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Cómo enfrentar marzo, el mes más difícil del período escolar

Los casi tres meses de descanso tienen un efecto importante en el rendimiento de los escolares. ¿Cómo retomar el ritmo de estudios?

Los alumnos finlandeses paran diez semanas en verano, los británicos y alemanes sólo seis. Los chilenos de colegios con jornada completa tienen 14 semanas de vacaciones en el período estival.

La extensión de las vacaciones de verano tiene un efecto importante en el rendimiento de los escolares durante el primer mes de clases: el olvido de las principales materias del año anterior.

Más de 40 estudios internacionales han concluido que la pérdida del verano equivale a faltar un mes a clases, en todas las áreas académicas y que es transversal a todas las edades de los niños.

Las áreas más afectadas: las relacionadas con la memorización, como fórmulas y fechas; y las matemáticas, en la que, en promedio, los estudiantes pierden el equivalente a 1,8 meses de aprendizaje.

Los estudios también han hallado que el impacto alcanza su peak entre el séptimo y octavo año, aunque el tema no se ha analizado en la secundaria, y que es más significativo cuando los estudiantes tienen menores recursos o dificultades de aprendizaje.

Un impacto que también se siente en Chile y que preocupa a los colegios.

Hacia fines de marzo los alumnos ya han rendido sus primeras pruebas -de evaluación o de las primeras unidades- y sus notas son, en promedio, cinco décimas más bajas que el promedio de cada alumno en el resto del año, según una estimación de los colegios entrevistados. Todos coinciden en que el peak de rendimiento se alcanza en junio.

"La principal falla está en la velocidad de proceso de los ejercicios", dice Tulio Barrios, subdirector del Colegio Cumbres masculino. Maximiliano Carrera, encargado de la Unidad Técnico Pedagógica, del Colegio Phillipe Costeau, de La Florida, coincide: "Durante el verano, ocupan muy poco las matemáticas en actividades cotidianas. La falta de ejercitación retrasa el aprendizaje obtenido".

De allí que los colegios deban destinar hasta casi un mes en repasar los contenidos del año anterior, por lo que recién en abril comienzan a pasar materia nueva.

ATERRIZAJE PAULATINO
Semanas que comienzan el miércoles o jornadas más cortas son algunas de las estrategias usadas por los establecimientos para hacer menos brusco el inicio del año escolar. "El proceso de adaptación dura alrededor de 15 días, por lo que la transición no puede ser brusca para evitar el estrés", dice Jesús Triguero, director del Instituto Alonso de Ercilla, de Santiago.

Los colegios también optan por una inducción gradual a la rutina escolar de manera lúdica, especialmente en los niños más chicos. El Instituto Alonso de Ercilla y O'Higgins de Rancagua, el Cumbres, Phillipe Cousteau, el Calasanz, de Ñuñoa lo tienen entre sus prácticas. "Entre primero y cuarto básico hacemos una recapitulación lúdica de los contenidos del año pasado. También tenemos una evaluación de las materias más débiles y fuertes, según los exámenes finales del año pasado y se refuerzan las áreas deficitarias, mientras se van introduciendo nuevos contenidos", dice Barrios.

En el Phillipe Cousteau, por ejemplo, se lee el diario en voz alta para  recuperar la comprensión lectora y se practican matemáticas desde un punto de vista práctico, como la economía escolar. Todo con el objetivo de despertar las destrezas olvidadas. "El repaso de los contenidos del año pasado es un medio para reactivar las destrezas y habilidades necesarias para comprender los nuevos contenidos", dice Julio Quiroz, orientador del Instituto O'Higgins.

Con los alumnos de Media, la transición es más corta. A la segunda semana ya ven contenidos nuevos, porque los alumnos tienen más herramientas cognitivas y emocionales para adaptarse a los cambios.

Pero ¿cómo retomar el ritmo de estudios? "La primera semana hay que repasar lo visto en clases o ejercitar las áreas más débiles del año pasado", dice Rafael Palma, jefe del Departamento de Sicopedagogía del Cumbres. Según los expertos, esto significa dedicarse, al menos, 15 minutos en básica y media hora en educación media. Para la segunda semana, se debería retomar la rutina normal. Esto es media hora diaria de estudio en Básica y una hora y 45 minutos en Media. Siempre y cuando los alumnos no tengan jornada escolar completa. "No es bueno que, después de estar más de nueve horas en el establecimiento, los estudiantes lleguen a la casa a estudiar", dice el sicólogo de la U. Central, Luis Alemán.

OTROS CONSEJOS PARA ESTUDIAR
1. No calentar las pruebas. "No estudiar solamente para las pruebas", dice Rafael Palma, jefe del Departamento de Sicopedagogía del Colegio Cumbres. La razón: cuando se estudia con tiempo, los conocimientos se anclan en la memoria de largo plazo, si se estudia un día antes de los tests, se fijan en la memoria de corto plazo y se pierden si se quieren volver a utilizar.

2. Reforzar las buenas notas. La formación de los hábitos de estudio depende de la motivación y temperamento del niño y de la persistencia de los padres. "Los menores son inmaduros como para entender la importancia del estudio. Por ello, debe haber un reconocimiento, como un paseo, cuando los niños sacan buenas notas", dice Luis Alemán, sicólogo de la U. Central.

ESTUDIAR SEGÚN EL TIPO DE MEMORIA
Cada persona utiliza determinadas estrategias para integrar los contenidos a su memoria. Lo puede hacer de manera visual, kinésica o auditiva. Por tanto, hay que adecuar el método de estudio a dicha estrategia.

Memoria visual. Estos alumnos hablan rápido y respiran de forma entrecortada. Deberían estudiar haciendo esquemas de la materia,  destacar con distintos colores los contenidos más relevantes y  utilizar carpetas distintivas para cada asignatura.

Memoria auditiva. Son personas que logran mantener la atención después de un largo discurso. Su estrategia de estudio debiera ser leer en voz alta y pedirles a compañeros o a los padres que les hagan preguntas para contestarlas en voz alta.

Memoria kinésica. Son los escolares que siempre están moviéndose  y muchas veces pueden pasar por hiperactivos. Debieran estudiar caminando, hacer pausas cada 10 a 15 minutos o explicar las materias a  través de representaciones, por ejemplo, pequeñas obras de teatro.

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