El controvertido juicio ético que enfrentará este martes Otto Dörr por denuncias sobre presuntos vínculos con Colonia Dignidad

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Otto Dörr en su oficina de la U. de Chile.

El psiquiatra, designado Premio Nacional de Medicina 2018, enfrenta acusaciones de agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos ante el Colegio Médico. Sin embargo, él ha sostenido que nunca tuvo lazos directos con Villa Baviera y que, incluso, jamás conoció a Paul Schäefer.


Luego de que se excusara de asistir a la audiencia programada para el pasado 7 de agosto, el próximo martes 25 de septiembre se concretará, en la sede del Consejo Nacional del Colegio Médico, la primera etapa del juicio ético contra el psiquiatra Otto Dörr Zegers, por las denuncias sobre su presunta vinculación con Colonia Dignidad.

El renombrado facultativo ha enfrentado una polémica tras su designación por la entidad como Premio Nacional de Medicina 2018. Esto, ya que, luego de que se anunciara su galardón, organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos presentaron una denuncia afirmando que Dörr habría sostenido lazos durante largo tiempo con Villa Baviera, algo que ha sido completamente refutado por el profesional.

Para ese día está previsto que se realice la audiencia de contestación, conciliación y prueba, del proceso iniciado tras la declaración de admisibilidad de la denuncia.

Si bien algunos consideran que esta reclamación se realiza solo en contra de  la designación del especialista como Premio Nacional de Medicina 2018, una de las abogadas querellantes, Mariela Santana, señala a La Tercera que no es su único fin y que la idea de esta acción es “que haya al menos un reproche ético contra Dörr” por lo que considera como “reiteradas infracciones al código de ética”. Algo que desde el entorno de Dörr rechazan de forma enfática.

Una relación en controversia

La controversia se origina en el hecho de que Dörr entregara públicamente en la década de los 90 -a través de dos cartas al diario El Mercurio- un apoyo a los colonos de Villa Baviera en momentos en que se realizaban numerosos allanamientos y procedimientos judiciales en el enclave. Algo que Dörr ha calificado como “la estupidez más grande de mi vida”.

De hecho, el facultativo luego escribiría en 2013 un artículo retractándose públicamente de ese respaldo, aclarando además que su vínculo surgía de tres visitas esporádicas realizadas durante los años 90 a Colonia Dignidad y que no existía ningún lazo previo ni ninguna clase de relación con Paul Schäefer.

“Fui ingenuo y me siento muy estúpido; además no tenía ningún beneficio. (…) En el fondo, el gran error mío fue haberme adelantado a defender una causa sin estudiar más a fondo sus antecedentes y que después se demostró que eran más que problemáticos”, señaló en abril de este año en una entrevista a The Clinic.

Éste es el punto que, de acuerdo a Mariela Santana, se buscará aclarar en la audiencia, ya que -según afirma- cuentan con antecedentes que refutan lo señalado por Dörr. “Él fue del círculo más estrecho de Colonia Dignidad, a pesar de que ha dicho lo contrario. Nosotros tenemos pruebas de ello. Tenemos recetas médicas firmadas por él, con las que se sobremedicaba a los colonos. Él era el médico tratante de Karl Stricker. Nosotros pretendemos que quede en evidencia que no es una blanca paloma y que debió, a lo menos, estar enterado de lo que ahí ocurría”, asegura la abogada.

Sin embargo, cercanos al psiquiatra señalan que todas las acusaciones son falsas, ya que Dörr no sólo no conoció a Schäefer, sino que no tuvo ninguna clase de vínculo con los grupos de apoyo a Colonia Dignidad, ni ha realizado ninguna clase de asesorías al enclave.

Es más, destacan que en los años de la dictadura militar Dörr fue un opositor público al régimen, exonerado de la Universidad de Chile -lugar donde trabaja hasta la actualidad- por oponerse a decisiones del entonces gobierno, lo que lo llevó a irse a vivir a Alemania. Y que, además, realizó en esa época investigaciones clínicas sobre temas como el exilio y la tortura.

“Dörr hizo estudios sobre los efectos del exilio y la tortura en Chile durante los años de plomo, con personalidades reconocidas en el mundo de los derechos humanos. Fue cuestionado y visitado por la CNI por sus tomas de posesión”, señaló este viernes en una carta a El Mercurio el sociólogo Eduardo Valenzuela.

Las bases de la presentación

La abogada Santana señala que su presentación se basa en que el psiquiatra habría transgredido, a su juicio, cinco artículos del Código de Ética del Colegio Médico: el número 7 -“El médico, tanto en su ejercicio profesional como en su vida pública, debe observar un comportamiento acorde con la moral, el decoro y el prestigio de la medicina”, el 10 -“Falta a la ética profesional el médico que apoye, consienta o participe en la práctica de torturas u otras formas de procedimientos crueles, inhumanos o degradantes”, el 12 -“El médico debe obrar siempre con honradez y buena fe.”-, el 14 -“El médico procurará armonizar su ejercicio profesional con las normas de la institución, siempre que éstas no contravengan las disposiciones del presente Código”- y el 22 -“Falta a la ética el médico que en la atención de un enfermo actúe con negligencia, imprudencia o impericia”-.

Ante este escenario, Dörr tiene derecho no sólo a entregar su testimonio, sino a llevar testigos que puedan acreditar tanto la veracidad de sus afirmaciones como su comportamiento profesional.

Uno de los elementos en los que se han basado los cuestionamientos es la situación de Karl Striker, un ex colono al que Dôrr atendió en su consulta particular en 1996, al que le diagnosticó una depresión severa, y quien falleció seis años después. En este caso, lo que se reprocharía es el tipo de medicamento administrado y las posibles implicancias posteriores. Pero en la defensa de Dôrr aseguran que el fármaco recetado -Anafranil- es el indicado en estos casos y no tiene ninguna relación con la muerte de Striker.

Santana anticipa que expondrán en la instancia otros casos para hablar de lo que califica como comportamiento “alejado de la ética” de Dörr, y así establecer un patrón de comportamiento. Uno de estos dice relación con un informe que el profesional elaboró respecto de Emelina Vera Guevara, mujer sobre la cual pesaba una demanda de interdicción, y quien descartaba haberse atendido con él.

En el documento, el facultativo le asigna conductas irracionales, definiéndola como una persona que padece una patología denominada “madre esquizofrenogena”, o sea “que transmite esquizofrenia en los hijos”. “No conforme con denostarme, me indispone con mis hijos y me hace aparecer la culpable de los eventuales males siquiátricos de ellos y como si toda esta humillación no fuera suficiente los induce, sin ambages a formalizar acciones legales en contra mía”, describe la mujer en una denuncia presentada en octubre de 2006 ante el Colegio Médico.

Sin embargo, la denuncia fue declarada inadmisible en diciembre del mismo año, aun cuando la entidad hizo presente a Dörr “que en futuro se abstenga de emitir comentarios que involucren a personas con las cuales no exista el vínculo médico-paciente”.

“Los abogados que llegaremos el día martes a las 16.30 al Colegio Médico pedimos la máxima sanción, ojalá que no pudiera ejercer nunca más, aunque sabemos que eso es imposible. Está protegido por un círculo muy potente”, asegura la abogada Santana. Un escenario que anticipa un fuerte choque en la polémica en que se vio involucrado el Premio Nacional de Medicina.

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