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¿Puerto Varas 2.0? Coyhaique se perfila como nuevo destino para santiaguinos que emigran de la capital

Hasta la capital regional de Aysén en su mayoría han llegado adultos jóvenes, entre 30 y 45 años, atraídos por el paisaje y la posibilidad de compatibilizar el trabajo con otras actividades. También hay quienes eligen la ciudad patagónica para jubilar.

“¿Qué tal está Coyhaique para irse a vivir solo? ¿Está inseguro? Me pica el bichito para dejar Santiago y partir de cero allá”. Con esta publicación en Facebook, un miembro anónimo se aventuró a preguntar en el grupo Club de Amigos de Carretera Austral si valía la pena mudarse a la Región de Aysén.

La consulta tuvo una recepción variada, desde respuestas incentivando su traslado hasta mensajes como “ojalá los santiaguinos no echen a perder la tranquilidad de esos lugares” .

Y es que los coyhaiquinos tienen la sensación de que cada vez son más las personas, específicamente santiaguinos, que sienten el impulso de desplazarse más de mil kilómetros y dejar atrás el ajetreo de la Región Metropolitana (RM), para empezar una nueva vida en la capital regional de Aysén.

Fundada en 1929 y ubicada entre los ríos Simpson y Coyhaique, la ciudad patagónica destaca por su conexión con la Carretera Austral y sus paisajes boscosos, que resaltan a nivel internacional. Pero también por su condición más aislada, pero con aerolíneas que ante la mayor demanda se han sumado a la operación al lugar.

Yo creo que se ha triplicado la población de personas de Santiago”, apunta Celeste Saavedra, quien nació en Temuco y lleva 20 años residiendo en la capital de Aysén. Señala que este influjo de personas se nota por la creación de nuevos colegios o de emprendimientos relacionados con restauración, turismo y educación. En ascenso también van los loteos urbanizados.

Según los datos del Censo, si en 2017 habían 23.999 viviendas en Coyhaique, en 2024 se registraron 27.989, casi 4 mil más. Eso sí, aunque los datos específicos de la variación de santiaguinos que ahora viven allí no existen, el último Censo arrojó que el total de la población casi no cambió: de 57.818 en 2017 se pasó a 57.823 en 2024. La teoría es que los coyhaiquinos que abandonan su ciudad han sido “reemplazados” por los de Santiago que llegaron.

“Para satisfacer las necesidades que ellos tienen, se ha ido urbanizando un poco más todo, volviéndose más sofisticado, un poco más parecido a Santiago, siempre conservando obviamente la esencia de Coyhaique. Pero se nota que existe cierta intervención de personas que vienen desde la capital”, explica.

Las razones

“Nosotros siempre nos quisimos ir al sur, y nos quisimos ir de Santiago para apostar por una vida un poco más familiar, cosa que te permite Coyhaique”, relata Juan Ceroni (39), quien se enamoró del lugar sureño tras visitar amistades -casi todas de Santiago- que viven hace ya un tiempo allí.

Ceroni, doctor que llegó a ejercer la subespecialidad de oncología y ginecología a la capital regional de Aysén, destaca el ritmo más tranquilo, la posibilidad ocasional de almorzar en su casa y la cantidad de panoramas outdoor que se pueden realizar en Coyhaique y sus alrededores.

Asimismo, alaba la reducción de las distancias, ya que solo demora 12 minutos desde su casa al trabajo, “cosa que en Santiago no nos pasaba”, dice.

En cuanto al recibimiento, el especialista cuenta que “hay gente que está feliz de que lleguen nuevas personas, porque también van mejorando las posibilidades. Por ejemplo, han llegado varios subespecialistas a la región, eso es importante para aumentar la oferta de tratamientos que se le puede ofrecer a las personas”. También agrega que “hay otras personas obviamente que no les gusta que llegue tanta gente de afuera”.

Gabriela Santa María (32), quien ya lleva tres años viviendo en Coyhaique y trabaja como comunicadora de manera telemática, también reconoce varias ventajas en el cambio. “Nuestro proyecto de familia con mi marido siempre fue empezar en el sur por varias razones: los paisajes, el ritmo de vida, la tranquilidad. Sobre todo también estar conectados con la naturaleza”, dice.

Además, detalla que en la capital estaban muy alerta por la seguridad. En ese sentido, cuenta que “en Coyhaique es otra cosa, la gente anda mucho más lenta, más relajada y no te toca la bocina. De hecho, el lema de la región es: el que se apura en la Patagonia pierde el tiempo”.

Recalca además el potencial de crecimiento del sector, ya que “no está colapsado como otros lugares del sur, que también fue un motivo importante para elegir esta ciudad”.

Martín pescador. FOTO: Cristian Larrere Cristian Larrere Worner

De todas formas, el escape desde la vida santiaguina al sur no es nada nuevo: Puerto Varas estuvo también en la mira de quienes que querían dejar la capital. De hecho, en 2024, Forbes Chile calificó a la ciudad como una “de moda” y consignó un incremento de 26.000 habitantes adicionales en menos de siete años. “Coyhaique es muy rico y no está colapsado, encuentro que es como el Puerto Varas de hace 15 años o 20, pero como partiendo”, afirma la comunicadora.

Por otro lado, Saavedra cree que, en comparación con el boom que hubo en Puerto Varas, la consolidación de familias en Coyhaique va a ser más lenta, porque “hay mucha población flotante todavía, muchas parejas jóvenes que en el fondo vienen acá, lo pasan bien, relajado y luego cuando comienza la etapa de asentarse, migran a Santiago, porque acá espacios de salud o educación aún se están expandiendo".

El alcalde Carlos Gatica da cuenta de que “la cantidad de personas que tenemos en Coyhaique, la cantidad que existen hacia la capital regional, nos da cuenta de que efectivamente hay una presión mayor de la que existía antes del año 2018”.

Consultado por el perfil de quienes llegan desde la capital a instalarse en su comuna, el alcalde comenta que “la mayoría es gente de entre 30 y 45 años, relativamente jóvenes, que toman la opción de venir. Muchos de ellos incluso lo consideran como una primera vivienda o vienen por largas temporadas a trabajar de manera remota o mediante teletrabajo”. En esa misma línea, agrega que “también hay personas jubiladas que llegan a Coyhaique, un espacio que permite vivir con tranquilidad y donde la seguridad está relativamente controlada”.

Si bien el alcalde constata el fenómeno de los santiaguinos que llegan a vivir a su comuna, también recalca las externalidades que trae la proliferación de las segundas viviendas, que se edifican en superficies de predios rurales loteadas, sin construcciones regularizadas. La autoridad comunal señala que tienen “un colapso bien importante en las parcelas”, que se traduce en mayor presión para servicios como la luz, la electricidad y el agua potable rural.

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