Crítica de cine: Marido por accidente

La doctora Emma Lloyd (Uma Thurman) se dedica a dar consejos amorosos por la radio y parece tenerlo todo muy claro como para que sus auditoras dejen a sus novios o se arrepientan del matrimonio. Ella, por su lado, está muy contenta con su pareja (Colin Firth), hasta que descubre que no puede casarse con él porque, debido a un caso de hackeo al Registro Civil, ya está casada con Patrick (Jeffrey Dean Morgan), un bombero bonachón y desubicado que es su seguidor.
Como es natural, buscar al bombero y cruzar el umbral de clases sociales significa una sola cosa en las comedias románticas: enamorarse. El actor y director Griffin Dunne ha hecho mejores filmes (Adictos al amor) y Uma Thurman definitivamente es más deseable que simpática, pero el conjunto es demente y neoyorquino, en el buen sentido de ambas palabras: esquizoide, sofisticado y, a ratos, encantador en la subterránea soledad de sus personajes.
Por un segundo parece un filme por sobre el promedio, para caer más tarde en la eterna medianía del cine actual: canciones de los 80, reduccionismos culturales y el habitual "debemos correr antes de que sea demasiado tarde y se case con otro".
Director: Griffin Dune.
Con: Uma Thurman, Colin Firth, Jeffrey Dean Morgan.
Duración: 90 minutos.
Género: Comedia.
Producción: EEUU/UK, 2008.
Calificación: Todo espectador.
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