Por Francisco CorvalánXimena Lincolao, luego de la agresión en Valdivia: “Me afectaron los insultos por mi etnia mapuche, algo muy normalizado cuando era niña”
Tras tres horas bajo asedio en la Universidad Austral, la ministra Lincolao acusa normalización de la violencia, denuncia insultos racistas y apunta a una crisis de convivencia en campus chilenos.

Fueron casi tres horas encerrada, sin ruta clara de salida y con el auditorio convertido en un cerco. La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, revive así el episodio que marcó su visita a la Universidad Austral: una jornada que, más allá del impacto personal, instala una señal de alerta sobre el deterioro del clima universitario y la normalización de la violencia en Chile. “Nadie dimensionó que iba a llegar a tal punto”, sostiene, al describir un escenario dominado por gritos, insultos y ausencia total de disposición al diálogo.
Lincolao relata que las decisiones se tomaron sobre la marcha, entre intentos fallidos de evacuación y accesos bloqueados por estudiantes que se replegaban para impedir cualquier salida. La presencia de seguridad interna fue, a su juicio, insuficiente, mientras que el contacto con autoridades se activó de forma caótica, en medio de la pérdida de sus pertenencias y la irrupción del hecho en redes sociales. También describe la interna de las conversaciones que recibió desde Palacio, donde el propio Presidente empatizó con ella al decirle que pasó por algo similar, hace algunos años en Iquique.
Pero el punto más sensible para ella, según admite, fueron los insultos de carácter étnico, que reactivaron experiencias de discriminación vividas en su infancia. “Son los que más duelen”, reconoce.
Me imagino que fue un hecho complejo para usted...
Creo que lo más complejo es darme cuenta de que existe este tipo de actividades en las universidades. Obviamente hay un aspecto personal, pero eso se pasa, pero la reflexión que hago hoy día es cómo llegamos a ese nivel como país.
¿Dimensionó que eso iba a llegar a tal punto?
Yo creo que nadie dimensionó que iba a llegar a tal punto, especialmente en consideración a que era el auditorio de donde se celebró la inauguración del año académico de toda la Universidad Austral. Nadie pensó eso, pero lo que yo vi fue jóvenes violentos gritando, insultando, con pancartas, algunos más que otros muy insultantes, y no vi en ningún momento interés en diálogo.
¿Hubo algo en particular de los gritos o agresiones que le terminaron afectando más?
Todos los insultos son malos, pero obviamente me afectaron los que son de la etnia que tengo, son los que duelen más, porque Chile ha tenido una historia de usar esos insultos en el pasado con el pueblo mapuche de una forma muy normalizada. Así lo viví cuando era niña, cuando estaba en el colegio. Entonces, escuchar eso de nuevo siempre va a ser chocante, y duele.

Ingreso de Carabineros
¿Por qué Carabineros no entró a evacuarla a tiempo a usted, luego de casi 3 horas en esa aula magna?
No sé la estrategia de seguridad que existe o podría existir con carabineros o con otras autoridades. Lo que yo vi dentro del edificio es que habían aproximadamente 6 personas de seguridad de la universidad vestidos de rojo. No vi que ellos hicieran mucho en la situación. De hecho, en varias ocasiones los vi abriendo la puerta donde para que entraban los estudiantes. No vi que tuvieran un rol muy proactivo en calmar la situación o resolverla o despejar las áreas que estaban obstruidas con barricadas. Ellos estuvieron dentro del edificio, pero hubo minutos donde yo tampoco sabía dónde estaban los guardias de seguridad. Si no hubiese sido por el director regional de la PDI, el rector y las 2 personas de la Armada, no sé qué habría pasado.
¿Pero cómo se desarrolló la situación desde adentro?
En algún minuto era, “esperamos, salgamos por acá”. Después era, “salgamos por allá”, porque los estudiantes se daban vuelta en el edificio para para cubrir entradas que nosotros podíamos tratar de abrir. En algún minuto se pensó en salir por el río, pero yo no conozco el aparato coordinador completo de la universidad.
¿Alguno de ellos tenía contacto directo con alguien de Carabineros para avisar que estaban bajo riesgo?
Yo sé que hubo estrategias y conversaciones donde carabineros salieron en la conversación, y sé que en algún minuto se dijo que tenían que ser autorizados para entrar. Hubo conversaciones también de cuándo era prudente salir y cómo desescalar, y todos los que estaban dentro tomaron las mejores decisiones que pudieron tomar, considerando la experiencia que ellos tenían. Porque también hay que pensar que esto nunca les había pasado. Entonces, las expectativas que habían de la protesta eran muy distintas a como se dio a lo largo de las horas. Las decisiones que se tomaron, tal vez algunas mejores que otras, fueron las que se pudieron tomar en ese minuto.
¿Cuál fue el primer contacto que tuvo usted con gente de La Moneda en ese día?
Yo estuve en contacto con mi equipo todo el tiempo y ellos estuvieron en contacto con La Moneda.
¿Y usted a quién le aviso?
Fue uno de nuestros miembros que se llama Sebastián Díaz, el director de Comunicaciones y jefe de posicionamiento. Pero creo que el primero que se lo comunicó a La Moneda fue el equipo del Seremi (macrozona sur), porque cuando me corrieron, yo no tenía mi cartera ni mi celular.
¿Y cuándo fue la primera vez que usted se pone en contacto con La Moneda? ¿Quién le habla a usted personalmente?
Me llamó el Presidente, me llamó Cristián Valenzuela, me llamaron ministros, diputados. O sea, es que fue inmediato que el teléfono sonó de todas las autoridades, porque salió en las redes sociales.

¿Y cuál fue la primera reacción que recibió del Presidente?
De mucho apoyo. Él me dijo que él había pasado por algo similar años atrás y que él se acordaba de la angustia que se siente, y que lo más importante era que yo estuviese bien. Me preguntó si le había dicho a mi marido y que me recomendó que le dijera a él para que no se preocupara. Eso fue algo que me insistió varias veces. Me dijo, “no se te olvide, mejor que lo sepan de ti, que no se quede preocupado”. También que hablara con mi hermano, con mi familia.
Hay un registro donde sale el auto a toda velocidad y con la puerta abierta ahí. Usted pudo incluso haber caído...
Sí, eso fue también muy rápido. Las dos puertas estaban abiertas, y la de la izquierda se estaban metiendo los chicos después. Nosotros seguimos hacia adelante saliendo del campus. A nosotros se nos tiraba más gente en el camino, más hacia allá de lo que se ve en los videos.
¿Sienta usted que hubo algún error de planificación de su visita o en la lectura política del escenario donde usted fue sujeto de agresiones?
No, para nada. Yo creo que aquí lo que falta es que está normalizada la violencia por los estudiantes. Ellos se sienten totalmente que tienen impunidad y que tienen toda la autoridad de hacer lo que a ellos les parezca conveniente, de no tienen respeto a su propio rector o a sus académicos y profesores. Veo normalización también de la interacción entre ellos, los estudiantes y sus profesores. Yo creo que esa timidez del cuerpo académico tiene que cambiar. Pero no los culpo, porque si los estudiantes fueron violentos conmigo en dos horas, me imagino lo que significará vivir y convivir con estudiantes violentos todo el tiempo. Yo creo que nosotros tenemos que apoyar a nuestras universidades a que tengan el ambiente de orden que ellas necesitan.
Desde el oficialismo también se ha hablado de violencia política ¿Comparte el diagnóstico?
Yo creo que hay violencia en Chile en todos los ámbitos, familiar, social, comunicacional. Hay violencia en la interacción. Yo estoy sorprendida y triste de ver que Chile está en una situación valórica mucho peor a la que yo me fui hace 30 años. Esto es algo que he escuchado de muchas personas que se han ido de Chile, como yo. Me dicen “por eso me fui”, “esto es pan del día a día, tienes que acostumbrarte”. A mí me alarma que se me diga que me tengo que acostumbrar, porque nadie debería acostumbrarse.
¿Va a cambiar en algo su forma de enfrentar actividades en terreno después de lo que pasó?
Todo lo contrario, yo voy a voy a ir más a las universidades, voy a conversar más con los estudiantes, porque ellos necesitan estas conversaciones, ellos necesitan saber que este tipo de acciones no son buenas. Pero también mi preocupación es por qué ellos tienen el tiempo de hacer eso, por qué ese es su foco, por qué ese es su interés. Cuando yo veo en otros países del mundo, los jóvenes estudiando, creando compañías a los 18, 19 años, creando nuevas tecnologías. Ese es el foco de muchos estudiantes y jóvenes del mundo.
¿Va a contar de ahora en adelante con escolta de Carabineros (PPI), como otros ministros?
Eso es lo que menos me preocupa. A mí me preocupa que eso no sea necesario. Que a mí se me proteja no significa que el resto de los chilenos estén protegidos. Yo no quiero vivir en una burbuja. De hecho, yo preferiría no tener seguridad. Si yo puedo ver la realidad que viven todos los chilenos, por lo cual espero poder caminar por el país en el que nací, espero poder ir a una universidad, hablar de ideas, no arrancarme. Eso es lo que yo espero de Chile, así es que yo voy a seguir saliendo, voy a seguir conversando y espero que las consecuencias tienen que existir para los jóvenes que actuaron en forma violenta.
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