Científicos constatan la razón del fin de la dinastía de los Habsburgo
Mediante una investigación genética, se confirmó que la dinastía se extinguió en el año 1.700 por los altos niveles de parentesco.

Un grupo investigador de la Universidad de Santiago de Compostela ha logrado constatar genéticamente que la dinastía de los Austrias, como se llamó en España a la familia de los Habsburgo, se extinguió por una cuestión de consanguinidad.
"Hemos conectado la historia con la genética y hemos testado una teoría" que habían defendido los historiadores, explicó el científico Gonzalo Álvarez, quien aseguró que los Habsburgo en España desaparecieron en 1.700 cuando, sin poder tener hijos, murió Carlos II.
De esta manera, la práctica de casarse entre primos, tío y sobrinas -que se pensaba podría mantener el poder dinástico-, condujo al fin de la dinastía.
Ésta es una de las conclusiones de un estudio que publica la revista científica PLoS ONE, donde se señala que hasta la la fecha, los historiadores habían dejado escrito que la de los Austrias (1516-1700) era una dinastía en la que se habían producido uniones por parentesco natural de varias personas que descienden de una misma raíz o tronco.
Además, se sabía que Carlos II, conocido como "el hechizado", padeció muchas enfermedades: sufrió raquitismo, no caminó hasta los cuatro o cinco años y no habló hasta aproximadamente los seis años, patologías que se creían que estaban provocadas por la consanguinidad.
Los historiadores también habían relatado, según Álvarez, que la mortalidad infantil de la época era muy elevada, "lo que resultaba difícil de explicar cuando eran los niños mejor atendidos del mundo".
Con estos datos, los historiadores habían formulado su teoría, pero "nadie se había preocupado de testarlo, desde un punto de vista genético, y eso es lo que hemos hecho", añade este científico, quien detalla que, para ello, hicieron un árbol genealógico con hasta 16 generaciones anteriores a la de Carlos II y con más de 3.000 individuos para calcular el coeficiente de consanguineidad.
"Nos encontramos un poco de todo", pero en "algunos reyes" de la Casa de Austria en España el coeficiente de consanguinidad "era muy alto, en concreto el de Carlos II", según el investigador.
Álvarez afirma además, que a mayor consanguinidad, mayor mortalidad infantil.
Los científicos han intentado buscar, a partir de la información de la genética clínica actual, qué tipo de mutaciones que provocan enfermedades podrían explicar la sintomatología que tuvo el rey Carlos II.
"Estos síntomas seguramente eran por el elevado grado de consanguinidad", según Álvarez, quien asegura que han empezado a estudiar la otra rama de la familia, la austríaca, y que harán lo mismo con los primeros borbones.
Este investigador manifiesta que en el siglo XVIII la consanguinidad disminuye y lo que pasaba con los Austrias "nada tiene que ver con las dinastías reales actuales".
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