevención y Respuestas ante Desastres (Senapred) decretó su sistema de alerta temprana preventiva para Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, Maule, Ñuble, La Araucanía y Los Ríos, y alerta amarilla para Biobío y O’Higgins por el evento meteorológico.

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